Las elecciones y el fantasma del fraude


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A pesar del tiempo transcurrido desde la realización de las Primarias en Salta, (12/04/15), los ecos sobre la posibilidad de que en dicha elección se hubieran cometido irregularidades graves no se acallaron sino que, por el contrario, se acrecentaron a medida que nuevos testimonios se sumaron para dar argumentos sólidos a la sospecha de fraude informático que quedó instalado en el seno mismo de buena parte de la sociedad salteña.

Los datos se han seguido acumulando y han puesto a la empresa Magic Softtware Argentina (MSA), en el centro de una polémica que amenaza con nacionalizarse e impedir que la “panacea” del voto electrónico, al igual que una mancha de aceite, se extienda por todo el territorio nacional.

Ya no son solamente las casi trescientas máquinas que fallaron en la Capital de Salta sino que ahora se sabe de otros casos que se dieron en el amplio territorio provincial y que aportan para instalar, en el inconsciente colectivo, que aquel segundo domingo de Abril la prestación del servicio de votación no se realizó con la eficiencia, credibilidad y cristalinidad que, se supone, debería imperar ante tan supremo acto democrático.

A los originarios dirigentes y candidatos del Frente “Salta Nos Une” que alzaron sus voces para denunciar irregularidades, se sumaron luego dirigentes radicales como José María Farizano, Rubén Emilio Correa, Alberto Salim y otros, quienes se ocuparon de acercar testimonios que muestran que las cosas del comicio no fueron transparentes aquel día.

El sólo hecho de saber que computadoras salían de un local comercial de informática y llegaban a las escuelas para reemplazar a máquinas que “andaban mal” sin la intervención de autoridades competentes y que fueron denunciados formalmente ante la Justicia Electoral por una de las listas de la UCR, ya debería haber sido motivo suficiente para poner en duda si tales cambios se hicieron cuidando todos los detalles que un proceso de tal envergadura requiere.

Como si con eso no bastara, en las últimas horas se produjo otro hecho que trajo más dudas que certezas sobre la cuestión.

Los Apoderados y Fiscales Informáticos del Frente político que lidera Juan Carlos Romero, se retiraron de una reunión que se esperaba serviría para aventar todas las dudas sobre el funcionamiento del sistema usado por la empresa MSA y avalado por la Justicia Electoral.

Tanto Luis María García Salado como Oscar Rocha Alfaro, los abogados y apoderados del Frente “Romero + Olmedo”, dijeron ante la requisitoria periodística que al no habérseles facilitado el “código fuente” que habían solicitado, resultaba ocioso seguir buscando garantías por parte del Tribunal Electoral por lo que plantearían la inconstitucionalidad del proceso, cosa que finalmente hicieron.

Ante eso, el ciudadano de a pie, el soberano, se pregunta entonces si tendrá garantías de que su voto será respetado en la elección general del 17 de Mayo venidero o si por extraños artilugios de la tecnología será burlado, con lo que a partir de esta situación ya es el propio sistema democrático el que cae en un temerario bastardeo.

La esencia de la Democracia, se sabe, anida en el respeto irrestricto de la voluntad ciudadana y esto tiene que estar garantizado por el Estado en su conjunto, es decir, por los tres Poderes.

Si sólo uno falla, el sistema tambalea.

No sirve ante esto, que el Poder Ejecutivo Provincial busque deslindar responsabilidades diciendo que esa es una “cuestión” de la que solamente debe ocuparse la Justicia Electoral.

En tiempos en que el descreimiento en la política, pero sobre todo en los políticos, socava los cimientos mismos del sistema, debe ser la propia política y sus protagonistas quienes generen los anticuerpos necesarios para matar definitivamente el virus de la incredulidad y la sospecha de que “algo huele mal” en lo que hace a la elección de los gobernantes.

Algunos lenguaraces del oficialismo, baten el parche del “mal perdedor” y sostienen que quienes fueron derrotados, buscan causas donde no las hay para no reconocer su propio fracaso y su impericia política ante el revés electoral que cantaron las urnas.

A la luz de los resultados, el argumento puede ser válido; pero para que eso pase del terreno de las especulaciones al de las cuestiones tangibles y reales, es necesario que, primero, se despejen todas las dudas respecto de la forma en que esos votos llegaron a las urnas y dijeran que esta es la realidad política que ya expresó en Abril y volverá a expresar, en el comicio que viene, la mayoría de la sociedad salteña.

Quienes sostienen que este planteo se hace desde algunos medios de comunicación en defensa de un determinado sector político y en contra de otro, desconocen, ignoran o no quieren reconocer que en realidad los que hablan del tema, con absoluta honestidad intelectual, no están defendiendo a una parcialidad política sino los elevados valores y sagrados derechos del ignoto y muchas veces vapuleado ciudadano que, con incertidumbre y dolor, asiste a este verdadero aquelarre que, en algunos pasajes, se parece más a un juego de naipes que famosos tahúres protagonizaban en flotantes garitos clandestinos que navegaban a comienzos del siglo pasado, por las aguas del mítico Mississippi en el enorme país del norte.

Por esto, sería saludable y necesario que el Estado todo, no solamente una parte, le diga a todos los electores de Salta: Vaya y vote tranquilo porque nosotros, el Estado, estamos atentos y vigilantes para que su soberana voluntad sea respetada a rajatabla, más allá de si se vota con el papel tradicional o a través de una moderna computadora.


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