José Urtubey: Cuando los candidatos vienen marchando

A diferencia de “Tolo Senador 2013” su hermano, el dirigente industrial, con vuelo propio hacia el 2017 y 2019

Confirmando el tan lamentable como consolidado defecto de las democracias recuperadas de las garras de las dictaduras más recientes, o de las últimas es preferible afirmar, los salteños evidentemente ya comenzamos a vivir otro capítulo de lo que significa la ambición de eternizarse en el poder ya sea individualmente como sucedió con el manipuleo de las constituciones hasta lograr -por ejemplo- que un gobernador pueda mantenerse 12 años consecutivos o que -en su reemplazo- procure monárquicamente instalar un sucesor como lo hizo Néstor Kirchner con su esposa Cristina.

Está más de comprobada la deformación que significa esa inconducta que puede resultar legal aunque ilegítima desde el punto de vista de los valores éticos que jamás debió perder la política, que resulta innecesario explicarle al conjunto de nuestra sociedad lo que en tal sentido vivió y sigue viviendo.

Si bien en el país y con enorme esfuerzo se logró oxigenar el sistema cerrando un ciclo como el del kirchnerismo y conquistando un indispensable recambio que toda democracia necesita y que es la alternancia, por estos lares el poder representado por Urtubey va dando señales claras de continuar al timón de la provincia, y si es reflotando su “histórico” slogan de “la misma sangre”… mucho mejor.

Ya lo hizo sin importarle en absoluto todo pensamiento de apertura del Partido Justicialista Salteño por entonces ultra kirchnerista, cuando impuso para senador nacional a su hermano Rodolfo. El Tolo.

Y más aún, lo repitió con idéntico personalismo cuando decidió que la senadora mujer fuese una extra multipartidaria como Cristina Fiore, de origen renovador pero de trayectoria multicolor. Mientras lo decretaba, abajo, adocenada, la histórica rama femenina del justicialismo ni se animaba a decir esta boca es mía. Y esa banca también.

En estos tiempos, ya sin el forzado culto a Cristina Kirchner y su reinado, nuestro gobernador -con todo derecho- reafirma su sueño de ser un próximo presidente de los argentinos. Pero bien sabe que ese camino es empinado y para nada desbrozado.

Con notable empeño y hasta cometiendo la grave falta de dejar excesivamente en el tiempo el comando de la provincia que le dio el honor de un tercer mandato a manos de su jefe de gabinete y no de su vicegobernador como correspondería por imperio de la constitución y las reglas del sistema, Urtubey fijó su proa hacia la lejana Casa Rosada.

Una pretensión que le impone obviamente no sólo voluntarismo sino hechos y pergaminos políticos concretos. Uno de ellos, vital, es el del liderazgo de su territorio político. De allí surge su principal desvelo por los desafíos electorales venideros. Ya, a la vuelta de la esquina, las elecciones parlamentarias del año que viene. Y en un abrir y cerrar de ojos, estará enfrascado en la sucesión del gobierno, de su gobierno, para las generales del 2019.

En esas soledades de todo poder -según cuentan las paredes de sus bunkers que siempre hablan- comprueba que el panorama de lo que viene no lo tranquiliza para nada. Por el contrario, lo lleva a sus conocidos cuadros de iracundia y migrañas ya sea al repasar los débiles planteles que no supo o no pudo consolidar con real fuerza política de compromiso y mucho menos doctrinaria; como así también al analizar los números de los últimos escrutinios que ni él ni su raquítico partido y mucho menos sus gabinetes y pretendidos asesores pudieron lograr para alentar esperanzas futuras.

Ante semejante “abundancia de escasez” Don Juan Manuel -que para estos avatares es viejo zorro desde muy joven, está comprobado- no puede dejar de tener “in pectore” para las principales candidaturas, ya del 2017 como para la decisiva del 2019- a su otro hermano, José, el destacado dirigente de la poderosa Unión Industrial Argentina, a quien vemos en estos últimos tiempos en una notoria actitud de consolidar esa buena imagen y proyectarla hacia el resto del país, naturalmente con fuertes banderas principales como lo son el federalismo, el fin de la postergación de las economías regionales y su resultante inocultable de miseria, pobreza extrema y marginalidad de sus pueblos.

Juan Manuel Urtubey sabe que el peso político de José como dirigente de proyección nacional consolidada dista y supera sideralmente al que tuvo que levantar para instalar en la senaduría nacional a su otro hermano abogado. Pero esa es historia. Ahora el nuevo as que tiene en la manga y seguramente ya ha decidido cuándo sacarlo es el hombre de la Unión Industrial que sin prisa y sin pausa desanda por cuanta radio y canal de televisión con alcance nacional existe, amén de sus frecuentes vuelos rasantes cada vez más frecuentes por esta comarca.

Lo dicho equivale a afirmar que el gobernador de los salteños no piensa ni remotamente en depositar el poder local en manos de extraños, si así considera a sus propios compañeros de partido que tienen aspiraciones a sucederlo.

No es fácil imaginar un Juan Manuel Urtubey entregando la lapicera -vale la figura- a un Godoy (aunque éste sea quizá su única espada política de real valía por militancia y formación política tras haberlo sepultado a Miguel Isa) ni a un Javier David de comprobados desbordes de ambición “por llegar” y mucho menos a otros ex aliados en sus tiempos Cristinistas como el tartagalense Sergio Leavy, dueño del residual paquete accionario del Frente Para la Victoria que murió junto al candidato presidencial de tergopol impuesto por Cristina, el frustrado Daniel Scioli.

Como se ve, con los dedos de una mano le sobra a Urtubey para medir su propio “generalato”, a los que sus íntimos saben bien que más los considera apenas “coroneles”.

Pero ya que la figura inspiradora de esta nota es José Urtubey, el recorredor de televisoras y radios, veamos alguno de sus últimos movimientos, que inclusive pone empeño en de difundir con partes de prensa de escribas propios. Sino del gobierno, aseguran al respecto los maledicentes que nunca faltan.

Por ejemplo una reciente declaración en territorio de su hermano, es decir en esta Salta del Milagro y de Güemes, en la que exhorta al mismísimo presidente Mauricio Macri a pegar un volantazo a la política económica que más que aciertos suma errores. Si para muestra basta un botón: el tarifazo y sustancialmente la forma de clavárselo como una puñalada al conjunto de los argentinos.

Veamos pues lo que piensa y dice José Urtubey ¿candidato ya?, según su propia usina de prensa:

“Si no se da un giro en la política económica del país tampoco se crecerá en 2017”

“Hoy el documento que emite el Banco Central confirma lamentablemente lo que veníamos advirtiendo: La economía este año va a caer un 1.5%. El gobierno nacional equivocó el diagnóstico. Nosotros señalábamos que no se iba a recuperar la economía en el segundo semestre, cosa en la que se empecinaron”, señaló el dirigente industrial, José Urtubey, en entrevistas que brindó a medios salteños.

Para Urtubey, los síntomas de este error se ven muy claros. “Entendieron que la economía estaba devaluada a $15 y que la devaluación solo se trataba de un anuncio, con gran parte de la economía funcionando a $9. Anunciaron una lluvia de dólares tras el acuerdo con fondos buitres y en este punto también fuimos claros, la llegada de inversiones no es inmediata, implica un proceso. Los aumentos en el gasoil licuaron el beneficio de las quitas en las retenciones al agro. Hubo una falta de planificación y una gran improvisación en la actualización del cuadro tarifario de los servicios. Las tasas financieras están elevadísimas, con lo que se ve claramente, que están combatiendo el mercado doméstico para bajar la inflación y no lo están logrando, con un costo muy alto para los argentinos más vulnerables”, enumeró y agregó que “cuando el diagnóstico está equivocado, se relajan otras políticas, como la del control de precios, por ejemplo”.

Consultado sobre datos que refrendan estas opinión, Urtubey informó que en mayo, la industria cayó un 5 % si se lo compara con el mismo mes del año pasado; mientras que el empleo fabril decreció un 1,4% sobre un universo de 1 millón 300 mil puestos de trabajo.

En otro punto, el dirigente industrial se refirió a las posibles salidas a esta compleja coyuntura. “Hay que encarar este proceso potenciando la oferta productiva, con un modelo de desarrollo. Esto se consigue, entre otras variables, ofreciendo líneas de créditos productivos a tasas razonables; bajando la carga tributaria (nuestra industria del tabaco, por ejemplo, tiene una carga del 75 % lo que no existe en ningún lugar del mundo); y llevando la administración de comercio internacional en marcos razonables. En este punto, Según el INDEC en mayo se incrementaron las importaciones de bienes de consumo un 44%. Esto que ataca la matriz productiva local, no trajo mejores precios en las góndolas y atenta contra el trabajo argentino. No obstante, no estoy de acuerdo con decisiones extremas, hay que administrar de manera inteligente el mercado internacional. No se puede tratar como iguales a quienes no son iguales. Un país desarrollado no puede ser nuestro directo competidor cuando estamos en vías de desarrollo”, explicó.

Para Urtubey, “si no se interpretan estos cambios y se da un giro en la política económica del país tampoco se crecerá en 2017. Mientras tanto la gente está muy preocupada. El Estado debe acompañar a los ciudadanos, a los pequeños empresarios hasta que volvamos a tener un círculo virtuoso de la economía”.

Para finalizar, volvió a proponer que se realicen mesas de diálogo multisectoriales, “en las que aportemos entre todos las soluciones puntuales a problemas reales y que no sigan ajustándose a manuales de procedimiento que ni siquiera leyeron bien, como en el caso del ministro Aranguren”.

Si alguien tiene dudas sobre lo dicho del poder actual y sus perspectivas en Salta, que preste atención a estas elocuentes acciones políticas de lo que se ha dado en llamar la etapa del urtubeísmo, con Juan Manuel al mando.


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