El periodismo

En el “Día del Periodista”, desde NUEVA PROPUESTA, un saludo a todos los colegas


El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida.


Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso.


Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.


(Reflexión que Gabriel García Márquez legó a la humanidad toda, seguramente sin imaginar podría convertirse en oración, en la 52ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) de 1966, cuando –además- bautizó para siempre al periodismo como “el mejor oficio del mundo”)



Nuestra palabra


Invariablemente, cada 7 de Junio, “Día del Periodista”, y por remontarnos sólo al año 1983 de la reconquista de la Democracia tras la página más trágica de la historia argentina, los colegas confraternizamos en un gigantesco imaginario brindis donde el común denominador es el compromiso de vida en la defensa de la Libertad de Expresión.


Nos permitimos, en la fecha y con la generosa anuencia de lectores, oyentes, televidentes y cibernautas, hablar de nosotros, entre nosotros y obviamente para conocimiento del conjunto de la sociedad, siempre ávida de ser informada de parte de quienes hoy aludimos a necesidades, derechos y exigencias propias para el mejor ejercicio del oficio.


Así, y desde nuestra tribuna que es NUEVA PROPUESTA -que en este tiempo transita sus primeros 30 años de existencia- tomaremos un tema central en nuestro quehacer, con el objetivo central de la mayor solidaridad posible y necesaria entre las mujeres y los hombres de prensa. Ello, en un enfoque abarcativo integral de los titulares de medios, productores independientes, asociados o individuales, de la gráfica, de las radios, de la TV, del revolucionario mundo digital y toda forma de comunicación libre.


Se trata de ratificar con nuestra voz y por enésima vez, el reclamo de políticas de Estado que destierren el imperio de la Censura Indirecta que se ejerce desde los Estados con el manejo discrecional y autoritario de los dineros públicos destinados a la obligatoria difusión de los actos de gobierno; producto de la gravísima ausencia de normas que, en protección del ejercicio del periodismo. Delito establecido como tal por el derecho internacional y que promueve y sanciona enérgicamente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde su Relatoría de Libertad de Expresión.


Es un hecho expuesto y registrado en los anales de la Justicia de nuestra provincia la persistencia del Estado en imponer restricciones indirectas a la Libertad de Expresión con la asignación arbitraria y discriminatoria de la publicidad oficial. Muchas, realmente muchas, son las voces de los colegas que lo denuncian. Más comentarios huelgan.

Aunque con esa licencia que nos tomamos hoy, repetimos nuestros argumentos de aquel Recurso de Amparo que logramos ganar, diciendo entre infinidad de razones que “…existen distintas formas de afectar ilegítimamente la libertad de expresión, desde el extremo de su supresión radical mediante actos de censura previa hasta mecanismos menos evidentes, más sutiles y sofisticados. El artículo 13.3 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos se refiere, específicamente, a estos mecanismos indirectos que tienden a “impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”. En efecto, dicho artículo establece: “No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.


Que tal como ha quedado sentado en la jurisprudencia interamericana como en la más alta jurisprudencia nacional, los mecanismos indirectos de restricción se ocultan detrás de acciones aparentemente legítimas que, sin embargo, son adelantadas con el propósito de condicionar el ejercicio de la libertad de expresión de los individuos. Cuando eso sucede, se configura una violación del artículo 13.3 de la Convención y consiguientes de las Constituciones Nacional y Provincial.


Que el Principio 13 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión aprobada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante, “CIDH”) establece que “la utilización del poder del Estado y los recursos de la hacienda pública; la concesión de prebendas arancelarias; la asignación arbitraria y discriminatoria de publicidad oficial y créditos oficiales; el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión, entre otros, con el objetivo de presionar y castigar, o premiar y privilegiar a los comunicadores sociales y a los medios de comunicación en función de sus líneas informativas, atentan contra la libertad de expresión y deben estar expresamente prohibidos por la ley”.


Que los mecanismos de censura “indirecta” prohibidos por el artículo 13.3 de la Convención Americana fueron objeto de atención por parte de distintos órganos del sistema interamericano y sus conceptos abrazados por la Corte Suprema Argentina. (Ver casos CSJN citados anteriormente Editorial Río Negro S.A. c. Provincia de Neuquén y Editorial Perfil S.A. y otro contra EN – Jefatura Gabinete de Ministros. Además ver reciente fallo de 7 de junio de 2013 Causa 9.068/2012 “Arte Radiotelevisivo Argentino S.A. c. EN-JGM-SMC s/Amparo ley 16.986)”.


En resumen: Esta es una realidad que violenta un cúmulo de claros e irrebatibles antecedentes jurídicos que se sentaron en el país con fallos –entre otros- como los casos del Diario de Río Negro, de Luis Majul, de Perfil, de la Revista Noticias, etcétera; y a los que la Justicia de Salta también sumó lo suyo con aquella sentencia ejemplar dictada por la Jueza Bibiana María Acuña en protección no de un demandante, sino en definitiva del conjunto del periodismo presente y futuro, y que taxativamente intimó al Estado provincial a legislar, pero que aún se incumple. (Autos caratulados “Gonza Juan Guillermo c/Poder Ejecutivo – Estado Provincial de Salta – Amparo”, Expte. 488071/14”) Caso que mereció ser incluido en el Informe Anual 2014 de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) disponible en www.oas.org/esYcidh/expresión/informes/anuales/informeanual2014.pdf-Go


He aquí entonces en apretada síntesis, apreciados colegas, lo provechoso de señalar un día para el periodismo que reivindica su cualidad y calidad como aporte sustancial al sistema democrático, ejercido con los valores morales y éticos que impone el compromiso con la Verdad.

Nuestra palabra hoy, que es abrazo fraterno con todos los colegas que honran este oficio, “el más maravilloso…” al decir del Gran Gabo García Márquez, tiene también una fortísima expresión de anhelo y que hace a la relación que debiera unirnos de una buena vez… alguna vez.


Enfoque de la realidad éste que resaltamos en negritas, y que nos los trae la memoria aquel libertario ejemplar y universal que fue Martín Luther King cuando proclamaba al mundo: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la Justicia, soñar con la igualdad… y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas…”

Nosotros, que caminamos junto a la historia misma del mundo, de la Argentina y del terruño en particular ya un largo camino desde hace décadas, también idealizamos como un sueño nuestra necesaria solidaridad y compañerismo con un sustancial común denominador que es el respeto.


Para ello algún ingenioso colega alguna vez adecuó aquel pensamiento que un estadista tres veces presidente de los argentinos incluyó en los principios fundacionales doctrinarios de su movimiento en pro de la unidad, el compañerismo, la solidaridad y la lealtad.


Y lo hizo adecuando aquel consejo de esta manera, oportuna para nuestro universo pletórico de valores de la pluma y la palabra: “… Para un periodista no debe existir nada mejor que otro periodista, y, por supuesto, nada más respetable que su pensamiento y opinión, así difiera frontalmente con el pensamiento y la opinión propia…”.


Tengamos ese sueño y también digamos que ojalá ya no tuviéramos necesidad de soñarlo.


Con todo aprecio, valoración y respeto, este saludo y abrazo, dignísimos colegas.


Juan Gonza

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