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“DIOS HA CREADO DOS GÉNEROS, NO 60": el más famoso teólogo católico viviente "aniquila" el documento papal de bendiciones a las parejas homosexuales.


Es el cardenal alemán Gerhard Mueller, un gran crítico de Francisco. Su postura de rechazo refleja la creciente lucha interna entre progresistas y tradicionalistas en la Iglesia.


El papa Francisco durante su bendición Urbi et Orbi, en Plaza San Pedro. Foto: EFE

El papa Francisco saluda al cardenal Gerhard Ludwig Mueller durante un encuentro pre-navideño con la Curia Romana en 2015. Foto: L'Osservatore Romano



Por JULIO ALGAÑARAZ

VATICANO, CORRESPONSA CLARÍN


Como era de prever montan en la Iglesia universal el debate, las protestas y los apoyos por el documento pontificio propuesto por el dicasterio de la Doctrina de la Fe, cuyo flamante titular es el cardenal argentino Víctor Fernández sobre la bendición papal a las parejas homosexuales. Las diversas posiciones reflejan la creciente lucha interna entre progresistas y tradicionalistas, que se va poniendo al rojo vivo a medida que en el centro de la escena brotan las reformas más controvertidas.


Uno de los que opinó fue el más famoso teólogo viviente de la Iglesia, el cardenal alemán Gerhard Mueller, 76 años, predecesor de Fernández en la Doctrina de la Fe, puesto en el cargo por el fallecido Papa emérito Joseph Ratzinger en 2012 y a quien el Papa argentino no le renovó su mandato quinquenal en 2017, tras varios choques teológicos.

Mueller es el curador de la obra magna del Papa Emérito Benedicto XVI, y uno de los postuladores de que el gran teólogo Joseph Ratzinger sea elevado al título de Doctor de la Iglesia.


El meollo del documento papal que está causando un gran jaleo en la Iglesia, acepta la bendición de católicos que están en pareja “con una “persona del mismo sexo”, pero estableciendo que no significa reconocer de ninguna manera los matrimonios homosexuales.


El cardenal Mueller mueve la cabeza en señal de reprobación y destaca que era imaginable que el nuevo documento vaticano produzca caos y desorientación.


Mueller: "Dios ha creado dos géneros, masculino y femenino"

“Dios ha creado dos géneros, masculino y femenino, y no 60 géneros”, Afirma Mueller, y esto eleva dudas y contestaciones a la estructura doctrinal aplicada en el último documento sobre los trans, firmado por el cardenal Víctor Fernández con el imprimatur del Papa Bergoglio, la semana pasada.


Mueller explica los errores y puntos débiles del texto que han contestado ya alguna importantes conferencias episcopales como la polaca.

El recuento de las posiciones está en pleno desarrollo. La Conferencia Episcopal alemana, que guía al ala progresista mundial, aprobó el documento. También el importante arzobispo de Chicago, el progresista Blase Cupich, envió un mensaje a los dos millones y medio de feligreses de la arquidiócesis en el que afirma que la Iglesia necesita “una actitud pastoral hacia las personas que se encuentran en situaciones irregulares, incluidas las relaciones entre personas el mismo sexo”


El documento del argentino Fernández, según Mueller cancela todas las enseñanzas de los anteriores pontífices y sostiene que es lícito para cualquier sacerdote bendecir no litúrgicamente sino privadamente a las parejas que viven su sexualidad fuera del matrimonio, comprendidas las parejas del mismo sexo.

“Se pide si los fieles están obligados a aceptar esta nueva enseñanza y si el sacerdote está autorizado a celebrar esta bendición privada de una nueva invención".


El cardenal Mueller, que es considerado el más grande teólogo de los tiempos modernos, talante conservador, se pregunta si además el obispo diocesano puede prohibir estas bendiciones si se verificaran en su diócesis.

El teólogo alemán sostiene que el documento “Fiducia supplicans” ha producido “un salto doctrinal”


“Se puede hablar de desarrollo de la doctrina si la nueva explicación está contenida, al menos implícitamente, en la relación y sobre todo no contradice las definiciones dogmáticas”.

“No es este el caso”, se responde. Quiero decir que estas innovaciones no pueden ir más allá de lo que ha sido revelado a los Apóstoles como Palabra de Dios. No hay textos bíblicos o de los Padres o de los Doctores de la Iglesia o Documentos precedentes del Magisterio en apoyo de las conclusiones de este procedimiento”.


El cardenal Mueller recuerda que la Congregación para la Doctrina de la Fe en marzo de 2021, menos de tres años atrás, negó categóricamente la posibilidad de bendecir estas uniones.

“Para las bendiciones debe haber consonancia entre las mismas y las enseñanzas de la Iglesia”, dijo.


El cardenal Mueller recuerda que la Congregación para la Doctrina de la Fe en marzo de 2021, negó categóricamente la posibilidad de bendecir estas uniones. Foto: AP

Aquel documento de 2021 fue firmado por el cardenal español Luis Francisco Levada Ferrer, sucesor de Mueller en la Doctrina de Fe y predecesor del argentino Fernández, llegado hace poco al dicasterio que por siglos fue el más importante de la Iglesia, desde la antigua Inquisición a la era moderna, que tiene a su cargo la defensa de la “buena doctrina” y de la disciplina, lo que incluye toda la ardua cuestión de los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia.


Según Mueller, quien desde que el Papa argentino no le renovó su condición de Prefecto de la Doctrina de la Fe no ha recibido ningún otro cargo oficial por parte del Papa argentino, para poder aceptar las bendiciones de situaciones al Evangelio, el nuevo documento “propone ampliar el concepto de bendición para ir mas allá de los sacramentos y poder acompañar el camino de quien vive en el pecado”.


En cambio “para una bendición la Iglesia no ha puesto nunca las mismas condiciones morales requeridas para recibir un sacramento".

En una entrevista a la vaticanista de “Il Messaggero”, Franca Giansoldati, el teólogo alemán afirma que “la Iglesia puede agregar nuevo sacramentos a los existentes, pero no cambiar el significado de manera tal de banalizar el pecado, sobre todo en el clima cultural que trae en engaño también a los fieles”.


El cardenal Mueller es un critico del Papa que siempre negó participar de las conspiraciones y las acciones contrarias a Francisco de los grupos tradicionalistas y conservadores. Mueller fue en su juventud un alumno del peruano Gustavo Gutiérrez, el autor de un notable libro que selló a todo un movimiento, la Teología de la Liberación, castigado duramente por la congregación de la Doctrina de la Fe en la época de Joseph Ratzinger.

Por esa experiencia no pasó el Papa Francisco, que era crítico de los teólogos de la liberación y que en cambio adhirió a la Teología del Pueblo, una alternativa “nacional y popular” de matriz argentina, elaborada sobre todo por jesuitas.


El cardenal Mueller defendió en el Vaticano la ortodoxia de las ideas y enseñanzas del peruano Gutiérrez y logró que no fuera castigado como otros teólogos de la liberación que recibieron duras condenas de Joseph Ratzinger, histórico titular la Doctrina de la Fe durante el pontificado de San Juan Pablo II, su predecesor en el pontificado.

Como se ve, mucha historia y grandes personajes se entrelazan en torno a las actuales polémicas en torno al nuevo documento pontificio sobre las bendiciones a parejas católicas del mismo sexto.


El cardenal Mueller sostiene que “no hay ninguna base para este nuevo uso en lo textos bíblicos ni ningún precedente declaración del Magisterio”.

“Ni los textos ofrecido por Papa Francesco dan una base por este nuevo tipo e bendiciones. Ya las bendiciones según el ritual romano permiten bendecir a uno que vive en el pecado. Y este tipo de bendiciones pueden ser aplicadas sin problemas con quien se encuentra en una cárcel o en una comunidad de recuperación, como dice Francisco”.


Pero según el cardenal “estas nuevas bendiciones pastorales van más allá de lo que dice Francisco porque con ellas se podría bendecir también una realidad contraria a las leyes de Dios, como una relación extraconyugal”.

Mueller agrega que “es siempre arriesgado inventar nuevos términos contrarios al uso lingüístico corriente”. “Esta aproximación lleva a ejercicios de poder arbitrarios. En nuestro caso la bendición tiene una objetividad propia y no puede ser redefinida para adaptarla a una intención contraria, lo que seria arbitrario”.


“Se nota --enfatiza el teólogo-- que aquí no son bendecidas solo las personas pecadoras, sino que, bendiciendo a una pareja es bendecida la relación pecaminosa misma. Dios no puede enviar su gracia a una relación que se le opone directamente y que no puede ser ordenada hacia él”.


“La relación sexual extraña al matrimonio, en cuanto relación sexual no puede acercar el hombre a Dios y no puede ser, por lo tanto, abierta a la bendición”.

La conclusión es que “si una tal bendición tiene lugar su único efecto sería el de confundir a las personas que la reciben y que asisten a la bendición, inducidas a creer que Dios haya bendecido lo que no puede bendecir”.

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