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HASTA EN EL VATICANO HAY "MALA LECHE". “Tucho” Fernández rechazó las críticas al documento sobre las bendiciones a parejas homosexuales.

"No leyeron el texto o tienen mala leche..."

El cardenal cordobés, autor del documento que despertó resistencia en el sector conservador, reafirmó que si un cura bendice a una pareja gay “no es un hereje, no está ratificando nada, ni está negando la doctrina católica sobre el matrimonio”


El arzobispo Victor Manuel "Tucho" Fernández con el Papa Francisco antes de su nombramiento



Por Elisabetta Piqué

CORRESPONSAL EN ITALIA (La Nación)


ROMA.- A una semana de la publicación de la declaración “Fiducia supplicans, sobre el sentido pastoral de las bendiciones”, que le dio luz verde a las bendiciones de parejas homosexuales e irregulares -divorciados vueltos a casar- siempre y cuando esto no sea confundido con un matrimonio, su autor, el cardenal argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, salió a poner los puntos sobre las íes.

Aunque el documento fue considerado por los episcopados progresistas -que lo esperaban- como histórico y un paso adelante, también causó gran rechazo entre los sectores más conservadores.


La reacción más ruidosa fue la del cardenal alemán Gerhard Muller, ex prefecto de la entonces llamada Congregación para la Doctrina de la Fe, que en declaraciones al diario La Repubblica tildó “una blasfemia” a esta evolución de la comprensión de las bendiciones. Mientras que episcopados del continente africano directamente salieron a prohibir la implementación del documento, al igual que obispos polacos y ucranianos; otros, como el cardenal uruguayo Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, plantearan sus reparos.


Fue así que Fernández, mano derecha del papa Francisco, volvió a explicar de qué se trata e incluso consideró que quien interpretó “Fiducia supplicans” como una legitimización del divorcio o del matrimonio homosexual, “no ha leído el documento o tiene mala leche”. “Es totalmente incorrecta esa percepción, y quien lo dice o no ha leído el texto o tiene ‘mala leche’, permítame la expresión. La declaración afirma claramente y hasta el cansancio que se trata de bendiciones no ritualizadas, de manera que no se interpreten como un matrimonio”, dijo el cardenal cordobés, en una entrevista con el diario español ABC en la que reivindicó “Fiducia supplicans, sobre el sentido pastoral de las bendiciones”, documento que lleva su firma y fue aprobado el 18 de diciembre pasado por el Pontífice.


“Si el texto se lee serenamente, puede advertirse que sostiene con mucha claridad y sencillez la enseñanza católica de siempre sobre el matrimonio y la sexualidad. Evidentemente, esas conferencias u obispos no podrán estar en desacuerdo con esa doctrina”, dijo Fernández, al contestar una pregunta sobre las reacciones que suscitó en el mundo.


El cardenal admitió que, de acuerdo a ciertos contextos regionales, las bendiciones pueden fácilmente confundirse con una legitimización de una unión irregular. “A esto se agrega que en África hay legislaciones que penalizan con la cárcel el solo hecho de declararse gay, imagine usted una bendición”, comentó. Y aclaró que “en realidad, es propio de cada obispo local hacer ese discernimiento en su diócesis o en todo caso dar ulteriores orientaciones”.


Fernández -la primera persona de confianza que el papa Francisco ha traído de la Argentina para estar al frente de uno de los “ministerios” más importantes de la curia romana, decisión que hizo mucho ruido en julio pasado-, también subrayó que si ha habido oposición al documento es probablemente porque “no se advierte que el tema central del documento es el valor de las bendiciones ‘no litúrgicas’, ‘no ritualizadas’, que no son un casamiento, ni siquiera son un “visto bueno” ni una ratificación de nada”, dijo. “Son solo la respuesta de un pastor a dos personas que piden la ayuda de Dios. Y en ese caso el pastor no pone condiciones”, agregó.


En este marco, puso un ejemplo: “imagine usted que, en medio de una gran peregrinación, una pareja de divorciados en nueva unión le dice al cura: ‘Por favor, bendíganos. No conseguimos empleo y él está muy enfermo, la vida se nos vuelve muy pesada, que Dios nos ayude’. ¿Usted negaría esa bendición?


¿Y si fueran gays, la negaría?”, preguntó. “Como ve, bendecirlos no es aceptar un matrimonio, ni es una ratificación de la vida que llevan, ni tampoco es una absolución. Es un simple gesto de cercanía pastoral que no tiene las mismas exigencias de un sacramento”, explicó. “Tendremos que acostumbrarnos a entender que si un cura da este tipo de sencillas bendiciones no es un hereje, no está ratificando nada, ni está negando la doctrina católica sobre el matrimonio”, agregó.


Y concluyó: “la declaración afirma sin vueltas que solo existe un matrimonio (entre varón y mujer, indisoluble, exclusivo, etc.) y que solo en ese contexto son aceptables las relaciones sexuales. Un enfoque más clásico que eso no hay”.


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