Adiós, Enrique Tanoni

Un abanderado de la salud pública como un derecho de todos y no un privilegio de pocos

Su cadenciosa voz, enronquecida por el único enemigo con el que no pudo pulsear victorioso, el tabaco, lo caracterizaba como el reflejo de su personalidad premeditadamente calma, no sin esfuerzo por el vigor de sus convicciones. Pero lo lograba y así impuso a la par de un ejemplar cumplimiento de su juramento Hipocrático, una demostrada trayectoria de coherencia en el pensamiento y en la acción por reivindicar con el sustento de sus convicciones filosóficas y políticas-doctrinarias, el sustancial derecho humano de la Salud Pública como patrimonio de todos y no como el privilegio de pocos.

Ese camino, que en los albores del ejercicio de su profesión lo llevó a Jujuy con una impronta imborrable como lo fue el ejercicio del cargo de Secretario de Sanidad en la gestión del gobierno justicialista del ingeniero Carlos Snopek hasta la irrupción violenta de la última dictadura militar que le impuso emigrar a nuestra Salta como médico rural, donde, con la restauración democrática otro gobernante justicialista y democrático, Roberto Romero acertó en convocarlo para su gabinete.

Fue en nuestra provincia donde Enrique, el infatigable Quique, potenció a pleno su riqueza intelectual y principista marcando rumbos no sólo en su profesión de médico, sino en todo el amplio arco de la actividad política y de gestión de gobierno, como lo fue ser legislador, intendente de la capital, ministro de hacienda, y, naturalmente ministro de la cartera de salud pública. También se desempeñó como consultor en Salud Pública (OPS-OMS), en Honduras, Nicaragua, EEUU y Costa Rica, en diversos períodos.

Por estas horas de la despedida que el amigo, el compañero, merece distintiva por tantos valores donde resalta el sustancial de la Lealtad así con mayúsculas, son incontables las expresiones de reconocimiento a su obra. Así por ejemplo, la nota del colega Ramón Pereyra, de El Tribuno, destaca su personalidad y trayectoria con marcada ponderación:

“Como consecuencia de un paro cardiorespiratorio, ayer falleció Enrique Tanoni, el médico sanitarista con visión social de la medicina, a los 78 años. En el campo de la política se identificó con el peronismo y su capacidad lo llevó a ocupar diversos cargos públicos. Entre ellos, secretario de Salud, intendente de la ciudad de Salta, ministro de Hacienda, diputado provincial y nacional. Como médico tomó de paciente a la comunidad y por ello en la década del 80, durante el gobierno de Roberto Romero, puso en marcha el sistema de Atención Primaria de la Salud (APS), con eje en los agentes sanitarios que realizan una eficaz labor sanitaria en todos los rincones de Salta. Tanoni estampó su compromiso sanitarista en su libro: “La medicina sanitaria, la salud pública, la salud de la gente”.

Leonardo Strejilevich, médico, máster en Gerontología, Universidad Autónoma de Madrid, escribió: “Enrique Tanoni ha sido uno de los más importantes y comprometidos médicos sanitaristas de la Argentina y América Latina. Desarrolló una labor intensa en lo sanitario y social durante muchos años en las zonas más inhóspitas de nuestra tierra y se ocupó en estimular las capacidades de centenares de recursos humanos destinados a la atención sanitaria y social de los marginados y excluidos combatiendo sin tregua las desfavorables condiciones que enferman a la gente. Siguió y acrecentó las líneas y las propuestas de actuación sanitaria de los Ramón Carrillo, Carlos Alvarado, Arturo Oñativia sin distinción de colores ideológicos o políticos dada su militancia partidaria. Convocó a todos y cada uno a la inefable empresa del Plan de Salud Ramón Carrillo de Salta, dando libertad de acción, aceptando las críticas y las enmiendas necesarias ante realidades cambiantes. Favoreció la formación técnica de números profesionales, técnicos y trabajadores de la salud e incentivó la tarea investigativa en numerosas áreas del conocimiento médico, sanitario y social. Fue maestro y generoso compañero sin altibajos. Jerarquizó a los profesionales y trabajadores de la salud y les dio a través de la ley y de los concursos por méritos el lugar apropiado para su accionar concreto. Tuve el honor de acompañarlo durante toda su gestión en Salud Pública en Salta, hecho que me conmovió desde el principio y cambió mi vida. Hasta pronto Quique!”

Los tiempos de los “lotes” de los ingenios

Allá por el ´74/´76, pulsear con los poderosos con la fuerza de las convicciones

A este cronista, a quien la vida lo premió con compartir con Quique Tanoni un extenso ciclo político tanto en Jujuy como en Salta, le fluyen desde la memoria siempre encendida de los pueblos inolvidables historias, anécdotas, luchas duras y también satisfacciones resultado de ellas. Hoy, y en homenaje que Susana Vanetta, su esposa, amiga entrañable de siempre desde una infancia maravillosa en Cuyaya y sus hijos merecen en caricia, evoco aquella circunstancia de la exigencia, en nombre de un gobierno democrático y popular, al gigante empresario que era y es el Ingenio Ledesma.

Corría el lapso de gobierno constitucional jujeño del año ´73 al ´76 y con el absoluto apoyo del gobernador Carlos Snopek y su ministro de Bienestar Ernesto Cabral tuve en suerte acompañar como periodista a Tanoni en la discusión con el emporio de Pedro Blaquier por el cumplimiento de dos leyes provinciales sustanciales jamás aplicadas hasta entonces, a pesar de ser instrumentos de los años 1946 y 1947: la 1655 y la 1814 de Salud Pública y Viviendas. Así como en algunas inspecciones que personalmente dirigía para investigar y elaborar sus programas magistrales.

Eran aún los tiempos de los aberrantes “lotes” de los ingenios y las “corridas” en los campamentos mineros.

Me parece oírlo cuando sobre sus laboriosos estudios e informes concluía definiendo sobre esas lacerantes realidades sociales de los años 1974/76:

  • “A nadie escapa que este sensible indicador que es la Mortalidad Infantil en el marco de la situación social que vive la población obrera es una de las características de Jujuy. El triste atributo, el precio en vidas que se paga como costo social de una abundante producción, no desciende en ningún caso de la cifra de 100 muertes infantiles cada 1.000 nacidos.

Paradójicamente el área más desarrollada de la Provincia, aquellas riquísimas zonas de producción azucarera y minera (Ledesma - el Humahuaca) ostentan cifras incompatibles con el grado de desarrollo económico que alcanzaron.

Es indudable que la Justicia Social no es el principio rector de las grandes explotaciones agroindustriales y mineras, al menos en nuestro territorio. Algunas concentraciones de obreros y las condiciones de vida a que son sometidos han provocado situaciones alarmantes.

El Talar, con 10.000 habitantes, la más importante concentración agrícola de Ledesma SAAI, situada en el Departamento de Santa Bárbara, como consignan las tablas que acompañan este informe, nos muestran que:

  • La proporción de muertes infantiles reflejan una realidad sanitaria y social pavorosa: el 230 o/oo de mortalidad infantil para los primeros 8 meses del año; ¼ de los niños que nacen no llegan al año de vida.

  • Una muerte infantil por semana caracterizó la zafra 1973 de este “campamento”

  • Casi las dos terceras partes de las muertes de menores de un año (62%) lo fueron sin atención médica o por causas desconocidas de muerte.

  • Esto habla claramente de la ineficiencia del Servicio Médico.

También es índice del enorme riesgo de enfermar y morir a que está expuesta la población de la localidad, riesgo que se observa en los grandes desastres naturales o en las regiones devastadas por la pobreza.

Por supuesto que en las demás concentraciones o lotes la situación no es diferente.

Aunque las causas inmediatas de muerte son las consignadas en este informe, los condicionantes fundamentales de esta situación son:

  1. Falta de vivienda, hacinamiento.

  2. Desnutrición.

  3. Medio ambiente insalubre (contaminación del agua de consumo, endemias de origen hídrico)

  4. Trabajo de las mujeres embarazadas, niños y madres en lactancia.

  5. Salarios insuficientes y pago con vales.

  6. Falta de atención médica.

  7. Alta exposición a enfermedades infecciosas, transmisibles.

Cuando una ocasión, en oficinas del propio Pedro Blaquier, quien recibía los informes y las exigencias de aquellas leyes por tantos años ignoradas comprometiendo una verdadera transformación partiendo de la erradicación de los “lotes” y su urbanización en zonas aptas para vivir dignamente Enrique Tanoni acompañado por quienes integrábamos el Partido Justicialista de Jujuy exponía sus minuciosas investigaciones, el poderoso empresario acuñó una frase inolvidable para los allí presentes:

“Yo fabrico azúcar, no hago salud pública…” dijo, palabras más, palabras menos.

“Así es -replicó de sobrepique Tanoni- pero tiene que brindarla porque la ley lo manda… y tiene que pagarla… Igual que la ley de viviendas…”

Los años pasaron y aquella ignominia de los “lotes” se terminó.

Y Ledesma, sin problemas, creció y creció, fabricando azúcar para el mundo.

Enrique Quique Tanoni… Un revolucionario. Así fue su lucha. Su vida. Su testimonio.

Fue y será presencia viva en cada médico con compromiso social, en cada agente sanitario, en cada técnico auxiliar de la medicina, en cada enfermero, en cada trabajador de la salud.

Así es su herencia.


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