ARDE CORRIENTES: LAS CENIZAS DEL FEDERALISMO - Por Francisco Sotelo - El Tribuno - 20/02/2022


Con más de 800 mil hectáreas quemadas, los incendios de Corrientes son un síntoma de que el Norte Grande no está funcionando como tal. A pesar de que los incendios forestales son un problema regional, porque hubo focos en varias de nuestras provincias, quedó en evidencia que no existe ninguna estrategia propia. Una estrategia que debiera reemplazar la ineptitud demostrada por el poder central para resolver un problema alejado del AMBA. El federalismo y la protección ambiental, con estos incendios que azotan al país desde diciembre, vuelven a mostrarse como ficciones incorporadas a la retórica política para afianzar la concentración del poder y de los presupuestos estatales. Es el “relato” o “discurso” que vacía de contenido a objetivos nobles y edificantes. Las provincias más afectadas por el fuego, y que quedaron libradas a su suerte a la espera de la lluvia, fueron, además de Corrientes, Salta, Formosa, Misiones, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y las patagónicas.

El actual ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan Cabandié, se limitó a esperar que le pidieran ayuda, responsabilizó a las provincias y a los productores por la tragedia que los afectó y, a pesar del desproporcionado presupuesto de que está dotada su cartera, la asistencia que brindó fue casi simbólica. El viernes 18 de febrero la agencia oficial Télam informó que “persisten los incendios forestales en Corrientes, Río Negro, Misiones, Chubut y Formosa”, y acotó que “cuatro aviones hidrantes, tres helicópteros del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, autobombas, equipamiento, maquinaria pesada y móviles de apoyo trabajan para apagar los nueve focos que permanecen activos”. La estrategia regional El Norte Grande fue concebido como una estrategia regional para el desarrollo, que trasciende a los gobiernos de turno. Y que, además, no da lugar a alianzas oportunistas a cambio de alguna migaja que deje caer la discrecionalidad del poder central. No basta con una foto de Cabandié junto a los wichis salteños castigados por la desnutrición, en enero de 2019, porque dos años después la situación de esas comunidades no ha variado y los cortes de ruta, los reclamos y las protestas empiezan a ser indicios de inestabilidad social. Tampoco es federalismo la foto de dos ministros nacionales junto con las autoridades salteñas inaugurando obras hídricas que no están terminadas. Eso es “federalismo decorativo”, que las provincias aceptan, en muchos casos, porque el hiperpresidencialismo genera una dependencia absoluta de la coparticipación de impuestos. Que no es federal, porque le correspondería esa denominación si las provincias coparticiparan a la Nación y no al revés. La señal de esa dependencia, y de la falta de reacción se manifiesta, crudamente, en la foto tomada el viernes 11 frente a las cataratas del Iguazú. Un comunicado oficial del Gobierno nacional lo informó así: “En una nueva reunión del Consejo Regional del Norte Grande encabezada por el jefe de Gabinete, Juan Manzur”, y destaca la presencia de el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, y el ministro de Transporte, Alexis Guerrera, “con el objetivo de debatir temas centrales para el desarrollo productivo y logístico de las 10 provincias que integran la región”. El texto agrega que “estuvieron presentes los gobernadores de Misiones, Oscar Herrera Ahuad; de Corrientes, Gustavo Valdés; de Chaco, Jorge Capitanich; de Formosa, Gildo Insfrán; de Jujuy, Gerardo Morales; de Salta, Gustavo Sáenz; de La Rioja, Ricardo Quintela; de Catamarca, Raúl Jalil; de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Santiago del Estero, Gerardo Zamora”. Y sigue una clásica enumeración de proyectos que esperan realizar en algún momento. “La reconstrucción Argentina avanza con un firme criterio federal”, destacó Manzur. La síntesis de los resultados de la reunión, tal como cabe interpretar en los hechos, es que los funcionarios nacionales prometieron al Norte Grande $46.000 millones para subsidiar el transporte. De ese modo lograron una foto de apoyo para el enfrentamiento del presidente Alberto Fernández con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien le quitaron los subsidios para el transporte, lo cual no hicieron con los que recibe el conurbano bonaerense. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, aprovechó para castigar a su principal adversario en la interna presidencial de Juntos por el Cambio, y aplaudió la medida con discurso “antiporteñista”. Como contrapartida, el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, respondió con una clase práctica de federalismo: “Nosotros no necesitamos que le saquen a uno para darle a otro, sino que el subsidio se corresponda con los recorridos que cubre cada boleto ómnibus, considerando los costos reales de cada servicio”. Iguazú no reflejó el espíritu del Norte Grande, tal como lo concebía Roberto Romero y lo anunciaron los 10 gobernadores de la región en 1986, en una reunión realizada en Salta y a la que Raúl Alfonsín concurrió como invitado, con el entusiasmo de un estadista que aspira a corregir los desequilibrios brutales del país.

Centralismo y asimetrías La región central del país, según proyecciones de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (anteriores a la pandemia), concentra el 75% del PIB del país, contra el 3,7% del NEA y 5,8% del NOA. A su vez se estimaba el PIB por habitante en US$8.554 en la región central, US$2.657 en el NEA y US$4.403 en el NOA (a valores de 2004). A su vez, al analizar la distribución del PIB de cada región, en el centro, la industria (valor agregado) representa el 38,0% , en Cuyo el 44,3%; en el NEA, el 19,6%, en el NOA el 21,4% y en la Patagonia, el 13,9%. El mapa que surgirá del Censo Nacional previsto para mayo (si se hace bien) actualizará estos datos, así como los indicadores de necesidades básicas insatisfechas, urbanas y rurales. Y, en este punto, también surgirán asimetrías sociales, mucho más graves, de acuerdo con los datos más recientes del Indec en materia de pobreza, indigencia y desempleo. “El federalismo bien entendido implica que las provincias tomen sus propias decisiones”, opina Diana Mondino, economista de la Universidad CEMA. ¿Por qué los gobernadores parecen sentir una atadura que les impide entablar un diálogo frontal con el poder central?. Probablemente, por la misma razón que en el Congreso de la Nación los bloques oficialistas funcionan como una dependencia del gobierno de turno, y otros legisladores se limitan a un “toma y daca”. La mirada estratégica, los intereses de las regiones y de la representación del pueblo y de las provincias pasa, en demasiados casos, a segundo plano..

Según el constitucionalista y ex convencional cordobés Antonio María Hernández, “el problema central es la falta de división y equilibrio de los poderes, tanto en el orden federal como en el provincial. Pero a ello se agrega el predominio del presidente y del gobierno nacional sobre los gobernadores y las provincias, que producen una centralización del poder alejada de los principios constitucionales”. También destaca el peso demográfico - en la Cámara de Diputados de los cinco distritos más poblados, como Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. El centralismo hiperpresidencialista se traduce en una dependencia de la coparticipación de impuestos y de los aportes discrecionales del Tesoro, que inhibe a las provincias a la hora de tomar iniciativas para el desarrollo.

El politólogo e investigador Carlos Gervasoni explica en pocas palabras el espíritu del Norte Grande: “La región tendría todas las condiciones para exportar directamente su producción, está en mejores condiciones que Buenos Aires para llegar a Brasil y a los mercados asiáticos, pero la Argentina tiene un federalismo sólido institucionalmente, pero una economía férreamente centralizada”. Y añade: “El nivel educativo, la falta de infraestructura productiva y la carencia de un esquema de comercio exterior abierto son puntos claves, perjudiciales para estas provincias del Norte”.

El incendio que arrasó Corrientes puede repetirse en cualquier momento y en cualquier lugar del norte argentino. Y con las mismas consecuencias devastadoras. Esperar de brazos cruzados los cuatro aviones hidrantes de Cabandié, o la lluvia, es lo mismo que librar la suerte de la región a las internas de Juntos por el Cambio o los intereses coyunturales las distintas fracciones del Frente de Todos.

El federalismo y el Norte Grande son otra cosa.



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