Sometida a proceso, pero Milagro Sala debe quedar libre


Democracias a la medida: Si no quieres ser libre, no pases por aquí

Tal cual

En una sustanciosa carta, el abogado y legislador jujeño Ariel Ruarte, en un número anterior de este Semanario, desmenuza en una carta pública algunos argumentos para legitimar acciones públicas de grupos reunidos bajo el nombre de“Red de Organizaciones Sociales”liderados por la conocida dirigente Milagro Amalia Ángela Sala [51]. Toma como criterio el sagrado derecho a la Libertad de expresión, basándolos, desde luego, en la Constitución nacional. Convengo y me alineo en esa lucha por la defensa de las libertades públicas. Es de público conocimiento, que el acampe liderado por Sala y sus punteros en el centro de la ciudad de San Salvador de Jujuy, excluye la libre circulación ciudadana, y el ejercicio del comercio [otro de los derechos constitucionales]. Ahora, me permito agregar algunos argumentos que considero ausentes en la misiva mencionada.

Si el abogado Ruarte cita como fuente de Derecho a la CN, no debe olvidar que la misma es una Carta de acuerdo popular, suscrita por la ciudadanía mediante sus legítimos representantes, los diputados constituyentes. Por lo tanto, todo lo que se estatuye en su texto, es ley para todos, mientras el Pueblo considere que deba ser nuevamente acordado algún punto. Entre otras cosas, se encuentra consagrado el derecho a la libre circulación de las personas en el ámbito público. Esto no sucede con el acampe de marras. Recurriendo a sesuda cita de un intelectual, intenta, Ruarte, transferir al lector de su carta, la culpa del estigma autoimpulsado por algunos grupos como la Túpac Amaru [alma máter de la mencionada Red social], al afirmar que Sala logró transformar el estigma en emblema. En primer lugar, no menciona cual es el estigma, a no ser que lo inmiscuya en sus dichos contextuales generalizadores y sesgados como injusticia creciente, ensañamiento de un gobierno contra quienes transgreden normas legales orden público. Intenta estigmatizar con sus propias palabras, al grupo de protesta: “En Milagro [Sala], lo indio, lo negro, lo matriarcal, son orgullo de pertenencia y no símbolos de marginación”. Para Hitler, lo ario era orgullo de pertenencia. Todo el mundo percibe que las condiciones sociales, humanas y culturales y sus problemas, no tienen, al menos en nuestro país, un origen de disputa por el color de la piel y del origen étnico. Autoinfligirse estigmas de esa laya, convierte, de hecho, a quién lo manifiesta, en un discriminador racial, de triste memoria para el mundo desde Armenia, hasta Alemania en la primera mitad del siglo XX, sin contar muchas otras historias nacionales que hay al respecto. Otro epígono en esto es el discriminador Luis D’Elía, que hizo toda una campaña contra los blancos “hijos de puta”.

El abogado Ruarte se sitúa, en fin, en el estrado archiconocido de la denuncia contra inexistentes prejuicios y rechazos, al ubicar la acción administrativa del gobierno provincial como agente del “garrote que supone el sistema penal”.

Pero esto tiene su propia historia

Milagro Sala es tildada de “burócrata” desde la rama trotskista, en palabras de dirigentes del PO en declaraciones públicas. Todos sabemos que ese término peyorativo en lo ideológico, nace contra Stalin, de parte de Trotsky, para significar aparato, corrupción y apartamiento de la Revolución, que le costara la vida a manos de un sicario, en México. Mao Tsé Dong, estalinista de noble cuño, inspira a estos movimientos americanistas que intentan arraigar la lucha de clases en la piel, el origen étnico, el rechazo, etcétera. Inventos teóricos de una intelectualidad burócrata, que es la misma que se llevó puesto a Ernesto Guevara de la Serna, en Camiri, entregado por el PCI estalinista. Falacias que llevan un segundo escalón en la conquista de la emoción popular [porque de eso se trata: Laburar lo emocional en el Pueblo, antes que lo racional]. Ese segundo escalón, es la creación de una víctima a manos del victimario ya inventado [el gobierno que intenta poner orden público donde éste ha sido vulnerado].

Aquello de aparato, corrupción y alejamiento de la Revolución, son los adornos con que se lucen dirigentes a los que el mismo Marx e incluso Lenin, llamarían vanguardias lumpen. No tienen conciencia de clase, pero la inventan; no tienen ganas de trabajar, pero exigen los dineros públicos para subsistir a expensas de los que trabajan; inventan y vuelven a inventar la Historia, estos dirigentes. Mientras, como en el estalinismo más clásico, el nazismo más conspicuo, el fascismo más recalcitrante, engordan sus vacas a costa de las ajenas; sus haciendas familiares son una muestra. Por eso, arman un aparato calibrado para la gestión movilizadora; por eso se corrompen convirtiéndose en clientes VIP de regímenes populistas que les dan, les dan y les dan el dinero del Pueblo laburante, hasta que por alguna causa, les cierran la canilla; por eso, ante tal orfandad, salen a presionar a la Democracia, a ver si hay una nueva sopada. Por eso, se alejan de la Revolución.

Milagro Sala debe quedar libre

Ella sabe que sus vicisitudes con la Ley penal en todos los fueros, como ciudadana sujeta a Derecho, judiciable como todos y todas, pasarían desapercibidas si no fuera una víctima propiciatoria de alguna “construcción reaccionaria” que intenta poner orden social donde éste se ha vulnerado. Golpe emocional al Pueblo. Del lumpen que sin conciencia de clase y utilizando su piel y sus orígenes raciales [discutibles por cierto dado el mestizaje, orgullo de este país], que se inmola, pero no tanto, en aras de esa hipotética democracia construida ad hoc. Burócrata señalada por la misma izquierda.

Entonces, cuando ella y sus clientes salen a la calle en ilegítima conducta sospechada de inconstitucional y alteran el laburo de los demás, la convivencia pacífica, la belleza de lo urbano y lo natural, destruyéndolo, espetando: “Si no Querés ser libre, no pasés por aquí”, entonces, que vuelva la calle; que el gobierno no de lugar a la Justicia que como Valor, modo de vida y Estamento soberano del Estado está como remedio republicano, actúe para poner las cosas en su lugar.

Así, que asuma frente al Pueblo de a pie la responsabilidad de vencer o ser derrotada políticamente. O de otra manera.

Debe quedar libre, pero sometida al debido proceso. Pero frente al Pueblo.


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