Campo Santo en la historia

Salta, por su larga historia de nexo entre virreinatos, atesora un rico patrimonio cultural que se funde al patrimonio natural propio de su variada fisiografía y climas. Todas sus comarcas encierran valiosos testimonios acumulados en el devenir de los siglos. En esta nota tomamos en consideración una reciente tesis de maestría en la Universidad Católica de Salta que descubre el valor de una región sobre la margen occidental del Valle de Siancas, especialmente Campo Santo, Cobos y Betania.

El jueves 27 de abril de 2017 se llevó a cabo en la Universidad Católica de Salta la defensa de la tesis de maestría del arquitecto Efraín Lema. Dicha tesis se enmarca en la Maestría sobre Valoración del Patrimonio Natural y Cultural que se dicta en la UCASAL y que se encuentra acreditada por la CONEAU. El trabajo de tesis, dirigido por el Dr. Federico Colombo Speroni, consistió en un estudio sobre el patrimonio de Campo Santo, Cobos y Betania y consta de un volumen central y tres volúmenes de encuestas a pobladores. Para los salteños esa región se identifica con dos elementos mayores que son el famoso Fuerte de Cobos y el Ingenio Azucarero San Isidro, ambos con origen en la época colonial.

Sin embargo el estudio muestra que existe allí una riqueza patrimonial digna de ser rescatada y valorizada. Desde el punto de vista regional la comarca forma parte de un valle tectónico joven conocido como Valle de Siancas, el cual representa el último escalón de la cadena andina en el sistema de valles y serranías de la Cordillera Oriental. Dicha unidad morfotectónica está limitada a oriente por las sierras del Gallo y San Antonio y a occidente por la sierra de Mojotoro. A una misma latitud, los valles caen desde el borde de la Puna, pasando por el Valle Calchaquí a 3000 m sobre el nivel del mar, el Valle de Lerma a 1200 m, el Valle de Siancas a 700 m, antes de llegar a la llanura chaqueña en donde las altitudes se encuentran por debajo de los 500 metros.

Cada valle tiene distintas características agroecológicas destacándose los viñedos en el Valle Calchaquí, el tabaco en el Valle de Lerma y la caña de azúcar en el Valle de Siancas. Pero la naturaleza de este último es aún más rica en contrastes ya que en el mismo ambiente regional se encuentran, además de la caña de azúcar, desde áreas para el cultivo de la soja en ambiente seco, hasta un microclima subtropical donde se dan con profusión frutas tropicales de gran variedad como ocurre en la zona de Betania.

El famoso médico y viajero italiano Paolo Mantegazza decía a mediados del siglo XIX que las chirimoyas de aquel lugar eran sin lugar a dudas las frutas más deliciosas del mundo. Es de suponer que el profundo enamoramiento que le produjo conocer a la salteña Jacoba Tejada, a quién desposó antes de volver a Italia, le mejoró la fisiología del gusto. Otro punto del mayor interés es que por Cobos pasaba el Camino Real, una de cuyas derivaciones conducía hasta la ciudad de Salta. Existía en el área troncal una oficina de recaudaciones reales lo que habla de la importancia de este punto como enclave estratégico. Belgrano acampó allí con sus tropas por más de un mes antes de emprender el avance sobre Salta para dar batalla a Pío Tristán en 1813.

Los temas históricos han sido abordados en dos recientes libros de Eduardo Medina y Gustavo Flores Montalbetti, titulados “Cuarenta días en Campo Santo: El cuartel general de Belgrano” y “El Valle de Siancas en la Guerra de la Independencia”; editados ambos por la Municipalidad de Campo Santo y que cuentan con sendos prólogos de Inés Zadro Wierna y Mario Díaz, así como palabras introductorias del intendente de Campo Santo, don Mario Alberto Cuenca.

En la región se han encontrado restos de la megafauna pleistocena tales como mastodontes, megaterios y gliptodontes. También restos arqueológicos valiosos de las culturas indígenas que habitaron en el Valle de Siancas y alrededores. Flores Montalbetti dio a conocer el hallazgo de unas tumbas con esqueletos que probablemente pertenecieron a conquistadores españoles. Recordemos que el Valle de Siancas toma precisamente el nombre de un conquistador español que fue flechado allí por los indios. Parte del material paleontológico, arqueológico e histórico se conserva en el Museo Regional “Prof. Osvaldo R. Maidana”, que lleva el nombre de este infatigable investigador del pasado salteño. Asimismo Los rodados del río Mojotoro, que vienen arrastrados desde las altas cumbres de la Cordillera Oriental contienen restos de conchillas marinas (braquiópodos) y artrópodos (trilobites) que se remontan a los mares del periodo Ordovícico unos 470 millones de años atrás.

Fuentes termales como las de Saladillo, manantiales de aguas cristalinas, una rica fauna de mamíferos y aves del monte chaqueño serrano, son otros de los elementos que coadyuvan en la definición de ese rico patrimonio natural y cultural. El arquitecto Lema puso además énfasis en el estilo de las construcciones antiguas que se conservan en buen estado, con sus veredas altas y sus galerías techadas. También se destacó el valor patrimonial de la Estación Betania del FFCC Belgrano, el cruce de la vía a lo largo de la margen del río Mojotoro, la antigua fundición de plomo que existió en el lugar, entre otros aspectos. Como se mencionó dos de los íconos mayores son el Fuerte de Cobos y el Ingenio de San Isidro.

El Fuerte de Cobos fue establecido hacia finales del siglo XVII con el nombre de Nuestra Señora de Santa Ana (1690) y declarado Monumento Nacional en 1941. El camino real de postas se dividía en ese lugar en los ramales que iban hacia Salta y hacia Jujuy. Por allí pasaron toda clase de viajeros coloniales que dejaron referencias al lugar entre ellos Concolocorvo. Allí pernoctó el general Lavalle antes de su fatídico viaje a Jujuy donde encontraría la muerte. Allí se reunieron Güemes y Pueyrredón durante los tiempos de las guerras de la independencia. Por allí pasaron viajeros extranjeros que se dirigían al Potosí y dejaron expresas memorias de sus vivencias, entre ellos Anton Z. Helms en 1789, el capitán Joseph Andrews (1826) y Edmund Temple (1826). Fue cuartel general de Manuel Belgrano y se cuenta que los cañaverales del ingenio sirvieron de alimento a la caballada de la independencia. La importancia de Cobos se agiganta si se tiene en cuenta que algunos historiadores sostienen que el gobernador Gonzalo de Abreu y Figueroa fundó una ciudad denominada San Clemente de la Nueva Sevilla un año antes de la fundación de Salta.

Campo Santo se destaca también por ser la tierra elegida por don Juan Adrián Fernández Cornejo para crear allí el primer ingenio azucarero en tiempos virreinales. Con cañas de azúcar traídas desde el sur del Perú y rústicos trapiches de madera comenzó en pleno siglo XVIII la producción de azúcar y sus derivados (melazas, tabletas, aguardiente, guarapo, etcétera). El viajero francés Víctor Martín de Moussy que visitó la hacienda San Isidro a mediados del siglo XIX, destaca que además de la caña se “cultiva el café, el bananero, la chirimoya, la coca, etc.”. A don Juan Adrián lo sucedió su hijo José Antonino Fernández Cornejo que trajo nuevas maquinarias e incrementó notablemente la producción azucarera. Fue gobernador de Salta en tres diferentes periodos y como militar tuvo destacada actuación en las batallas de la independencia. Falleció en Campo Santo y sus restos se conservan junto a los de Güemes y otros patriotas en el Panteón de las Glorias del Norte sito en la Catedral de Salta.

Campo Santo ha sido también tierra de músicos notables como el pianista José Lo Giúdice, el bandoneonista Dino Saluzzi, el saxofonista Félix Saluzzi, el poeta y compositor Ariel Petrocelli, entre otros. El estudio de Efraín Lema pone en valor el patrimonio natural y cultural de Campo Santo y alrededores. Demuestra allí el enorme potencial que tienen muchos espacios salteños en sus paisajes y más aún en su historia e historias, a veces poco conocidas, las que se remontan a siglos, milenios o millones de años cuando ellas profundizan en el tiempo geológico.


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