Ameri en el Olimpo

“El guarango falta a las convenciones urbanas. Es incivil basto, hombre que vive en el centro de un sistema de cortesías, de convenciones morales y de respeto, un hálito paleolítico, un resabio amargo de animal de monte.”

El mito, fermento de la historia y algunas veces impulso, la Ilíada y su maestro Aristóteles, decidió a Alejandro a emprender su conquista; esta vez sirve para conjugar en Jerusalén, Grecia y Roma la marcha inicial a través del mito de la historia de Occidente.

Recientemente y en nuestro país, el diputado Ameri, diputado por Salta sin ser de Salta (ni hacer falta), evoca el relato de la Venus Sulamita en el Cantar de los Cantares, célebre por sus senos “como dos corderos mellizos”, encantadora compañera del Rey Salomón, lo que me trae a recuerdo mi época ya lejana de estudiante en los versos y ovillejos de un celebrado poeta cordobés: “A unos corpiños en una vidriera”:

“Copa, pero no de vino

Sino poético envase

Mi corazón se deshace

Por conocer tu destino.

¿Qué senos alabastrinos

Vas un día a contener?

Yo quisiera ser

portasenos de algún busto

para prenderme a mi gusto

del seno de una mujer.”

El diputado Ameri se dio en el gusto y no con imaginación poética, frente al escaparate de la vidriera, sino con afán concupiscente en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación. Tal vez los labios dan algún quehacer más allá de la ternura cuando ya la sensualidad ha sido disparada por otros territorios erógenos.

Otro poeta español habla del Rey Salomón en el Cantar de los Cantares:

“En la sedosa barba azafranada

Suavemente esparcida sobre el pecho

A la cabeza da nido y almohada

En corazón cabeza reclinada

Se unimismarán los dos en lazo estrecho

Entre uno y otro apenas medio trecho

Y balbuceen con habla entrecortada”.

Existe otro ejemplo: la cabra Amaltea y su cabrito. Tanto el mito griego como el romano encadenan sus orígenes a la lactancia, de allí que la vía láctea que agrupa innúmeras estrellas, zodíacos y constelaciones, tengan blancos resplandores y evocan a la cabra Amaltea, que no solamente emblanqueció luminosas constelaciones, sino que también con su ubre ubérrima y desinteresada amamantó a Zeus, siendo niño abandonado y el mayor de los dioses olímpicos. En Roma ya no fue como en Grecia la mítica cabra ungulada de pezuña hendida, sino la legendaria loba romana que amamantara a dos lobeznos mellizos que después fundaran Roma, la ciudad eterna y adonde todos los caminos conducen. Jerusalén, Grecia y Roma, protohistoria, mito y saga.

Homero, rapsoda, precede a Herodoto, padre de la historia. El mito estuvo antes que la religión y la magia fue ilustre predecesora de la ciencia.

Volviendo a nuestro borrego, se hace incomprensible el espectáculo escatológico del diputado Ameri. Martínez Estrada se detiene a analizar el comportamiento del guarango en su libro: “Radiografía de la pampa” y lo caracteriza en su raíz y en su propósito, y lo hace sin reservas ni atenuantes.

“El guarango falta a las convenciones urbanas. Es incivil basto, hombre que vive en el centro de un sistema de cortesías, de convenciones morales y de respeto, un hálito paleolítico, un resabio amargo de animal de monte.”

“El guarango también quiere ser protagonista” (o peronista) “ser persona importante, que atraiga la atención e incurre por incapacidad de gusto en hacer una propaganda sin tacto que sólo lo perjudica. Por eso su cara tiene la impudicia de la máscara y se lo suele llamar careta o caradura. Es la apostura sucia y arrogante del rufián en el ser ignorante con afán de gloria”. Y termina diciendo: “después del guarango viene el mono”.

El diputado salió olímpicamente del Olimpo de las leyes y deberá olvidar para siempre la ambrosía, “manjar de los dioses”, para pasar al diario condumio y a la sopa boba, como la llaman los españoles. Los dioses son azorantes.

Hay que distinguir entre Instituciones y personas. El episodio relatado pone en evidencia la crisis de la persona, cosa poco grave; o de la Institución y no las personas y esto es grave. O de ambas cosas a la vez, en cuyo caso se llega a una fase perentoria y funesta.

*El autor es abogado – Diputado Provincial (MC) -

(Fuente: danielsalmoral.com.ar)


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