Sin tanta sarasa

Por Federico Pérez


19-03-2021


Los balbuceos de ciertos funcionarios convencieron a otros de emitir en tarea de enmendar lo anterior, como lo que necesitaba la coyuntura política. Hablamos del súper inyectado globo de la Vacunación selectiva. Y de los integrantes de este segmento de dirigentes que accedió a la inmunización, como también a compartir las causas y el contexto de esa línea de acción.


Si algún día se efectúa la traducción, la conferencia de prensa en la que este martes el ministro Ricardo Villada intentó explicar sobre la vacunación a funcionarios provinciales tendrá algún balance positivo por extraer. Visto en perspectiva, el recorrido trepidante de esta rueda con algunos medios de prensa protagonizada por el ministro de Gobierno, gatilló que otros integrantes del elenco saenzista salieran a esclarecer sobre el panorama.

Y de paso, la exposición ante la opinión pública en cuanto al diverso grado de compromiso que hay entre el desempeño de unos y otros funcionarios. Además del hecho curioso –en extremo- remarcado este martes por la noche en el programa televisivo “Agenda Abierta”, por parte del Coordinador Pablo Outes: que el Gobernador Sáenz no esté vacunado.

En este envío televisivo del canal Somos Salta (Cablevisión), el enlace político con llegada directa a Sáenz admitió sin inconvenientes y hasta explicó los motivos por los que había sido inoculado, en tanto que consideró que el mandatario debió haber seguido este mismo camino. “Creo que por una cuestión de prudencia los salteños (…) tendríamos que avalar que el gobernador esté vacunado”, razonó Outes y concluyó que “el gobernador es tan importante como un enfermero”.

Sin el ejército de comunicadores sociales que rodean y asesoran a Villada, el Coordinador de Enlace provincial detalló en la noche del martes que antes que estuviese la posibilidad de la inoculación “nunca se pensó si había vacuna o no para llegar, tomar un avión, bajar en un distrito, hablar con los médicos, llevar los remedios, consultar, ir a la frontera, recorrerla; ver cómo cruzaba la gente”, ese paso limítrofe.

Remontándose a un año atrás, Outes detalló que por aquel primer trimestre de 2020, aunque sin vacunas todavía, “había un marco de disposición política total y un convencimiento de que de esta situación había que salir adelante”. Tanto él como el titular del Ejecutivo provincial afrontaron esta situación tan crítica “cuando implicaba una situación de riesgo para toda la gente que estaba trabajando”.

Prescindiendo de los achaques inentendibles por los que optaron otros integrantes del gabinete saenzista, Outes comparó que “hubo ministerios y coordinaciones políticas que tenían altísima exposición”. Pero así como se asumió tal desafío en áreas como la Coordinación a su cargo, en paralelo “también hubo coordinaciones, ministerios, que tenían una posición mucho más relajada o más tranquila”. Un contraste que dejó en claro el diverso grado de compromiso puesto en la gestión en tal o cual repartición. Sin más ungüento.


Coraje es pisar campo


Al respecto, rememoró que en enero de este año, tras comenzar a pleno la campaña de vacunación el funcionario rememoró que “más que por una situación de beneficio personal mío y de funcionarios, era una cuestión de responsabilidad política”. De hecho, un integrante del elenco saenzista que semanalmente tuviese contacto directo con intendentes, concejales, diputados, senadores, secretarios, choferes, ordenanzas (grandbourgianos), docentes, médicos y obreros viales –en una enumeración aleatoria- constituiría un riesgo por la posibilidad de multiplicar la velocidad de transmisión del coronavirus. Dicho esto en un contexto en el que se aguarda la llegada a tierra gaucha de la virulenta cepa P1.

En base a ello, Outes remarcó que “el funcionario no sólo tiene contacto personal. No es una sola persona. Diariamente, cuando bajabas en un hospital o bajabas en escuelas que se las había ocupado con cama, o tenías reuniones multitudinarias con intendentes, no sólo era protección personal, si se lo quiere ver desde ese lado, también había una responsabilidad por los terceros que estaban”. Sin embargo, se sorprendió porque en estos días “se trata de mostrar” la inoculación a funcionarios como una ventaja por sobre el resto de la población priorizada por Salud de la nación.

Este miércoles, el Gobernador Saénz ordenó dar a publicidad un listado con 22 dirigentes políticos y funcionarios que fueron priorizados para contar con esta protección (no sólo a ellos, sino igualmente para terceros). En la víspera, de lo poco que pudo sacarse en limpio, el ministro Villada había advertido que debido a “limitaciones de orden legal” no se difundía el registro con la veintena de inmunizados. Sería violar la “confidencialidad” de tales datos personales, atizó el ministro político. Es decir, ahora la violación de tal secreto habría corrido por cuenta del mandatario provincial.

Uno de los que expresó su disgusto por tal difusión fue el antiguo titular de la Cámara baja provincial, Manuel Santiago Godoy. Flamante recluta de la progresía vernácula y de manera intermitente en algunas causas feministas (aunque parezca inverosímil), MSG adujo “no saber” por qué fue incluido en tal listado. Sin temor a la simbología numerológica, en entrevista con FM Profesional este miércoles Godoy aseguró que discó “14 veces” el número 148, el cual franquea a cualquier vecino la inscripción en algún vacunatorio.

Desde el Frente de Todos, la diputada provincial Gladys Paredes eludió los improperios y en cambio admitió que prestó la epidermis a la jeringa, debido a su condición de médica. Su colega María Soledad Pérez, fue quien la llamó en diciembre a fin de comunicarle que tenía turno para la Sputnik V en el Hospital Perón, de Tartagal. El cual tiene como nuevo gerente a su conmilitón, Santiago Payo. Entonces ¿Para qué alguien se iría a enojar? (Fuente: www.notaderedacción.com)

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