Dura semana para Urtubey antes de su grata gira a Nueva York

Primero un papelonazo con Macri en el Chaco Salteño y luego el fuerte reclamo por el dengue en Orán

Los que tienen la función -y consecuente obligación- de asegurar que en las giras de un gobernante todo salga a la perfección, obviamente con un margen mínimo de salidas del programa o rupturas de la rigidez del protocolo producto de las efusividades de su popularidad, pareciera que no existen en el gabinete ni equipo de segunda línea de nuestro gobernador, Juan Manuel Urtubey.

Lo dicho tiene infinidad de antecedentes, y es así como nuestro Bello Otero -como lo definió el talentoso Jorge Asís por su fina estampa y ahora creciente fama de galán enamorado- debe soportar sofocones que debieran, sino evitarse, al menos mitigarse o producirse sólo por desbordes imprevisibles.

En estos últimos días previos a la gira que hoy disfruta por la paz de su programa en Nueva York, el gobernador Urtubey tuvo que soportar cuanto menos un par de esas situaciones que realmente lo sacaron de quicio, aún teniendo a su lado el bálsamo de su nueva pareja y posible nueva esposa según sus propias confesiones sentimentales, la bella jujeña Isabel Macedo.

El pecado original de los salteños (con las excepciones de toda regla) de llegar tarde hasta a los conciertos, fue mostrado por Urtubey ante el mismísimo presidente de la Nación Mauricio Macri, el día en el que debían estar juntos en la lejanía de Santa Victoria Este, en pleno Chaco boreal salteño, para desde allí demostrarle a la ex presidente Cristina Kirchner que su día de un supuesto retorno triunfal ellos, como les correspondía, estaban trabajando sin importar las jugarretas de querer convertir una citación judicial en un triunfo y revancha personal y de La Cámpora.

Macri, puntual, se aprestaba a aterrizar con su helicóptero en los tierrales norteños, cuando a tiempo fue avisado que su anfitrión aún brillaba por su ausencia en el pueblo programado para tan trascendente visita.

Rápido de reflejos Don Mauricio y su equipo decidieron variar levemente el lugar del descenso pero cumpliendo rigurosamente con la gente que lo esperaba. Más aún, en un gesto humanitario digno de destacar llegó al paraje donde viven los familiares de una niña que murió por desnutrición tiempo atrás, y que evidentemente la agenda del presidente tenía registrada con resaltador.

Así lo hizo, y luego las fotografías de su caminata en el polvaderal chaqueño lo mostraron satisfecho pero eso sí, sin el gaucho Juan Manuel a su lado.

Relatan los cronistas independientes -naturalmente no coincidentes con los que edulcoran los partes oficiales- que el gobernador, que viajó por tierra, llegó tarde reafirmando la lamentable fama salteña.

Pero no paró allí el despelote. Cuentan los indiscretos escribas que cuando Urtubey llegó a toda velocidad y con él mismo al volante, arremolinando los arenales en la frenada, se bajó y quiso apresurarse para ponerse al lado de su invitado de honor pero hete aquí que no lo pudo hacer porque la guardia presidencial no le permitió que interrumpiese el momento del primer mandatario del país con sus sorprendidos y sin duda alguna satisfechos y hasta felices anfitriones.

Las normas elementales de buena educación y buen gusto del periodismo respetuoso impiden al menos a este cronista repetir textualmente los responsos y letanías que se oyeron con altos tonos y con la fina voz del salteño que tuvo que esperar el momento adecuado para arrimarse -tarde- al presidente en su abrazo a los salteños del duro Chaco.

A esos ciudadanos argentinos, aborígenes y criollos a los que esta Democracia tanto adeuda aún en materia de Educación, Salud, Viviendas, rutas, comunicaciones, vida digna en definitiva, para ser realmente una Democracia con Justicia Social.

Fue un papelón. Más bien un papelonazo, graficó potenciando con ese giro idiomático lo que había sucedido. Todo ello, sumado al ineludible comentario de esta fue la enésima llegada tarde del gobernador a sus compromisos. Más que un hecho accidental, lamentablemente una costumbre.

Claro está que luego del trago amargo, Macri y Urtubey pudieron por fin retomar el programa inicial y entregar los diplomas de nivel universitario a los primeros wichis que los lograron para ejemplo de lo que puede hacerse en materia educativa cuando hay visión y por sobre todo compromiso.

Y fue el propio Mauricio Macri quien expresó luego desde la Capital Federal sus sentimientos por lo vivido en el Chaco Salteño. Esto dijo en su cuenta de facebook:

“PRIMEROS GRADUADOS EN LA FRONTERA: Esta mañana estuve en Santa Victoria Este en Salta, casi al límite con Bolivia y Paraguay, para acompañar a los primeros egresados de la carrera de enfermería universitaria. En total son cinco, y cada uno de ellos realizó un esfuerzo enorme para lograr hoy su título, como Marcos y Maxi que hacían cientos de kilómetros diariamente en moto para llegar a estudiar o Ivone que se animó a retomar sus estudios luego de haberlos dejado después del secundario.

Fue una gran alegría para mí poder estar con ellos en este día importante, entregarles su diploma en la mano y agradecerles por su ejemplo de perseverancia y trabajo duro.”

La “felpeada” de los Oranenses

En la vertiginosa agenda de Urtubey, donde a fuer de ser sinceros resulta ineludible cuanto menos mencionar su capítulo de vida social, al punto que el propio presidente Macri la mencionó en un vano intento de justificar con tono de humor su llegada a tarde a Santa Victoria Este diciendo con todas las letras que “el gobernador está enamorado…” el paso siguiente era una visita a Orán, y no precisamente para un tedeum o una procesión.

Dicho en buen romance, tenía que ir a poner la cara ante el pavoroso cuadro que muestra en esta latitud de la Argentina tan histórica como injustamente postergada la dramática epidemia del Dengue. Expresión patética del fracaso o lisa y llanamente la carencia de verdaderas políticas de salud que alguna vez hagan realidad la tan proclamada promesa de “la Salud como un derecho de todos y no un privilegio de pocos…”

Y así fue como llegó -obviamente con sus asesores papando moscas- a una ciudad que debiera ser modelo de progreso y vida digna de su pueblo pero que en realidad es una más de las muestras de fracaso y abandono, a la segunda ciudad en importancia por su densidad demográfica y potencial humano y prodigiosa riqueza natural.

La visita era, concretamente, al Hospital. A ese nosocomio que debiera ser ejemplo de complejidad y calidad por la magnitud demográfica de la región que inclusive tiene proyección internacional, particularmente a Bolivia.

Seguramente que Urtubey no imaginó ni remotamente lo que le esperaba. Ingresó llevando de la mano a su nueva prometida y saludando como si allí nada mala ocurría.

Un par de videos oportunos, con más el siempre “editado” oficial que evita mostrar momentos difíciles a cualquier gobernante como si con ello se pudiese desmentir la verdad y la realidad, quedaron como testimonio de ese brevísimo recorrido que difícilmente se borre de las retinas ni del gobernante, ni de su comitiva personal y oficial, y mucho menos de la gente.

Ya con el saludo al pisar el umbral Urtubey se equivocó intentando mostrar simpatía y tranquilidad diciendo -palabras más, palabras menos: “hola… ¿qué tal? ¿Cómo están…? buen día…” y formalidades tan similares como vacuas e inadecuadas para el lugar y el momento. Con el añadido obvio de algunos pares de besos y alguna caricia a un niño o niña.

No le fue fácil apurarse para terminar ese impensado pasillo mortificador… Tuvo en algún momento que detenerse y escuchar los reclamos por médicos, enfermeros, remedios… ¡limpieza! y, en definitiva, un hospital que el pueblo merece.

Un hospital de los que se prometen en las campañas electorales y los que desde siempre y por décadas más estragadas que ganadas, no tienen muchas veces -demasiadas- ni algodones ni gasas. Ni hablar de medicamentos. Como en este caso puntual, de reactivos que allí mismo las mismas autoridades confesaron sin avergonzarse que tenían para un día más… pero que presuroso algún ministro aseguró que ya llegan… y mañana habrá…”

Y si se habla de lo que es seguro quedó -o debiera quedar- en la memoria del gobernador, de sus acompañantes y fundamentalmente de los ciudadanos que estuvieron en el hospital como los que lo vieron en los noticiosos, un cuadro terrible quedó grabado tornando inútil el evidente intento de esquivarlo.

Aquel hombre tirado en el piso, al lado de uno de los incómodos y colmados bancos de madera de lo que se supone “sala de espera” para los pacientes.

Allí estaba ese ser humano paria, infeliz, marginado, enfermo, que no mereció que semejante importante comitiva siquiera se detuviese un instante para mirarlo. Si lo hubiese hecho, tal vez algún Dios habría iluminado a alguno para que se sacara su fina campera o saco de casimir inglés para abrigarlo.

Las mismas paredes de los despachos oficiales que escuchan todo y siempre cuentan, confirmaron la repetición de las conocidas iras del gobernante, con sus habituales improperios y desbordes que a poco de desatadas se calmas. Máxime en estos tiempos donde encontró -está visto y él mismo lo proclama feliz- un remanso. Una brisa que anhela para siempre.

Pero nuevamente con los pies en la tierra, se oyó otra voz representativa de los oranenses como lo son -a veces aunque debieran serlo siempre- sus legisladores, sus autoridades locales. Se trata de una carta de la diputada Norma Lizárraga, sobre la grave problemática sanitaria que sufre Orán. Y que por cierto no sólo sucede allí.

Su texto, apreciado lector, está transcripto en estas páginas. (Ver: “Durísima carta de una diputada de Orán a Urtubey por la situación del dengue”)

Proceder remanido de los gobiernos: Cortando el hilo por lo más delgado

Epidemiólogo Gentile: De héroe a villano

En su desesperación por dar alguna respuesta que le es imposible habida cuenta del fracaso de años -y no solo de esta gestión- de los gobiernos de Salta en materia de Salud Pública, y hoy para colmo con un gobernador con más ausencias que presencia en el territorio infectado por el dengue, el gobernador eventual pero en ejercicio, Carlos Parodi acató la orden que por control remoto le envió Juan Manuel Urtubey y ejecutó -cabe la expresión- al epidemiólogo Alberto Gerónimo Gentile del cargo. Hoy, creyendo que la opinión pública sigue comiendo vidrio como la hacen actuar en los procesos electorales con la metodología de la dádiva y su resultado de votos cautivos, la cabeza de Gentile es exhibida en una picota.

O sea, de vuelta a aquello de los gobiernos sin respuestas de cortar el hilo por lo más delgado. De nada le sirve, sin duda alguna al poder de turno, repetir la triquiñuela porque las respuestas que espera la ciudadanía no son éstas. Y lo saben.

Ayer mismo, una de las principales -sino la principal y casi única- “espada política” de Urtubey y el kirchnerismo derrotado, el presidente de la Cámara de Diputados Manuel Santiago Godoy se refería al tema del desplazamiento del reconocido profesional médico salteño reivindicando sus calidades y cualidades personales y profesionales.

Con su actitud -valorable por desafiar los entornos más íntimos del poder del que forma parte- Godoy refrescaba la memoria a los circunstanciales verdugos los términos en que en las páginas oficiales el mismo gobierno con Urtubey a la cabeza se refería al doctor Alberto Gentile.

Repasemos esa página de los tiempos de Gentile héroe. Hoy villano que, dicho sea de paso, optó por el silencio cuando bien podría -y correspondería- defenderse de la atropellada politiquera. No política:

Dirección General de Coordinación Epidemiológica

Ministerio de Salud Pública de Salta

C.V. Dr. Alberto Gerónimo Gentile, Director General

Datos Personales: … Profesión: Título de Grado: Médico Cirujano (UNC). Título de Post Grado: Diplomado en Salud Pública. Matrícula Profesional N° 1.273, Colegio de Médicos de la Provincia de Salta.

Actividad Profesional

Egresado como Médico Cirujano de la Universidad Nacional de Córdoba en 1979, se desempeñó en el ámbito del Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Salta, en la Zona Sanitaria Norte, hasta 1990, lapso durante el cual participó en el desarrollo de la Estrategia de Atención Primaria de la Salud y de la Epidemiología, desempeñando diversas funciones, entre ellas, las de Supervisor Médico de A.P.S. en Colonia Santa Rosa, Epidemiólogo Zonal Norte y Jefe de Departamento A.P.S del Área Operativa Orán. En 1983 obtuvo la Diplomatura en Salud Pública, en la Escuela de Salud Pública Universidad Nacional de Córdoba. A posteriori, entre 1984 y 87, dirigió el Área Operativa XI Orán. A continuación, participó de proyectos de desarrollo social y comunitario promovidos por UNICEF articulados por el Ministerio de Bienestar de Social de la Provincia de Salta.

Entre 1991 y 1995, desempeñó su profesión en el ámbito del Ministerio de Salud de la Provincia de San Luis, donde asumió funciones de Director Provincial de Programas Comunitarios, Coordinador General de Programas de Salud y Subsecretario de Medicina Preventiva, respectivamente. Durante su actuación allí, participó de la implementación de la Ley de Carrera Sanitaria, de la creación del Programa Provincial de Prevención y Control de SIDA, del fortalecimiento del Programa de Chagas y el desarrollo de la Epidemiología; asimismo impulsó la creación del Programa de Atención Primaria de la Salud. En 1994, organizó el Programa de Asistencia Nutricional PIPAN, San Luis 2001.

De regreso a la Provincia de Salta en 1996, asumió como Auditor General de Calidad de los Servicios de Salud (Ombudsman de la Salud), luego como Director General de Programas de Salud y, desde 1999, se hizo cargo de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (actualmente Dirección General de Coordinación Epidemiológica), función en la que continua.

Desde esta posición, entre 2000 y 2005, apoyó decididamente el Proyecto VIGIA, de fortalecimiento de la Epidemiología de Argentina, participando de la conformación y desarrollo de las Unidades de Monitoreo y Análisis (UNAMOS), de actividades de capacitación regional, nacional é internacional en control de brotes epidémicos; también, estimuló el desarrollo de habilidades y destrezas para la Vigilancia Centinela, el uso de Sistemas de Información Geográfica y el Análisis de Situación de Salud. Asimismo, apoyó desarrollo y la sustentabilidad de los softwares que actualmente dan soporte al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) y al Sistema de Vigilancia por el Laboratorio (SIVILA).

Durante su actuación, viene apoyando y participando de proyectos de investigación y desarrollo destinados a la mitigación de daños por enfermedades transmitidas por vectores, en asociación con las universidades nacionales de La Plata y Salta y el CONICET. Asimismo, la ejecución de protocolos relacionados a riesgos toxicológicos ambientales (Arsénico y Litio), en colaboración con el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia y con la propia UNSA.

Durísima carta de la diputada Norma Lizárraga a Urtubey por el dengue

"No solo escuche a los aplaudidores de la inoperancia.

Tendrían que haber venido ANTES que haya 6 muertos, miles de infectados y sufrientes.

Y si le queda un tiempo recuérdele a sus Intendentes, Ministro, QUÉ COSA es la salud pública”.

La diputada Norma Lizárraga (Cambiemos), publicó en su cuenta de Facebook una durísima carta de repudio al gobernador Juan Manuel Urtubey, en la que reclamó, entre otras cosas, que no haya viajado al Norte “antes de que hubieran muerto seis personas”. Esta es la carta de la legisladora provincial, en la que describió los servicios colapsados y le pidió al Gobernador que prescinda de los obsecuentes y aplaudidores de la inoperancia:

“Señor Gobernador de la Provincia, con el merecido respeto que se merece toda persona y su investidura quiero expresar lo siguiente:

Cuando se anuncia visita de la máxima autoridad provincial a una ciudad alejada de la capital, siempre genera expectativas.

Los locales, los que hoy somos sus anfitriones esperamos escuchar anuncios de planes de acción, de futuras realizaciones, de más inversiones que mejoren las condiciones laborales y sociales de nuestra gente.

Pero hoy, durante su estadía, no esperamos eso. No porque no lo necesitemos!!!!!!!!, sino porque hay algo más grave que reclama su atención como Primer Servidor Público, en esta comunidad se está poniendo en riesgo la vida de niños, jóvenes, ancianos…

¡SI así es!!!!!! Y no se sorprenda. Los oranenses somos testigos del desmantelamiento del Hospital San Vicente de Paul, el mismo que en tiempos no muy lejanos era un orgullo y seguridad para nosotros y toda la región.

Hoy, en el hospital faltan muchas cosas: servicios, profesionales, equipamiento, insumos, pero la mayor ausencia es la de una POLÍTICA DE SALUD que ponga su foco en las personas.

La presencia del dengue PUSO EN EVIDENCIA LAS GRAVES CARENCIAS. Asistimos a las peleas, dichos y negaciones, entre SUS epidemiólogos, SU Ministro de Salud y de su Intendente, que a esta altura de los hechos aún discuten si se utiliza UNO U OTRO PRODUCTO, si es fumigación aérea o no, si la culpa la tenemos la gente sucia e irresponsable, si DE PROVINCIA SE ENVÍAN O NO LOS FONDOS, si LOS INTENDENTES SE GASTAN EN OTRAS COSAS O NO.

Señor gobernador MIENTRAS TANTO PASARON MESES donde HUBO muertos, Y NO SABEMOS CUANTOS MAS HABRÁ, acá hay familias con enfermos abandonados o mal atendidos.

Acá hay profesionales que son MALTRATADOS, perseguidos o amenazados si hablan de lo que ocurre.

Hay servicios colapsados.

Reitero acá hay un desentendimiento de su gobierno, de sus funcionarios respecto de la salud de los oranenses.

Los hospitales de Pichanal, Hipólito Irigoyen, Urundel, Colonia Santa Rosa sin profesionales… en un total abandono e indiferencia por el principal derecho a la salud. Respeto por la vida.

No queremos anuncios Señor gobernador, esos los puede realizar cómodamente desde su despacho, lo que queremos, lo que necesitamos es que su gabinete de salud se instale acá y de las soluciones específicas, apliquen los recursos económicos que se necesitan, devuelvan la dignidad a los mejores profesionales y trabajadores de la salud que gracias a ellos no se mueren más gente. Señor Gobernador, PRESCINDA de los obsecuentes que solo buscan cuidar el sillón y asegurar intereses personales.

No solo escuche a los aplaudidores de la inoperancia.

Tendrían que haber venido ANTES que haya 6 muertos, miles de infectados y sufrientes.

Y si le queda un tiempo recuérdele a sus Intendentes, Ministro, QUÉ COSA es la salud pública”.


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