Ameri y «Las fieras cebadas de Kumaon»

Uno de los libros que cuando chico leí y más impactó por la crudeza del relato pero sobre todo por el tema que trataba, fue «Las fieras cebadas de Kumaon», de autoría de Jim Corbett.

Corbett, se dedicó durante más de treinta años a perseguir y dar caza a animales cebados comedores de carne humana en las Provincias Unidas de la India, particularmente en la zona de Kumaon durante la primera mitad del Siglo XX.

De ascendencia irlandesa, nació en la India y formó parte del ejército británico colonial, lo que no fue obstáculo para que los lugareños lo tuvieran en altísima consideración, incluso al nivel de un santo.

En su libro, relata la forma como los hermosos pero temibles «Tigres de Bengala», asolaban las aldeas indias atacando y devorando a la gente del lugar de manera sistemática, simplemente porque se habían «cebado».

Los pobladores, a causa de un tremendo temor, no los combatían y sólo atinaban a huir ante la posibilidad que vinieran a atacar sus aldeas.

Esa pasividad de la gente, era lo que más alentaba a las fieras para que cada noche se llevarán como comida, pero también como trofeo, un poblador.

Los ataques se daban noche tras noche.

Los tigres ya estaban cebados y actuaban con tranquilidad porque estaban seguros que nada ni nadie impediría que siguieran depredando.

Algo parecido ocurrió con el ahora exdiputado nacional, Juan Ameri, quien luego del escándalo que se desató en el Congreso Nacional cuando las imágenes del legislador kirchnerista salteño, muy tranquilo, besaba los pechos de una mujer en plena sesión virtual de la Cámara de Diputados, y esa escena, en cuestión de minutos, recorría las redes de todo el país y el mundo.

Ameri, a quien algunos calificaron siempre como un aventurero, un verdadero filibustero de la política, había tenido, como consecuencia de esa desgracia argentina que se llama lista sábana, quedar a las puertas de ocupar una banca detrás de Sergio «Oso» Leavy.

Porteño, había recalado en estas tierras de la mano de Leavy y José Vilariño, los mandamaces del kirchnerismo en Salta, y de a poco se había ido ubicando en los espacios de poder del sector político en la provincia.

Cuando Leavy ganó un escaño en el Senado de la Nación, Ameri un personaje desconocido para la mayoría de la gente de su propio espacio político, el Partido de la Victoria, integrante del Frente de Todos que lidera Cristina Kirchner, tuvo la oportunidad, inesperada hasta por él mismo, de llegar al Congreso representando así a una parte de la sociedad salteña.

Cobrando una jugosa dieta sin ningún esfuerzo, gozando de viáticos y prebendas de las que goza la clase política, Ameri transitaba de manera placida su vida, dejando atrás las denuncias que por acoso e inclusive intento de violación habían formulado militantes femeninas de su agrupación «El Aguante», que nunca llegaron a formalizarse en la Justicia por el temor a las represalias que pudiera luego haber tomar el político con las víctimas.

Así, ya cebado y gozando de la impunidad que otorga el poder, Juan Emilio siguió su camino seguro ya, como las fieras cebadas de Kumaon, que nada le impediría seguir depredando.

A los tigres de la historia de la India, los frenó una noche el cazador irlandés, Jim Corbett y a Juan Emilio Ameri, también una noche, lo frenó una sociedad hastiada de delincuentes, maltratadores, violadores y corruptos que ocupan bancas legislativas y toman al Congreso Nacional como un verdadero aguantadero.

La noche del 24 de setiembre de 2020, una fiera cebada de la política fue eliminada en Argentina y Salta, igual que las de Kumaon, en la India, en las primeras décadas del siglo XX.

Para la buena política y la salud de la democracia, es fantástico que esto haya ocurrido. (www.danielsalmoral.com)


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