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PAÍS SIQUIÁTRICO Y KIRCHNERISTA. MILEI CANTOR EN EL LUNA PARK: ¡QUE VIVA EL ROCK NACIONAL Y LIBERAL !


Por Carlos M. Reymundo Roberts

LA NACION


Toda mi vida admiré la sabiduría de los refranes populares. Cuánta ciencia, filosofía y calle contiene, por ejemplo, “en boca cerrada no entran moscas”, el preferido de Javi Milei. Cristina se inclina por “el que las hace las paga”. ¿Alberto? “Nadie es profeta en su tierra”. Ninguna sentencia más certera que “el mundo es un pañuelo”: a Lijo podés encontrarlo defendiéndose de acusaciones horribles en el Consejo de la Magistratura y también preparando su ingreso como juez de la Corte. Esta semana me vino a la cabeza otro de los clásicos: “Al mal tiempo… copamos el Luna Park”.


Alguno podría objetarme el orden de los factores. El recital del Presi fue pensado mucho antes de que el Indec informara que el PBI de marzo buceó en las profundidades: un derrumbe del 8,4%. No ha lugar al reclamo: ya sabíamos que Toto Caputo se había llevado Actividad Económica a marzo. ¿Javi podría cambiar de ministro? No, de materia. Considera que ese bochazo está más que compensado por los éxitos en la lucha contra la inflación, en la reducción del déficit y en la ferocidad del ajuste, “el más grande en la historia de la humanidad”, definición inapelable. Sería de maestro Siruela reprocharle a Titán Toto que la construcción se haya retraído 30%; la industria, 19,6%, y el comercio, 16,7%. Tranquis, eso fue hace dos meses. No hay mal que dure 100 años.


Si hablo de clima inestable es porque de pronto los patitos rompieron la fila. Me fui dos días del país y cuando volví estábamos en guerra con España, el Gobierno había abortado –o interrumpido voluntariamente la gestación– del Pacto de Mayo, el blue mostraba su temperamento, la casta se hacía fuerte en el Senado para frenar la Ley Bases y, uh, qué dolor, a Javi lo acusaban de haber plagiado en su libro párrafos enteros. Empecemos por esto, dada la gravedad de la imputación. Si es verdad que copió a otros autores, fue un acto de increíble generosidad: esos tipos, ilustres desconocidos, jamás imaginaron que un presidente los iba a hacer partícipes de un monumental best seller.


En todo lo demás –guerra anticolonial con España, Pacto de la Moncloa II, Ley Bases y dólar– veo claramente el largo brazo del kirchnerismo. Sí, ahí están esos populistas obstruyendo, embarrando, odiando haber sido corridos por un populista liberal trending topic. A rey muerto, rey puesto.


Algunas cositas, reconozcamos, no son atribuibles al Instituto Patria. Víctima de internas feroces, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, ya está repartiendo su CV entre headhunters. No hay caso: a los CEO les cuesta hacerse pasar por políticos. ¿Karina lo tenía en la mira? El pez grande se come al chico.


Con ese panorama castaño oscuro, agravado por las protestas en Misiones, lógico que Santi Caputo, el gurú del marketing surgido (y echado por picarón) del semillero de Durán Barba, pensara en convertir la presentación del libro en un gran festival heavy metal. Si tu cliente es “un verdadero Stone”, como llama al Presi su biógrafo, meté parafernalia, llená las tribunas, ponele un micrófono y que viva el rock. El Luna Park podrá ahora proclamar: acá cantaron Frank Sinatra, el Potro Rodrigo y Javier Milei; acá pelearon Bonavena, Karadagian, Monzón y Milei; acá hicieron historia Perón, Evita y Milei; acá descendieron las fuerzas del cielo: Juan Pablo II y Milei. Dios los cría y el Luna los junta.


Es cierto: sin quererlo les salió un acto típicamente kirchnerista. ¡Libertarios, no se me tiren encima! Acabo de decir que esa no era la intención. Por supuesto, estuve en el estadio. Miraba la performance de Javi, el rey de la selva, y tenía reminiscencias de las grandes interpretaciones de la reina de Tolosa. La centralidad hollywoodiana del líder carismático, un gabinete uniformado dispuesto al sacrificio de reír y aplaudir, la interacción del orador con la platea, el reflejo autorreferencial y docente, el histrionismo, los guiños cargados de intencionalidad, las cámaras haciendo foco en los convidados a la mesa del Señor, el discurso incomprensible que arranca ovaciones y lágrimas. Javi, si veo el show del miércoles como una película muda adivino que no te perdías una sola cadena nacional, o no se las perdía el gurú.


Eso es lo que me gusta de vos: te quedaste con las fórmulas que le funcionaban a la señora; la magia para enamorar multitudes, la oralidad y el relato como fuentes de toda razón y justicia. Por haber tuneado el credo liberal hasta convertirlo en un hit que compitió en rating con Gran Hermano, y ser tapa de Time, ya te ganaste el cielo.


Por supuesto, si la película tiene sonido las diferencias son brutales: te pasaste 15 minutos elogiando los monopolios, justa reivindicación de los poderes concentrados. Pero lejos de comer vidrio: cuando las prepagas se cartelizaron, les tiraste el Estado encima. No miren lo que yo digo, sino lo que yo hago. Perdón, perdón, no es un refrán popular: lo decía Néstor.


Al mal tiempo, que Javi cante en el Luna. La música aplaca las fieras.

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