El huevo de la serpiente aún anida en la Justicia

Apelan ante la Suprema Corte una inaceptable reivindicación de la tortura en el 3er Juicio por la Verdad en Jujuy “Operación Vuelo 718”

Es moneda corriente que sostengamos que ya casi perdimos la capacidad de asombro en esta Argentina bendita, pero empecinadamente estragada por los corruptos, las dictaduras y sus elencos estables de cómplices.

Obviamente no faltan argumentos para que semejante lamentable convicción se afiance, aunque a la par nos aferremos bajo juramento irrenunciable de vida a la esperanza de algún día reconstruir el país soñado por los grandes hombres y mujeres que por ello lucharon.

Esta reflexión surge como un imperativo de conciencia ante la noticia que da cuenta de una resolución reciente de la Sala 3 de la Cámara Federal de Casación Penal anulando la sentencia del Tribunal Oral Federal de Jujuy que, como corolario del Tercer Juicio por la Verdad en esa provincia, condenó a 12 años de prisión a un oficial retirado del Ejército en la causa por secuestros y torturas contra 90 víctimas del “Operativo Aire 718”, con el agregado de “revisar las penas impuestas a diez ex integrantes del Servicio Penitenciario Federal (SPF) condenados por participar de esos probados delitos de lesa humanidad cometidos en el “Vuelo 718”.

Operativo donde trasladaron salvajemente torturados desde Jujuy a Buenos Aires a 90 víctimas (68 hombres y 12 mujeres) presos de la última dictadura genocida. Más precisamente de la cárcel de Villa Gorriti en San Salvador de Jujuy a la Unidad 9 de la ciudad de La Plata, convertidas en la práctica en Campos de Concentración fuera del alcance de toda ley y derecho constitucional.

Hecho ocurrido un 6 de Octubre de 1976 y que confirma por enésima vez la existencia y rigurosa aplicación de un plan siniestro de terrorismo de Estado cuyos ejecutores jamás reconocieron y peor aún negaron y niegan hasta el presente sustentados en una probada omertá que proclaman en cada Juicio por la Verdad.

El cachetazo al fallo del TOF de Jujuy en esta causa por parte de esa Sala 3 de Casación con asiento en la Capital Federal, como era de esperar tuvo la inmediata réplica de los defensores de los Derechos Humanos y la indignación irrefrenable de la de las víctimas sobrevivientes de aquel verdadero martirologio.

Es decir para aquellos rehenes de la dictadura para quienes, a cuatro décadas de la “Operación Vuelo 718” de nada valen desde el punto de vista de la condición humana, aunque para algunos eruditos del derecho “la mitad de la biblioteca” les otorguen la razón las más de 120 fojas de sus justificaciones para fallar en el más estricto sentido de la palabra como verbo intransitivo que significa fracasar, errar… equivocarse.

En ese sentido –el de las reacciones- la información confirma lo dicho destacando que tras la notificación de las resoluciones de la Casación, la abogada María José Castillo, de la querella por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación anticipó que la totalidad de los querellantes acudirán a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por medio de un recurso extraordinario federal que sin duda por estar horas ya debe estar formalizado.

“La decisión forma parte de los fallos de esta época, en la que se retrocede en todas las jurisprudencias en relación a los juicios por delitos de lesa humanidad por los que la Argentina es un ejemplo”, sostuvo.

Para la abogada defensora de los derechos humanos –y para todas y cada una de las víctimas sobrevivientes y sus familias- las resoluciones que se recurren representan “un retroceso y un riesgo para la sociedad, porque deja en libertad a personas que quedó absolutamente probado en el juicio, son altamente peligrosas”

En lo formal del juicio tiene ahora la palabra, entonces, la Suprema Corte. El veredicto popular ya está dado, incorporado a la historia, y es inapelable.

Ayuda memoria para los Jueces de Cámara

Aunque va de suyo que resulta como predicar en el desierto, y tomando como convicción que jamás se debe dejar de hacerlo por aquella verdad universal que nos enseña que debe cultivarse la Memoria Histórica para que las grandes tragedias no vuelvan a repetirse, completa esta nota algunos párrafos del testimonio que quedará asentado –precisamente para la historia- en las páginas del libro (ya en últimos detalles de preparación) sobre el Tercer Juicio por la Verdad en Jujuy, a cuyo Tribunal este cronista partícipe de aquella barbaridad tributa su reconocimiento, como lo hizo en la persona de su presidente el mismo día de la lectura del fallo condenatorio.

Primeras palabras:

39 años han pasado. Los he vivido con la Memoria Encendida.

Esa memoria prodigiosa que alcanza magnitud inconmensurable cuando supera la individual y se constituye en la Memoria Encendida de los Pueblos. Inextinguible.

En el ínterin de ese lapso -y en vano intento- reconozco que quise mentirme a mí mismo primero y a la par a mi universo de familia de sangre y a la con que te premia la Vida si sabes sembrar y cultivar empeñosamente la virtud hoy tan desvirtuada de la Amistad.

Intenté mentirme y mentir entonces queriendo creer y hacer creer que todo el pasado estaba superado.

En particular ese tramo del camino que en rigor de la verdad no pudo, no puede ni podrá jamás ocultar ningún manto de olvido, y que es el del genocidio de la última dictadura militar que asoló nuestra Patria.

Entonces hoy, expuesto ante todos ustedes, confieso conmocionado y agradecido que yo mismo me sorprendo de estar aquí vivo, para dejar mi testimonio y el de mis compañeros y compañeras como sobreviviente de ese capítulo lacerante de la historia que fue la “Operación Vuelo 718” escrito en esta bendita tierra que es Jujuy.

Me veo y me leo en este relato de dolor imposible de anestesiar con el juego de las palabras porque está escrito con la fuerza del acero eterno de la verdad y de las convicciones.

Y debo aclarar que lo hago con la seguridad -o cuanto menos con la pretensión- de decirlo en plural por todos los protagonistas a los que considero hermanos, y naturalmente compañeros.

Les confieso -insisto- que me sorprendo pues de haber estado allí.

Y de estar hoy aquí con mi corazón latiendo en sensación de milagro cierto de la vida, del destino.

Basta un pestañeo para que esta documental impresa en la Memoria me lleve -premeditadamente y con toda razón- a la evocación primero de los 80 compañeros y compañeras (12 mujeres y 68 hombres) navegantes condenados a aquella “Operación Aire 718” que creo en realidad así la llamaron sus ideólogos y ejecutores.

(Acá debo precisar que las mujeres fueron embarcadas en un avión de menor porte que aquel Hércules destinado a los prisioneros varones)

Mi evocación, en abrazo y recuerdo fraterno a:

1) Ángel VILLAROEL CEJAS

2) Hugo José CONDORÍ

3) Mario Fermín CONDORI

4) Carlos Alberto MELIÁN

5) Bruno René DIAZ

6) Ornar Claudio GAINZA

7) Ignacio MARTÍNEZ

8) Alberto Silverio SARACHO

9) Miguel Ángel FLORES

10) Roberto Jorge COLLADO

11) Juan Bautista LAZARTE

12) Luis Antonio BERMÚDEZ

13) Rubén Andrés CARI

14) Avelino BAZÁN

15) Juan Héctor GUERRA

16) Casiano BACHE

17) Emilio Carlos ESCOLERI

18) Luis ALFARO VASCO

19) Julio Cesar TAGLIOLI

20) Martiniano ESPINOZA

21) Mario Ernesto RICCI

22) Miguel Ezio CRIVELLINI

23) Julio César BRAVO

24) Oscar Normando SCHULTZ

25) Emiliano FERNÁNDEZ ROJAS

26) Antonio FILIÚ

27) Severo CORDOBA

28) Tito Juan SIVILA

29) Luis Ramón AREDEZ

30) Ramón Luis BUENO

31) Juan Guillermo GONZA

32) Adrián ADARO

33) Segundo Héctor SORIA

34) Jorge Enrique PICARDO

35) Jorge Alberto YUFRA

36) José Concepción CRUZ

37) Roberto VALERIANO

38) Mariano RODRIGUEZ

39) Fidel Alberto GUERRERO

40) Héctor Aldo NÚÑEZ

41) Efrén GUZMÁN

42) Félix Venancio NIEVA

43) Roberto TRONCOSO

44) Juan Felipe NOGUERA

45) Miguel FARÍAS

46) Lidro Domingo BAZAN

47) José Antonio CABRERA

48) Juan LLANOS

49) Francisco GALLARDO

50) Juan Toribio GIMÉNEZ

51) Agustín Donato GARNICA

52) Dardo Eulogio MORALES

53) Juan Carlos LOPEZ OSORNIO

54) Plácido Fabio GÓMEZ

55) Armando TILCA RARREIX

56) Carlos Luis FIGUEROA

57) Miguel Ángel VILLALBA

58) Alfredo MERIDA

59) Francisco JARA SÁNCHEZ

60) Luis Víctor ESCALANTE

61) Mario Martín NÚÑEZ

62) Vicente Lino CÁCERES

63) Raúl Ramón BARTOLETTI

64) Humberto Filemón CAMPOS

65) Domingo JARAMILLO LABRA

66) Bernardino Oscar ALFARO VASCO

67) Elíseo Basilio FIGUEROA

68) Norberto Alfredo RAMÍREZ

69) Alfredo Benjamín CORTÉZ

70) Carlos José RUILOBA

71) Gabriel Armando CEBALLOS

72) Carlos Héctor BRANDÁN

73) Reynaldo Ernesto SAMAN

74) Juan Miguel LODI

75) Walter Hugo JUÁREZ

76) Eduardo Cesar MALDONADO

77) Rufino LIZÁRRAGA

78) Jorge Rubén RÍOS

79) Eulogia CORDERO de GARNICA

80) Eva Delicia GARRIDO de JUÁREZ

81) Adelaida CORBALAN de BARRIONUEVO

82) María Ninfa HOKOFLER

83) Mirta Fidelia del Valle IBÁÑEZ

84) Antonia Nélida HERRERA de CANCHI

85) Martina Ermelirida CHÁVEZ

86) Dora María REBECCHI de WEISZ

87) Gladys Ramona ARTUNDUAGA

88) Ana María MARTÍNEZ

89) Sara Cristina MURAD

90) Mercedes Susana ZALAZAR.

Son ellos realmente quienes dictaron para este legado impreso de aquel pedacito de la historia sus valiosos testimonios. Plenos de coraje e identidad en la exigencia de Justicia.

Más allá naturalmente -cabe precisarlo- de las pertenencias ideológicas, de partidos o del riquísimo abanico de las organizaciones protagonistas de las históricas luchas revolucionarias con el norte fijado en la liberación nacional.

Testimonios que en el Tercer Juicio por la Verdad desarrollado en Jujuy, seguramente no hubiesen tenido la fortaleza enorme, infinita que tienen, de no haber estado nutridos por la savia vital e invencible del amor de cada familiar de las víctimas, también idénticamente víctimas sufrientes como los prisioneros.

El sentimiento recíproco es este incontenible abrazo que me brota y nos brota desde las fibras más íntimas -valga la figura- como vital energía de Vida.

Con Memoria y Alma.

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