MARCELO ARMANDO HOYOS: MEMORIAS DE SUS 50 AÑOS EN EL OFICIO CON UNA ELOGIOSA MENCIÓN A SU EXPERIENCIA EN LA PRENSA GRÁFICA EN NUEVA PROPUESTA
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Un decano de los relatores: “Hubo una ebullición del periodismo deportivo con el auge de la TV por cable”
Nota del director: Con una fuerte repercusión en la opinión pública, el periodista Marcelo Armando Hoyos, que anuncia su retiro del relato deportivo al cumplir 50 años de destacada trayectoria, también fue preguntado en el excelente reportaje del colega Mario Peirò, de El Tribuno, por otras experiencias en los medios, y allí el incansable “negro” dedicó elogiosos conceptos a nuestro medio, donde efectivamente abrió su lente para testimoniar con la pluma y la palabra otros aconteceres de la vida de nuestro dinámico conjunto social, con su lenguaje enriquecido -faceta que muchos desconocen- por su título universitario de profesor de historia y una pertenencia militante de años en las filas progresistas del Alfonsinismo, del partido radical, En agradecimiento a esa elogiosa mención a NUEVA PROPUESTA, vayan estas líneas, seguros que el retiro de su voz en los micrófonos de las canchas de deportes no se producirá en la gráfica.

TEXTO: Mario Peiró - FOTO: Pablo Yapura
Marcelo Armando Hoyos es sinónimo de periodismo deportivo en Salta y con 50 años de profesión y desafíos permanentes demuestra cada día que está muy lejos de “colgar los botines”. Apasionado, polémico y hasta un verdadero “showman”, hace un repaso de su vida, que lo llevó a ser uno de los principales partícipes de los mundiales de fútbol y que pudo ser protagonista de cada estrella campeona.
Háblame de tu inicio…
Septiembre de 1975, gracias al “Polaco” Dagum, que era un amigo del barrio, ya que vivía en 25 de Mayo y Necochea, me insistía porque yo relataba fútbol a los muchachos que iban al barrio y jugaban en el Monumento 20 de Febrero. Entonces me dice que lo vea a Oscar Rubén Palacios, que tenía programa de radio. Entonces fuimos con mi padre a la Mitre 294, porque yo era menor de edad y tenía 16 años, y ahí nos recibió, Benancio López, me presenté y le dije que quería hablar con Palacios. Me dijo que espere y cuando sale Palacios le digo de parte de quién venía y me consulta qué es lo que quería hacer. Cuando le dije que quería comenzar a hacer radio y locución me dio el OK y me mando a atender el teléfono (risas).
¿Tus primeras armas...?
Sí, porque me pasaban por teléfono y yo escribía todos los resultados que me mandaban. Tenía conexión con la Federación de Periodistas y además al lado estaba el ex diario El Intransigente, en donde los periodistas venían y me daban información. Pero más allá estaba Télam (agencia de noticias) y así recibía cables (informaciones escritas) de deportes. Así comencé a incursionar en esta apasionante rama del periodismo.
En ese mismo año conocí a Nito Campero, que cubría básquetbol y me permitió leer las informaciones que estaban escritas en el ámbito local que él producía y le gusto cómo las transmitía y me quedé haciendo noticias.
Después pasé a hacer “Compacto Musical” con Sergio Ricardo a la tarde y allí logré la primera nota importante de mi carrera que nunca me la olvido. En ese año salió campeón un equipo que se llamaba Policiales y para festejar invitó a River Plate a jugar a Salta. El millonario venía de jugar en Jujuy con el “lobo” por el Torneo Nacional.
River se hospedó en el hotel Salta y me fui hasta allí, en donde le pedí hacer una nota a Ubaldo Matildo Fillol (arquero de la Selección argentina campeona del mundo en 1978) y cuando accedió lo llevé caminando hasta la radio. Un tipazo.
¿Y Radio Salta?
Un día fui a Radio Salta porque estaba Bruno Iezzi y necesitaba periodistas deportivos que le hagan información a la mañana, ya que todo se hacía por la tarde. Allí comencé a hacer un programa que se llamaba “La mañana es suya”, que era de 6 a 7 de la mañana. Después pasé a “Panorama Deportivo” como colaborador.
También en el Intransigente trabaje haciendo boletines y notas de espectáculos. Luego con Mario Peña, que había comprado el espacio de “Panorama Deportivo” y solo tenía de relator a Luis Plaza.
¿Tu primer desafío en radio?
Sí, Llegó en un momento justo. Peña me preguntó si había relatado alguna vez y le dije que no, pero estaba dispuesto y preparado para hacerlo. Mi primer relato fuerte fue Central Norte y Juventud Antoniana en abril del año 1979 en la primera fecha del Anual. Y como se había suspendido una semana por las lluvias, la ansiedad fue cada vez más fuerte. El triunfo fue del santo con gol del “Ardilla” Rivero.
¿Y el nerviosismo?
Nerviosismo siempre, hasta el día de hoy cuando tengo que hacer una nota importante, que no sea rutinaria, sino excepcional, porque es parte de tu responsabilidad, de ser espontáneo y profesional, más ahora, por la exigencia del conocimiento, que todos tienen a mano hoy en día. El que no tiene miedo no hace las cosas responsablemente.
El boom de los deportólogos...
Hubo un momento de ebullición del periodismo deportivo con la aparición de los canales por cable de deportes, como por ejemplo cuando aparece TN o TyC Sport. A ese mundo periodístico de información permanente la gente lo ve como una salida laboral y así, muchos, inclusive profesionales, se volcaron a este mundo maravilloso.
Tu paso por los medios...
Colaboré en El Tribuno con Martín García, en una categoría que se llamaba cronista volante. Yo iba a la cancha cuando había partidos que se jugaban en la “A”, la “B” y la “C”, que comenzaban los sábados a la mañana, seguían con la “B” por la tarde y la “A” que se jugaban los domingos.
O sea que hice redacción escrita, colaboraciones con la agencia Télam, hice semanario como Propuesta, en donde tengo un agradecimiento muy grande a Juan Gonza, que me enseñó cómo se escribía con estilo periodístico y como la escritura tiene otro rasgo constructivo para diferenciar la dialéctica escrita de la radial o televisiva. La concepción gramatical que se utiliza para la prensa gráfica debe ser muy concreta para que se entienda claramente lo que vos querés decir.
¿Es difícil en la práctica?
No hay que poner palabras difíciles. Hay que escribir bien para construir la identidad de la persona. El idioma castellano tiene 250.000 vocablos y los periodistas llegamos a utilizar en un diálogo una 2.500 y una persona muy culta puede llegar a 8.000. Hay mucho por poder utilizar, porque es tan rico el idioma en la expresión que apenas usamos un pequeño porcentaje.
Este diario tuvo plumas extraordinarias como José Brizzi, Luis Andolfi, Marcelo O’Connor, Ricardo Alonso, entre otros.







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