Obama y la Caja de Pandora


Uno de los temas más importantes que dejó la visita de Barack Obama a la Argentina, fue la decisión que transmitió el presidente de Estados Unidos de desclasificar archivos secretos que guardan la CIA y el FBI, entre otras agencias de información del país del norte, sobre lo que sucedía en nuestro país antes, durante y después del golpe cívico-militar del año 1976.

El hecho, trascendente sin dudas, fue uno de los pedidos que le formuló la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, primero al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y luego al propio presidente de la República, Mauricio Macri, cuando se confirmó la visita del mandatario norteamericano.

Siempre se supo que estas agencias guardan, en sus entrañas, mucha información sobre lo que pasó en la denominada “guerra sucia” y lo que es más importante para una parte de la sociedad argentina, cuáles son los nombres de civiles que, al amparo de las sombras y muchas veces el anonimato, colaboraron activamente para que se instaurara y gobernara el país, uno de los regímenes más sangrientos en la historia contemporánea de Occidente.

Tanto Carlotto como dirigentes de distintos partidos políticos, pidieron esto a Macri y se sintieron satisfechos y expectantes ante la respuesta favorable del primer mandatario estadounidense.

Pero apenas días después de la partida de Obama, sucedió algo en nuestro país, que llamó la atención y de alguna manera preanuncia que puede pasar cuando se sepan algunos nombres a la hora que la información desclasificada comience a llegar a estas playas.

El subgerente de noticias de Radio Nacional, Marcelo Marino, les hizo saber a quienes conducen noticieros en la emisora estatal, que “jamás deberán volver a decir en ningún informativo, dictadura cívico militar - refiriéndose al Golpe de 1976 – sino solamente dictadura militar”.

¿A qué se debe esa orden?

¿De dónde vino en verdad?

Fueron sólo algunas de las preguntas que surgieron después que se hizo público este insólito pedido del funcionario a locutores y periodistas de la radio que, dicen, pertenece a todos los argentinos.

¿Será que en realidad hay temor por parte del gobierno de Macri que entre los nombres que haga pública la información pedida a Obama surjan el de algunos funcionarios de su gobierno y también en el de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner y Raúl Alfonsín?

Aún cuando preocupante, hay que decir que eso no sería extraño por cuánto estos personajes que seguramente “fogonearon” y actuaron durante esos gobiernos antidemocráticos, es sabido que las más de las veces se las ingeniaron para mimetizarse, reciclarse y mutar en todas las ocasiones.

Al parecer, recién luego que fue hecho el pedido al gobernante norteamericano, el gobierno de Cambiemos y también el resto de los partidos políticos argentinos, se dieron cuenta que en realidad lo que estaban haciendo con ese reclamo, era pedirle a Barack Obama que abra la “Caja de Pandora” de la que nadie sabe que puede salir.

Tanto las administraciones nacionales pasadas y presentes, como así también las provinciales y municipales, deben contener nombres que algún tipo de responsabilidad pueden haber tenido con las varias dictaduras gobernantes en el país desde 1930.

Es más, muchos partidos políticos, provinciales y municipales, nacieron a partir de gobiernos de facto, tal el caso del Partido Renovador de Salta, quien tuvo su origen en la gestión que condujo en la provincia, el capitán de navío, Roberto Augusto Ulloa, que se conformó, en 1983, con buena parte de los hombres y mujeres que llevaron adelante la gestión de esa intervención militar.

“El tema será, comentaba un nervioso dirigente salteño, determinar cuál fue el grado de responsabilidad de cada uno, en lo que fueron los terribles ocho años de plomo que fueron los que duró el llamado Proceso de Reorganización Nacional”.

Si esto ocurre finalmente y si bien es cierto esto podría ocasionar fuertes temblores en los partidos políticos que terminen involucrados, el saber quiénes fueron y son algunos de los cómplices y participes de esto, sería más que saludable para la Democracia.

Domingo Felipe Cavallo, el ex ministro de Economía que ahora lucha contra un cáncer de garganta, fue una muestra de funcionarios “multiuso” que no tuvieron problemas en acomodar el cuerpo a gobiernos golpistas y democráticos. Cómo, él, a lo largo y ancho de la Argentina, debe haber cientos o miles.

¿Qué pasará en los gobiernos y los partidos políticos cuando estos nombres salgan a la luz después haber estado años en las catacumbas?

“Será terrible”, dijeron algunos.

¿Será así? Pronto nos enteraremos.

Lo que ya sabemos, es que será revelador, porque muchos de esos hombres y mujeres deberán, definitivamente, encontrarse con su propia verdad y la que le ocultaron a los argentinos en estos últimos 40 años.


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