Tres femicidios

No se puede creer lo que pasó en Mendoza, health una tierra tan amable, doctor tan del vino y del sol, view es decir de la vida.

No se puede creer que en 30 horas se hayan producido tres brutales femicidios que llenan de dolor y de vergüenza a todos los argentinos.

¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?

La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo. En el 2008 se registraron 208 asesinatos y en el 2014 fueron 277. Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el criminal se acerque? ¿Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?

Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. No me canso de decir que en cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: “Nunca más un femicidio”.

Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.

Hoy tenemos que hablar de Janet Zapata de 29 años, de Julieta González de 21 y de Ayelén Arroyo de apenas 19 años. Todas jóvenes asesinadas en un día y medio. Janet y Julieta estaban desaparecidas desde el día de la primavera. Todos sus seres queridos y los vecinos las buscaron por cielo y tierra.

Janet apareció en un descampado en el departamento de las Heras. El cuerpo semienterrado, con dos tiros, cerca de El Algarrobal. Su novio está preso porque se sospecha que le pagó a un criminal 15 mil pesos para liquidar a su pareja. Juntos tenían una hijita de 5 años que no deja de preguntar por sus padres. Su madre está muerta y su padre en la cárcel acusado de autor intelectual del asesinato.

Julieta apareció muerta por un traumatismo de cráneo, cerca del penal de Almafuerte, en el departamento de Luján de Cuyo. Estaba atada de pies y manos, en plena montaña, cerca de Cacheuta. Un día antes habían encontrado su DNI y su campera tirados en la ruta.

Ayelén también murió en Lujan de Cuyo. En el barrio Las Rosas apareció en el baño de su propia casa con un corte de cuchillo en el cuello. Parece que su padre, Roque de 55 años fue el criminal. Por ahora está detenido. Ella lo había denunciado la semana pasada por abuso sexual. No la escucharon. O llegaron tarde.

Todas las investigaciones están a cargo de la fiscal especial Claudia Ríos. En Mendoza nadie se olvida que hay dos chicas más que están desaparecidas: Johana Chacón y Soledad Olivera.

Son mujeres asesinadas por hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.

Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, las reducen a la servidumbre y les provocan un pánico que las paraliza.

Las escenas en el seno familiar son terroríficas.

Ese puño repugnante contra la cara. La sangre que no para. Los hematomas. El cinto como látigo sobre las piernas. En general las mujeres por vergüenza o por temor no le cuentan a nadie que son víctimas permanentes de estos salvajes. A veces los únicos que se enteran son sus hijos que miran en silencio semejante violación de la ley y las mínimas normas de convivencia civilizada de las parejas.

Por eso siempre hay que llamar a los teléfonos contra la violencia familiar. Atienden las 24 horas y los 365 días del año. Y de inmediato tienen que hacer la denuncia policial correspondiente. No importa a que clase social pertenezca. La violencia de género ocurre en todos los segmentos económicos de la comunidad. Muchas veces los golpeadores se descontrolan con el alcohol o la droga. No los frenan ni los hijos en común ni los embarazos.

Todo el tiempo están mintiendo para justificar al tipo que tienen al lado. Les da mucho pudor confesar la verdad.

Ya están cansadas de mentir diciendo que se cayeron por la escalera, que un día resbaló, o de esconderse fingiendo que tiene depresiones los lunes y los martes hasta que se le vayan las marcas más visibles de los golpes.

Hay que comprender que hay miles de mujeres golpeadas. Y que los hijos son los testigos más desprotegidos. Y no hay que dejarlas solas. Hay que evitar que caigan en el desamparo. El estado, sus amigos y las ONG tienen que hacerse cargo. De zurcir sus heridas. De evitar que pasen cosas peores e irreversibles.

Cada 30 horas una mujer como Janet, Julieta o Ayelén son asesinadas a manos de un conocido directo de la víctima. O que en el 93% de los casos el crimen lo comete la pareja o ex pareja. Son números que hablan de ese drama cotidiano.

En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres se llegan a preguntar si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, pasaba de ser un ángel a ser un demonio.

Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. (La Nación)

"A Janet, a Julieta y a Ayelén las mató la violencia machista. Los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias en la que el Estado también es responsable".

Multitudinario reclamo por los crímenes perpetrados en 72 horas en Mendoza

Unas 10.000 personas marcharon por el centro de la capital provincial para decir basta a la violencia de género; hubo incidentes aislados frente a la Legislatura. Así la gente manifestó su profunda conmoción por los asesinatos de Janet Zapata, de 29 años; Julieta González, de 21, y Ayelén Arroyo, de 19, ocurridos en las últimas 72 horas en la provincia.

Hubo emoción y reclamos de justicia. También momentos de tensión. Por ejemplo, cuando la vicegobernadora, Laura Montero, intentó dialogar con los manifestantes en la Legislatura. Allí, algunos comenzaron a insultarla mientras que otros la defendían, lo que dio origen a algunos incidentes. Según dijeron a La Nación varios testigos, un grupo de exaltados quiso irrumpir en la Legislatura; se produjeron disturbios -con pedradas y pintadas incluidas- que motivaron la intervención de la policía. Eso marcó el principio de la desconcentración de los manifestantes. Al margen de estos episodios violentos, la marcha fue esencialmente pacífica. Estuvo integrada mayormente por mujeres, pero también hubo familias completas, que se concentraron en el Kilómetro 0 de esta capital provincial.

Muchos llevaron pancartas con distintas leyendas: "Ni una menos" y "Vivas nos queremos", "El Estado es responsable" y "Leyes serias: ni una menos ni nadie menos". La multitud marchó por las calles del microcentro mendocino hasta llegar al Palacio Legislativo, donde tomaron la palabra familiares y víctimas de la violencia de género. Entre los que encabezaron la movilización estaban Graciela, madre de Julieta González, y las familias de Janet Zapata, de Ayelén Arroyo y de otros resonantes casos de femicidios ocurridos en la provincia. La mamá de Florencia Peralta, la policía asesinada por su ex pareja en el departamento de San Rafael, expresó, entre sollozos: "Queremos que Damián Ortega [el sospechoso] pague por el asesinato. Espero que la muerte de mi hija sirva para cambiar las leyes".

Disturbios en la Legislatura

Al llegar los manifestantes a la Legislatura, minutos antes de las 20, la vicegobernadora Montero salió para recibirlos. Hubo un clima tenso, donde algunos comenzaron a abuchearla e insultarla. "Creo que la mayor falla se produce cuando ya se han dado las prohibiciones de acercamiento. Lamentablemente allí hay un bache", expresó Montero en dialogo con la prensa. Agregó: "Se está trabajando muy fuerte para dar respuestas y cubrir estos vacíos que existen desde lo legal y también desde lo cultural".

Gladys Steffani, madre de María José Coni, una de las chicas mendocinas asesinadas en la localidad balnearia de Montañita, en Ecuador, dijo que los familiares de las víctimas también deberían haber sido recibidos por el gobernador. Pero criticó los insultos que se escucharon en la marcha: "Una sociedad no se puede manifestar de esta manera. A mí me duele", dijo a la agencia de noticias Télam.

En la Legislatura se organizó un escenario para los oradores, pero cerca de las 21 la situación se desbordó cuando un grupo de unas cincuenta personas empezó a protagonizar una serie de incidentes. Prendieron fuego y arrojaron piedras durante la marcha que, hasta ese momento, se había desarrollado con total normalidad.

A la manifestación se sumaron miembros de organizaciones sociales, sindicales, políticas y educativas; justamente ayer la Dirección General de Escuelas dispuso que no se dictaran clases para que alumnos y docentes pudieran ir a la marcha. Lo propio hicieron las autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo, que decretó asueto para favorecer la participación estudiantil. La senadora provincial Noelia Barbeito, del Frente de Izquierda, dijo: "A Janet, a Julieta y a Ayelén las mató la violencia machista. Los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias en la que el Estado también es responsable".

En tanto, en la localidad de Ugarteche, situada a 40 kilómetros de esta capital, vecinos y miembros de la comunidad educativa se movilizaron en reclamo de justicia por el asesinato de Ayelén Arroyo. Como autor de ese homicidio fue detenido su padre, Roque Arroyo, de 54 años, según informaron fuentes judiciales y policiales. La chica había denunciado a su padre por abuso, pero él rompió la restricción judicial y la golpeó y degolló, en su casa de Luján de Cuyo. Fue el tercer femicidio en 72 horas. El último caso que sacudió a los mendocinos.

Crearán una fiscalía especial

Una vez terminada la marcha, se supo que la Procuración de la Corte, que comanda Alejandro Gullé, reaccionó con un esperado anuncio: la creación y puesta en funcionamiento, desde la semana próxima, de la Unidad Fiscal Especial de Violencia de Género, que será integrada solamente por mujeres.


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