El viejo Guasch y los Durand

El interés por el clima fue siempre motivo de atención ciudadana. Las casas, las siembras, las batallas debían planificarse de acuerdo con las características climáticas de la región. Los fenómenos meteorológicos podían ayudar o hacer fracasar los cultivos, las pasturas, el ganado, la provisión de agua, el transporte, las comunicaciones o las viviendas mal preparadas. Pensemos un momento en la lluviosa batalla de Salta del 20 de febrero de 1813 y a Manuel Belgrano y su ejército peleando en el barro y afectados de malaria. O la fatídica noche helada del 17 de junio de 1821 en que expiró el general Martín Miguel de Güemes, a la intemperie, en una cañada interna de la Sierra de Mojotoro. Justo hacia los últimos estertores de la “Pequeña Edad de Hielo”.

Las primeras observaciones fueron empíricas y estaban basadas en anotar lo que pasaba a lo largo de las cuatro estaciones del año. La temperatura se anotaba de acuerdo a si el día era caluroso, templado o frío; las lluvias si eran fuertes o suaves, la intensidad y dirección de los vientos, la caída de granizo, entre otros asuntos. Las observaciones de los viajeros a lo largo de la colonia y más tarde, después de la independencia, son una fuente invalorable para descubrir fenómenos ordinarios y extraordinarios relacionados con el clima y la meteorología.

Las observaciones instrumentales oficiales comenzaron en nuestro país en la década de 1870 con la creación por parte de Sarmiento de la Oficina Meteorológica Argentina en Córdoba. Para llevar a cabo esa tarea puso al frente al astrónomo norteamericano Benjamín A. Gould quien más tarde sería reemplazado por otro norteamericano, el Dr. Walter Davies de gran actuación posterior. Benjamín Gould, apenas llegado a Córdoba se dio cuenta que el clima era inverso al de Buenos Aires, ya que allí el invierno era lluvioso mientras que en Córdoba era seco. Escribe una carta en 1870 al American Journal of Science donde comenta la necesidad que tenía de disponer de instrumentos para medir las variables meteorológicas. Menciona una primera lluvia en septiembre y otras posteriores, mientras observa como los ríos aumentaban rápidamente su caudal.

Nadie podía imaginar lo fatídico que resultaría años más tarde esta observación. Precisamente en 1874, sus dos pequeñas hijas y una empleada fueron a bañarse en el río Suquía y una creciente las mató. Ello fue un golpe durísimo del que nunca se recuperaría. Gould, primer doctor en astronomía de Estados Unidos, se convirtió en nuestro país en un sabio de renombre internacional. No solo inició los estudios científicos de la meteorología sino que además sus observaciones astronómicas del cielo austral le dieron fama mundial. Hoy llevan su nombre una localidad de Córdoba, la plaza que rodea el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, un cúmulo de estrellas en la Vía Láctea (Cinturón de Gould) y un cráter de la Luna. Además fue miembro de las Academias de Ciencias de Estados Unidos, París, Gotinga, San Petersburgo, Londres, Boston, filosófica de Filadelfia, entre muchas otras. Es interesante destacar que Gould solicitaba a personalidades de la época datos meteorológicos de sus respectivas provincias.

La información aportada por los corresponsales del país se publicaba en los “Anales” de la Oficina Meteorológica Argentina, fundados por Gould, los cuales se editaban en la afamada imprenta de Pablo E. Coni en Buenos Aires. Gould requería el auxilio de esas observaciones para “el estudio del clima, temperatura, presión atmosférica, humedad, nebulosidad, lluvia, fuerza del viento y otros fenómenos atmosféricos, así como fijar las líneas isotermas anuales, y lo necesario para confeccionar una carta que muestre la distribución de la lluvia”. Fue así como contactó al naturalista alemán Germán Avé Llallemant de San Luis, al químico alemán Federico Schickendantz del Ingenio Metalúrgico del Pilciao en Catamarca, al metalurgista alemán Emilio Hünicken de Famatina (La Rioja), al religioso y misionero inglés Thomas Bridges de Tierra del Fuego, a Germán Frey de Concordia, entre otros. La mayoría de ellos son personalidades muy conocidas en la historia de la ciencia argentina.

Pero nuestro interés radica en saber quiénes fueron aquellos salteños pioneros en las observaciones meteorológicas. Dado su interés por la física atmosférica, conjeturamos que tal vez el Dr. Joseph Redhead, el sabio amigo escocés de Humboldt, Güemes y Belgrano, que vivió y murió en Salta, pudo haber sido el primero en hacer observaciones instrumentales en la primera mitad del siglo XIX. Los corresponsales del Dr. Benjamín Gould, y que le proporcionaron datos instrumentales en la década de 1880, fueron Francisco Roca Sanz, B. Zorrilla, Eduardo Noailles, Max Siewert y Joaquín Guasch.

El español Francisco Roca Sanzllegó al país en 1871 y estuvo a cargo de distintas dependencias agronómicas hasta que fue nombrado director de la Quinta Agronómica Nacional de Salta. Desde allí remitió las observaciones meteorológicas al Observatorio de Córdoba. No está claro si la mención a B. Zorrilla se refiere al prominente salteño que fuera gobernador interino, diputado nacional, fundador de escuelas, ministro de la nación, entre otros cargos. Tampoco se tiene demasiada información sobre Eduardo Noailles salvo que era uno de los salteños que aportaba mediciones meteorológicas en aquellos primeros años instrumentales.

Sí es importante la figura de Max Siewert, uno de los sabios alemanes contratados por Sarmiento para la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba y que por desavenencias posteriores con sus pares renunció. Sarmiento le pidió que no se volviera a Alemania y que por el contrario se acercara a Salta para enseñar e investigar en el viejo Colegio Nacional. Sus estudios químicos sobre las aguas de los ríos, las aguas termales, los minerales, los productos de uso farmacéutico de la flora local, las plantas tintóreas, entre otros, fueron importantes y fundacionales.

Entre los mentados destaca la figura del español Joaquín Guasch (1839-1907). Este hombre de ciencia nació en Cataluña y realizó estudios científicos superiores en Barcelona y París, especialmente en matemáticas, astronomía, físico-química, agrimensura y ciencias naturales, obteniendo el título de doctor en esta última disciplina. Llegó a la Argentina durante la presidencia de Sarmiento donde revalidó su título y fue nombrado luego director de la Quinta Agronómica Nacional en Salta. Se radicó definitivamente en Salta en la década de 1870. Se dedicó a la enseñanza y a la investigación. Estuvo a cargo de la Oficina Química Provincial desde 1888, fue catedrático del Colegio Nacional y de la Escuela Normal, organizó el Departamento de Topografía y la Oficina de Estadística de la provincia durante el gobierno de Pedro José Frías y, junto a Juan Martín Leguizamón, trabajaron en la organización de la Biblioteca Pública de Salta. Formó parte del tribunal que otorgaba las licencias de los agrimensores que actuaban en la provincia. Se cuenta que profesores y alumnos admiraban sus vastos conocimientos matemáticos y su versación en ciencias naturales.

Junto a otros salteños le tocó actuar durante la fatídica epidemia de cólera que se desató en la provincia en la década de 1880. Se cuenta que no le gustaba formar parte de círculos ni de partidos políticos. Proverbiales eran en la ciudad su modestia, la rectitud de su carácter y la templanza de sus costumbres. Estaba casado con la salteña Antonia Leguizamón y Gandarillas. Entre sus hijos se mencionan a Felipe Guasch Leguizamón, un político liberal y periodista notable, diputado nacional por Salta, que cultivó amistad con Leopoldo Lugones y Alfredo Palacios; Jorge Guasch Leguizamón, educador y gramático, autor de varios libros sobre cuestiones idiomáticas yMaría Guasch Leguizamón, casada con Alberto Durand y madre del destacado político salteño Ricardo Joaquín Durand, dos veces gobernador de Salta. La Escuela Dr. Joaquín Guasch (Ex N° 877) en El Pucará (Rosario de Lerma) honra su memoria. La tumba del doctor Guasch se conserva en un panteón del Cementerio de la Santa Cruz de la ciudad de Salta. El Dr. Joaquín Guasch es así uno de los pioneros en los estudios meteorológicos del norte argentino.


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