La Azúcar amarga de El Tabacal

Las crónicas, algunas excesivamente “cuidadosas” de no rozar la ineptitud de los gobernantes o la inhumanidad del poder del capital, no pueden ocultar en lo más mínimo el drama social que hoy padecen no sólo los trabajadores del Ingenio El Tabacal, sino indudablemente todo el conjunto social de nuestro norte pleno de riquezas y a la vez de miseria e injusticias.

Es que los ya casi ochenta días de huelga son una herida abierta que trasciende sin límites toda la geografía de esta Argentina a la que tanto le cuesta reconstruir su democracia que, para ser tal, no puede tener semejante deuda de Justicia Social para con su pueblo.

Harto conocidos son los argumentos de una y la otra parte. Del Sindicato y de la patronal. Que no debieran haber dinamitado -cabe la expresión- los caminos de diálogo que son la única vía posible para alcanzar una paz que todos los protagonistas en particular y todo el conjunto social, sin excepción alguna, merecen y deben recuperar.

Cuando un obispo, como monseñor Zanchetta, de Orán alza su voz hacia las absurdas trincheras de la violencia proclamando primero y antes que nada que allí hay hambre, y a la par, lógicamente, convocando al diálogo perdido, es más que elocuente la demostración de la profundidad de la crisis.

Así como, también, del único resultado que puede tener la intransigencia, la violencia y -de parte de un Estado que debiera ser garante de la seguridad- la vergüenza de la represión como prueba de su ineptitud institucional ante los conflictos laborales y sociales.

Decir esto, que sin duda alguna despertará la iracundia de algunos burócratas ya del poder o de las jerarquías economicistas donde un trabajador equivale a un número de legajo y tarja nada más, merece el agregado de lo que ese obispo oranense se esfuerza en llevar adelante: una “Mesa de diálogo” a la que en su primer intento asistieron naturalmente el prelado, los gendarmes, los policías sin sus itakas recalentadas y un par de funcionarios de segunda línea del gobierno.

¿Y la patronal?... No… no estuvo como debiera. Aspira a que las impostergables negociaciones se realicen en Salta o en Buenos Aires, según algunos voceros. Resulta obvio que la inseguridad será su por qué no, también comprensible argumento, habida cuenta que aún no se disipaban los gases, los penosos nubarrones de tantas cubiertas quemadas en los caminos cortados por la protesta, y la tan inconcebible como repudiable balacera policial en tiempos de democracia.

¿Y el Sindicato?... Ausente, pues su exigencia básica es el mano a mano con directivos de la empresa con poder de decisión. Sin que falten por supuesto -y esto es tan real como comprensible en cualquier conflicto de este orden- los factores políticos que siempre buscan encauzar las aguas hacia sus molinos.

Prueba de ello es que hasta se oyó arengar en sus ámbitos de movilizaciones y asambleas que hasta podría pretenderse la conversión de ese emporio empresario en una socializada cooperativa. Pero la realidad es que hoy no es ese precisamente el modelo que se desarrolla en el país y que legitimó la voluntad popular como salida de un largo callejón que imponía la alternancia democrática.

Lo dilatado del conflicto no hace más que aumentar el riesgo de los estallidos como el dramático de hace pocas horas. El “Tratado de Paz” tal como lo han bautizado desde la iglesia con su mayor compromiso y fe, requiere muchos más aportes y sustancialmente el fin de la ineptitud y negligencia culposa del gobierno.

Los trabajadores son el mayor capital del capital societario. Su vida digna -vivienda, salario, salud, educación, seguridad, seguridad social, etcétera- conforman los derechos humanos sustanciales por los que luchan. Y que por su conquista ellos mismos, con orgullo, se proclaman parte de su fuente laboral.

¡Qué gran verdad aquella la del poeta de “Canción de los Meleros” -José Augusto Moreno- que debiera abrir los ojos de todos especialmente en estas horas!: “El trabajador se entrega a su labor a tal punto que se siente azúcar, caña, surco:

"Mis hijos son miel de caña/ porque yo de azúcar soy, / me está moliendo el trapiche/ y surco adentro me voy, / muerto soy caña semilla/ y vivo soy pelador.// La sangre de mis abuelos/ hizo parir esta tierra/ y también caña de azúcar/ seré yo cuando me muera"

El trabajador se entrega a su labor a tal punto que se siente azúcar, caña, surco.

Este yo-melero define su identidad, tanto en vida como luego de su muerte, por el azúcar.

Singular sentimiento de pertenencia que es visto en el poema como transmitido naturalmente de una generación a otra.

Puede advertirse, por otra parte, que se reitera la imagen del trapiche que muele al trabajador, presente en los textos considerados antes. Pero en este caso tal imagen es objeto de una mirada diferente por cuanto se enmarca en la mencionada actitud de amorosa entrega al trabajo y de identificación completa y casi gozosa con el azúcar.

Que los gobernantes despierten aunque no estén en campaña… aún.

Que el gobernador no tenga más enviados especiales que vengan a demostrar sus capacidades diciendo como lo hizo un ministro, que: ¡Esto es un despelote…!

Que la represión no sea su política.

¡Y que Dios lo oiga al buen cura de Orán!

Obispo Zanchetta: “¡Acá hay hambre! ¡Necesitamos paz por el bien común…!"

El obispo de la diócesis de Oran, monseñor Gustavo Zanchetta, se pronunció sobre los hechos de violencia que hubo en el marco de la negociación salarial entre la empresa San Martín de El Tabacal y el Sindicato del Azúcar.

Zanchetta expresó: "Necesitamos paz por el bien común de la sociedad. No está bueno que lo juzguemos desde las pasiones. No es una lucha entre los dos poderes: empresa o sindicato. Acá nadie habla de las familias afectadas, contratistas o tercerizados, que también se ven perjudicados con estas medidas. Acá hay hambre".

"Mi interés es el bien común, no tomar partido por la empresa o por el sindicato. Me interesa el bien de la familia. La huelga es un recurso legítimo, pero no un bien en sí mismo. El bien en sí mismo es el trabajo. Hay gente que está sufriendo. Cuando uno es autoridad, lo sabe", señaló.

"Yo siento el dolor de la gente, personas que no se sienten interpretadas cuando se prolonga tanto el conflicto. Llamo a las partes a que puedan negociar en el marco de la paz. El corte de rutas nos mantiene sitiados y acá en el norte las consecuencias se sienten más", graficó.

"Brego por un poco de misericordia por las familias que necesitan una solución. Se puede reconstruir y acordar todo en el marco del respeto de la ley. Es imperioso que se vuelva al trabajo y, desde allí, seguir negociando, sobre todo, el cuarto turno", explicó.

"Hay que tener en cuenta que las partes no son solo dos, sino todas las familias involucradas y la única solución es el trabajo".

Represión policial y heridos de bala

El conflicto en ese ingenio lleva 75 días y ayer tuvo su punto más álgido con hechos violentos que terminaron en represión policial y heridos de bala, además del corte total de la ruta 50 y un cielo de humo por la quema de caña de azúcar en la Colonia A del Ingenio.

Según el abogado del gremio, Enrique Wesneider, los heridos civiles son 30. Según informa el diario El Tribuno, una alta fuente del ministerio de Seguridad solo se limitó a confirmar que en el lugar hubo cinco efectivos policiales lesionados. Entre ellos, está el jefe de la unidad regional 2, comisario Mamaní. “Represión es el uso de la fuerza de manera indebida, acá la Policía tiene la obligación de garantizar la libre circulación”, agregó el informante. Desde la óptica de un ministro del gobernador Urtubey, “Esto es un despelote”, señaló.

La mañana del miércoles comenzó con ánimos de acuerdo por parte del Ministerio de Trabajo que envió al secretario Ramiro Chávez junto al subsecretario de Fiscalización, Alfredo Batule, para pilotear una jornada en Orán, tendiente a reanudar la mesa de negociación entre la empresa San Martín del Tabacal (que mandó a sus representantes), y los dirigentes del Sindicato del Azúcar. Sin embargo, apenas se sentaron a la mesa estalló el malestar y los gremialistas exigieron la presencia del CEO del Tabacal y de los altos ejecutivos de la compañía. Al mismo tiempo los trabajadores hicieron un corte total en el acceso a la ciudad de Orán y a la altura del puente del Río Colorado, tramos donde estuvieron varados cientos de vehículos sin poder avanzar.

Sobrevino un cuarto intermedio a la espera de la presencia de los ejecutivos del Tabacal que no arribaron y la reunión se reanudó a las 15.30, momento en que el cielo estaba tapado por el humo de la quema de caña.

También a esa hora comenzaba la peor anécdota de la jornada que terminó con policías cascoteados y trabajadores heridos de bala. La Policía aseguró que debió reprimir porque los manifestantes atacaron con piedras y bengalas a los efectivos que estaban custodiando el camino alternativo abierto en la Frutícola.

El Sindicato de Trabajadores del Azúcar y otras agrupaciones sindicales que apoyan la medida de fuerza, comunicaron que “la policía reprimió a trabajadores y a sus familias en la entrada al Tabacal. Es lamentable que mientras se busca una solución ocurran agresiones hacia los trabajadores. Lamentamos que no vinieran Amura, ni Rossi, dos integrantes decisivos para un acuerdo”.

El martes, la empresa Tabacal Agroindustria advirtió que la pérdida total de la zafra 2016 está cada vez más cerca. Al ser consultado ayer por El Tribuno, Juan Carlos Amura, ejecutivo del Ingenio, dijo: “Los representantes que enviamos tenían plenos poderes para negociar paritarias. Todavía hay posibilidades de reanudar la zafra, pero hay que arreglar el conflicto, lo que siempre fue nuestra voluntad”. Sobre la posibilidad de estar presente en las negociaciones, Amura aseguró: “si la reunión se hace en Salta, estaré presente”.

Lo sucedido ayer en el Tabacal movilizó a todos los sectores. El obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta, expresó: “Necesitamos paz por el bien común, no está bueno que lo juzguemos desde las pasiones, nos es una lucha entre los dos poderes Empresa o Sindicato. Acá nadie habla de las familias afectadas, contratistas, tercerizados que también se ven perjudicados. Acá hay hambre”. (Fuente: El Tribuno)


Síguenos...
  • Twitter Basic Black
  • Facebook Basic Black
 Artículos Recientes

© 2015 by Sebagrafic Design.

Visitantes