Güemes manipulado en un panfleto militante

En una sala de la Biblioteca Provincial de Salta se instaló una muestra presentada como “artística” y transgresora. Su título: “Viñetas sin armario”, y forma parte del programa del “Mes de la Diversidad Sexual”.

Actividad realizada en nombre de la reivindicación de una “salteñidad diversa”. “Para más inri” (*), en el segundo piso de ese mismo edificio tiene su sede el Instituto Güemesiano de Salta.

Se trata de la segunda edición de la iniciativa “Nuestro orgullo, nuestros derechos, Viñetas sin armario II”. Los organizadores manifiestan haber trabajado sobre tres pilares fundamentales: sexualidades, diversidad sexual e identidad de género.

Es de Perogrullo que, para que un arte sea irreverente, condición previa y necesaria es que sea arte y no mera arma de provocación cargada de una mezcla casera inflamable de ignorancia, mal gusto y vulgaridad.

Las pretensiones irreverentes de esta muestra y, dentro de ella la del general Güemes montado en un unicornio, no son expresión de vanguardismo artístico. Tampoco son novedosas, ni originales y, además, carecen de calidad.

El irreverente vanguardismo es un anciano de 101 años: nació de la mano de Marcel Duchamp en la exposición de “La fuente”, su urinario de porcelana que expuso en Nueva York en 1917.

A esto se añade el absoluto desprecio por el rigor histórico. El arte, por más libre, vanguardista y transgresor que sea, no está reñido con la historia. Se pueden mencionar muchos ejemplos del diálogo entre historia arte, entre artistas e historiadores. Pero lo que se ve en la muestra, está muy lejos de eso.

Del mismo modo que la historia y personajes históricos no deben ser puestos al servicio de idolatrías, de beaterías laicas, ideologías y gobierno de cualquier signo, tampoco deberían ser usados como flechas disparadas al blanco del “sistema” o a los símbolos de eso que llaman “la salteñidad”.

Es un extraño modo el defender la diversidad desde islotes de sectarismos violentos, amenazantes y prepotentes. Raro modo de entender la diversidad, los derechos de las minorías y el pluralismo cuando, por un lado, se invocan esos principios de palabra y, por el otro son negados a quienes opinan de forma diferente.

"Muerte al macho". O sea, a la mitad de la humanidad

Esos grupos contestatarios ejercen, sin límites, el derecho a la crítica a esos “otros”, y lo hacen agresivamente, transgrediendo normas y leyes.

Este tipo de vanguardismo avejentado, anti moderno y anti democrático está entregado a la apasionada tarea de trazar fronteras y construir altos muros para separar a “ellos” del “nosotros”.

En ese esquema tan simplista como nefasto, “ellos” son los malos, los enemigos a excluir y –llegado el caso- eliminar. “Nosotros” que son los buenos, los predestinados a ser élite esclarecida, dotada de superioridad intelectual y llamada a agarrar en sus manos el timón de una sociedad.

Los grupos feministas radicalizados, derogan la diversidad de un plumazo. En sus manos la reivindicación de derechos de las mujeres se expresa no solo en la negación de los derechos de los varones sino que incluye quitarles la vida. La expresión “muerte al macho” no es una metáfora: expresa el deseo de aniquilar a la mitad de los seres humanos que habitan el mundo.

Un Güemes afeminado

En estas “Viñetas sin armario” se presenta un Güemes feminizado: maquillado; la mirada dulcificada; la mano derecha de rasgos claramente femeninos; las curvas en el costado del dorso sugieren un busto femenino.

El caballo –lejos de ser un pony- también está feminizado por los rasgos de los ojos, de los cabellos largos y rizados a la moda, las orejas irrealmente afinadas, las flores sobre la frente y el colorido.

En contraste con el unicornio, símbolo fálico. Detrás de la figura de Güemes, un arcoíris símbolo del movimiento LGTB, sigla que identifican a las palabras lesbiana, gay, bisexual y transgénero. Lejos de ser una “viñeta”, es una obra de las que se consideran “de grandes dimensiones”.

La opinión de dos diarios

Tampoco tienen rigor ni calidad las crónicas del periodismo local.

“El Tribuno” resume el comunicado del “Observatorio de Padres”, aclarando “que tiene siete miembros”. Incluye un reportaje a uno de sus miembros y destaca su opinión sobre lo inapropiado de presentar una muestra de esas características en la Biblioteca, “lugar de respeto, lleno de libros, con tanta sabiduría, donde es un atropello incluir esta ideología”.

Por su parte “La Gaceta Salta”, al mencionar al “Observatorio”, lo presenta como grupo autodenominado “pro vida” y conocido por su campaña “no te metas con mis hijos”. Al decir ‘autodenominado’ sugiere: o que no merece tal denominación, o que es inapropiada, o que el grupo no debería adjudicársela a sí mismo porque eso corresponde a otros. Una crónica no tendenciosa debería emplear términos como ‘caracterizado’.

Este mismo medio incluye una galería fotográfica con la totalidad de la muestra, algunas de cuyas obras –que no son de arte- merecerían también un análisis de qué se quiere comunicar. En una de ellas el título, que remite al “orgullo”, tiene un subtítulo que dice: “libre de machos”.

La obra que presenta una imagen de Güemes es particularmente ofensiva porque recrea una representación tradicional del prócer montado a caballo, pero lleno de detalles propios de la habitual iconografía homosexual.

¿Cuál es el propósito? Podría ser: Insinuar que Güemes fue gay; mostrar una supuesta inclinación homosexual de Güemes; decir que todos los hombres pueden ser vistos o representados con rasgos femeninos; decir que la cultura homosexual es dueña de representar a cualquiera de cualquier modo afín a sus símbolos sectarios, aunque la representación fuerce de forma grosera la realidad histórica.

También decir a jóvenes y niños, sobre todo, que el mundo, la vida, la sociedad es gay, si se la quiere ver así y decir a la sociedad “somos dueños del espacio público y mostramos lo que se nos da la gana”.

Si la campaña se propone hablar de “sexualidades, diversidad sexual e identidad de género”, ¿por qué no hay sino referencias homosexuales? Nada que se parezca a la sexualidad tradicional de hombres que son hombres y mujeres que son mujeres.

Responder a una provocación con una provocación de signo contrario sería un grave error. Como lo fue, hace unos meses, responder a las pintadas de pañuelos blanco en el monolito a Güemes con una acción contraria.

La respuesta es poner al descubierto la falsedad de los argumentos con los que se pretende justificar estas acciones. A la pedagogía del odio y la mentira, corresponde oponer una firmeza razonable y por delante la verdad, que es la que nos hace libres. -------------------- (*) La expresión “para más inri”, “hace referencia a una burla o escarnio más allá de lo permisivo y lógico. También resaltar que la mala suerte o la desgracia se ha cebado con alguien: para más inri no sólo se cayó de la cama, sino que lo hizo encima de su Rolex de oro y lo rompió. Su origen es la inscripción que Poncio Pilatos hizo en la cruz donde Jesucristo fue crucificado, a modo de sorna o burla”.


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