Por estas horas, el temor a la pandemia lo ocupa todo

El gobernador Gustavo Sáenz, previo al anuncio de las nuevas medidas que ya rigen en la provincia (por 14 y no 21 días como en otras decidió la Nación) a partir de este lunes 21 de setiembre «Día de la Primavera», volvió a referirse al sistema de salud de la provincia con el que está enfrentando, hace ya seis largos meses, a esta pandemia por coronavirus que ha puesto en jaque la situación sanitaria y económica de todo el planeta. Y por supuesto muy especialmente la de una provincia como la nuestra que, como ya dijimos en columnas anteriores, fue abandonada durante doce años por aquel gobierno que prometía «hacer realidad la esperanza».

El primer mandatario, una vez más, habló de la necesidad de restringir actividades a efectos de evitar el colapso sanitario que provocaría el aumento de contagios, los que se han incrementado de manera alarmante desde el inicio del noveno mes del año en la provincia.

Volvió a pedir responsabilidad social, cosa que indudablemente algunos no entienden de qué se trata porque siguen habiendo reuniones sociales, fiestas clandestinas e incumplimientos a las restricciones horarias, cuando dijo: «Muchos cumplieron pero otros no, por eso vamos a tener que tomar medidas más duras», con lo que adelantó lo que luego ratificaría el ministro de Gobierno, Ricardo Villada, cuando anunció las actividades que se paralizarían hasta el 11 de octubre y no hasta el 21, como indica el decreto del gobierno nacional.

De esta forma, la provincia buscará, con estas nuevas medidas, evitar caer en situaciones límites desde lo sanitario, pero, inexorablemente, lo que beneficia a un sector, la salud, termina golpeando a otro, la economía.

Este nuevo período del «Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio» (ASPO) que es un nombre más rimbombante y elegante que el de cuarentena, palabra que ya nadie quiere oír, aunque necesario golpea fuerte a sectores como el comercio y la gastronomía, entre otros, lo que provocó, desde que llegó la pandemia, que muchos de ellos hayan quedado en el camino.

Pero este nuevo ASPO, se adelantó, no será aceptado por todos.

Comerciantes salteños, que dicen no sentirse representados por la Cámara que los nuclea, hicieron saber que sin importarles la prohibición trabajarán igual, porque «ya no nos importa nada», dijeron, argumentando a favor de su actitud rebelde que seguir cerrados por 14 o 21 días, significa lisa y llanamente su extinción.

Con este panorama, sombrío por cierto, los salteños van camino al séptimo mes del ASPO, no cuarentena, cargados de angustia e incertidumbre.

En este contexto, desde el gobierno provincial, se ha podido ver con claridad en este tiempo de pandemia y de poner la cara, quienes son los funcionarios que como dijo uno de ellos, están «dejando el pellejo» en la gestión, mientras ciertos aventureros y bucaneros que tuvieron un paso nefasto por el anterior gobierno, ahora se los ve de nuevo recorriendo los pasillos del Grand Bourg intentando acercar «negocios» o recomendando la contratación de consultoras de imágenes a las que el gobierno deberá pagar cifras millonarias, que bien podrían destinarse en este tiempo de tantas carencias, para comprar respiradores u otros elementos indispensables para combatir el coronavirus.

«La verdad que da bronca. Fíjate como laburan muchos ministros, secretarios, directores y todo el personal que le pone el cuerpo a la cosa aún a riesgo de contagiarse y morirse, mientras personajes oportunistas que mostraron ser grandes vendedores de humo en la gestión anterior, ahora pululan por los pasillos del Grand Bourg aprovechando que hay poca gente, con la intención de vender ideas y sugerir que se contrate a consultoras de otras provincias con el verso que de esa manera mejorará la imagen de Gustavo (Sáenz), cuando todos sabemos que la mejor forma de mejorar su imagen es volcando esa plata a atender la emergencia», comentó a este Portal con odio y preocupación, un ahora funcionario que trabajó activamente en la campaña electoral de Sáenz el año pasado.

La presencia de estos oscuros personajes que hacen su aparición en todos los gobiernos, sean del signo político que sean, son en definitiva quienes terminan perjudicando a gobernantes que los escuchan y acatan por lo general sus errados consejos.

Más allá de esto, el gobierno de Sáenz y también el de los intendentes, deberá en lo que queda de este perdido 2020, minimizar los daños que sigue provocando la llegada de este virus que nadie sabe a ciencia cierta cuando estará controlado.

«Cuando aparezca la vacuna recién estaremos a salvo», dicen muchos, pero a la vez aclaran que en verdad nadie sabe cuándo estará al alcance de todos.

La crisis sanitaria que se debe atender primero, provoca con el cese de actividades graves daños económicos y sociales, que no se mitigan con la escasa ayuda que los gobiernos logran dar.

Por eso el desafío para quienes tienen la obligación de conducir a las sociedades en medio de este huracán llamado «Covid», tiene que ser el de optimizar recursos y empezar a planificar lo que viene.

La buena política y los buenos políticos, serán esenciales para lo que vendrá cuando el desastre haya pasado.

Allí hará falta liderazgo, idoneidad y honestidad como valores primarios para conducir a los pueblos hacia mejores días.

También, por supuesto, el compromiso de todos y cada uno de los ciudadanos de aportar desde su lugar, lo necesario en esta lucha que no da tregua.

Nuevo ASPO y nueva angustia para muchos salteños.

Como habrán visto, esta semana no hablamos de política, de candidaturas, ni de elecciones.

El temor por la pandemia y lo que deja a su paso, por estas horas, lo ocupa todo.

Lamentablemente…


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