El alto costo para Salta del kirchnerismo ad- honorem de Urtubey

Reflexiones después de la caridad cristiana de “Lopecito” en el monasterio - con/vento

Que a Juan Manuel Urtubey, nuestro gobernador desde el 2007, al kirchnerismo tanto de Néstor como de la reina Cristina les revolvía el estómago y los llenaba de urticarias aunque éste se empecinara en engañarlos prometiéndoles lealtades que nunca existieron, jamás fue un secreto para nadie; ni para él obviamente, ni para sus cortesanos. O sea para su red de -al decir del peronista histórico Juan Carlos Villamayor- presupuestívoros insaciables avenidos de mendigos a millonarios.

Es por ello que el tema de estas hipocresías y discursos penosos cantando loas a Cristina y viajando como aplaudidor a donde que ella se le ocurriera citarlos, de nada le sirvió personalmente y lo peor, de nada, absolutamente de nada, a los intereses de los Salteños y de la provincia.

Con tanta declamación de amor, con tanta condición de claque manifestada al reverendo vicio, y tema sobre el cual podría escribirse una inagotable antología, Urtubey tuvo a la larga y en definitiva que conformarse con migajas en el piso -ni siquiera en el mantel- de la mesa de su patrona, que lo relegó junto a la absoluta mayoría de sus pares, a la condición de meros delegados.

Hoy, cuando la guillotina del Lopecito hace rodar la cabeza de la propia ex emperadora, aquel comportamiento tan largo y tan cercano aún no puede eximirlo en modo alguno de culpabilidades respecto al alto costo que significó para los intereses de Salta y los salteños en materia de progreso, de obras, de beneficios y peor aún, de incumplimientos de obligaciones que un estado federal establece en teoría para con las provincias que lo componen y sostienen.

Un Cristinista Ad Honorem como el mismísimo Urtubey debió calificarse creyendo que su ocurrencia sólo podría aceptar explicaciones o reacciones en el marco del humor, en realidad significa el reconocimiento de un tristísimo papel como gobernador elegido por un pueblo.

La tardía reacción de nuestro primer mandatario cuando ya el daño contra Salta y sus intereses estaba perpetrado, puesto que duró dos mandatos presidenciales y un plus considerable pues se extendió inclusive hasta el final de la etapa electoral nacional cuando con el candidato de teflón Daniel Scioli Cristina los pudo mantener entropados convencida de su sueño de invencible, lo que demuestra es precisamente el craso error cometido.

Lo dicho, que hasta el presente y desde siempre -valga la figura- activaría las frecuentes histerias de un Juan Manuel Urtubey de desbordes fáciles, hoy quizás no tendrá ese efecto según aseguran en sus círculos más íntimos, merced al flechazo de un Cupido que llegó más que oportuno para calmar sus urgencias emocionales y por supuesto recibió como una bendición: el de la bella jujeña Isabel Macedo.

Su vida, desde esa feliz luna que los alumbró por primera vez, es otra.

Que los especuladores, los calumniadores, los maledicentes, los que confunden como quizás el propio Urtubey la ambición con los sueños, vuelquen sus pasiones desbordadas sobre el romance, cuando lo único pertinente -y decente- es anhelar para esa perspectiva del hombre y su dama, lo mejor.

Más comentarios huelgan.

Y sobra -aunque el mismísimo varón salteño pareciera o simula no darse cuenta- absolutamente toda la TV basura con sus luces en esta etapa renovada de su vida que debiera contener y expresar sólo el sentimiento y la pasión de dos seres humanos enamorados.

Su renuncia al triste papel de aplaudidor de Cristina, que mantuvo especulando hasta el último momento con un triunfo de Daniel Scioli que el fanatismo kirchnerista creyó como un mandato divino, confundió tanto a nuestro inteligente gobernador al punto de aceptar convertirse en determinado momento en una especie de canciller del sucesor designado y finalmente perdedor ante Macri.

Esa historia está escrita, es irrebatible y tuvo su punto cumbre en aquella misión a EE.UU. anticipando que la Argentina no sólo con Macri sino idénticamente con Scioli, pagaría a los holdauts para reinsertarse en el mundo de las finanzas internacionales dejando de lado su delirio socialoide nacional y popular mentiroso, modelo Venezuela y otros pocos dictadorzuelos similares.

Allí estuvo la fatal -valga la exageración- pifia de Don Juan Manuel Urtubey K en su carrera con miras nada menos que al sillón que soñaba ocuparía Scioli hasta la próxima presidencial, donde él ya no se conformaría con una cancillería ficticia y teatral como la provisoria de esa campaña.

Pero no todo fue error de cálculo. Al contrario. Sabía muy bien nuestro Juan Manuel que ese Grito de Nueva York mandando al carajo a los que con Cristina a la cabeza le gritaban al mundo (y a él particularmente) “¡Patria o Buitres!” constituía el “Plan B” que la claque no pensó para comenzar a despegarse de una para nada imposible rodada post balotaje.

Fue así como entonces, el 10 de diciembre de festejo con globos amarillos y un Macri tragicómico bailarín en los balcones de la Casa Rosada, los que miraban a Urtubey comprobaban que tras el terremoto kirchnerista el salteño había caído parado.

Lo que sobrevino de allí en más es historia conocida y muy promocionada por el mismo Urtubey y sus flojos gabinetes oficial o personal que -salvo un par de Godoy y algún hermano que apunta alto para el 2019- se encargaron prolijamente de mostrar la excelente relación con el vencedor de Cristina y su candidato de teflón y de La Ñata.

Obviamente que para ese residual K de los Scioli, los Aníbal Fernández, los, los D´Elía, los De Vido, los Jaime, Los Shocklender, los Chueco, y en carácter de abanderados los Boudou y los Lázaro Báez más La Cámpora con sus Pibes para la Liberación, etcétera; el gobernador de los salteños se corporizó en el demonio liberal, gorila, cholo, y el sinnúmero de adjetivos descalificativos con que lo vituperaron desde los tiempos remotos de Néstor. Con Él a la cabeza. Y obviamente, luego, con Ella castigándolo a sabiendas que castigaba a una provincia entera.

Y así nos fue.

Si para el país fue realmente la Década Estragada, en modo alguno podríamos habernos salvado. Allí está hoy la inconclusa mini autopista Pichanal Orán como testimonio del destrato a Salta. De la burla a su gobernador y a su pueblo. Y ni hablar de planes de vivienda o alguna obra realmente importante de infraestructura. Porque si pensamos en la pobreza, en la falta de viviendas, en la salud y la educación relegadas o en la cáscara vacía del Hospital Papa Francisco, en nuestros hermanos aborígenes, etcétera, sabemos muy bien que sólo fue un mendrugo. Una cáscara hospitalaria vacía.

Entonces hoy la democracia, que está visto es el más perfectible de los sistemas y se cura de sus males y compensa sus deudas sólo con más democracia, se nos presenta a los salteños con un horizonte más promisorio, sin importar en absoluto que lo encaremos con el mismo gobernador con el que durante dos mandatos nos empantanamos. Bancándonos su por largo tiempo fervoroso kirchnerismo y cristinismo.

El entendimiento de Urtubey con el presidente Macri y su proyecto de Cambio, sideralmente opuesto al tiempo aquel del personalismo sectario y antirrepublicano de Cristina y su “modelo”, no significa en modo alguno una claudicación del salteño sino, por el contrario, la posibilidad de plantarse como gobernador y voz federal, sin volver jamás a aquel rol lamentable de delegado.

Delegado miembro de un coro y claque de otros pares de Urtubey que día a día reconocen sus errores de obediencia y servidumbre aún cuando no tuvieron que soportar el cepo total que el kirchnerismo le impuso a Urtubey y a Salta. Y que por ello pudieron recibir algunos favores y concesiones de obras y dineros del reparto arbitrario. El caso del tucumano Alperovich y su sucesor designado Manzur es uno de esos patéticos “arrepentimientos”.

También nos picó muy cerca el escándalo de la corrupción en Jujuy, pero con la diferencia que la ruta del dinero K no sólo lo recibió la provincia gobernada por el mayordomo Eduardo Fellner, sino que en buena porción lo manejó su co gobernadora Milagro Sala con el sello de su militarizada orga Tupac Amaru. Formación especial que además de ser una sui generis empresa constructora compuesta por una urdimbre de cooperativas, también fue investigada y descubierta con videos irrefutables filmados en el Banco Nación de Jujuy, como “valijera” de La Cámpora comandada por el estadista Máximo Kirchner.

Maniobras que llevaron al nuevo gobernador radical jujeño Gerardo Morales a denunciarlo antes que estallara el escándalo actual de De Vido, con su mano derecha Lopecito y otros, y que embarra a la mismísima cumbre de su conducción política, Cristina Fernández de Kirchner y hasta sus conexiones con encumbrados personajes de la iglesia.

Personajes de sotanas negras, púrpuras y quién sabe sino hasta la del más puro blanco.

Amén de monjitas enclaustradas en hasta ahora un santo montasterio catalogado como convento, cuando en realidad debiera denominárselo monasterio con vento. Así… en dos palabras separadas. Con muchísimo vento no proveniente de las raquíticas alcancías de las misas dominicales sino de las valijas de la corrupción K.

Mientras toda esa olla podrida hierve en el país, por estos pagos de Dios, de los Santos Tutelares, del Opus y de cuanta fe cristiana pueda existir, nuestro gobernador viaja más que gobierna por imperio tanto de su amor por la provincia como de su sentimiento y pasión personal.

Las paredes de sus bunkers públicos y privados, que invariablemente y con quien quiera que esté en el poder y con el color político que sea siempre hablan, hoy cuentan los secretos del presente.

Los que nos interesan como expresión periodística son los referidos a los intereses del conjunto de la sociedad que espera que este tercer mandato de Don Juan Manuel no repita las frustraciones de los dos primeros.

Y que hoy, a fuer de ser sinceros, se percibe alguna esperanza que así será.

Hoy las preces se elevan a San Mauricio, valga la figura.

El San Mauricio de las nuevas estampitas y medallitas que -aseguran esas paredes habladoras- Urtubey ha colocado en reemplazo de otras Karas (nótese la K) junto a su infaltable libro de cabecera “Conducción Política” del genial general. Más… obviamente, la fotografía dedicada con un beso impreso con rouge de la bella dama Isabel. La que irrita a su obispo amigo hoy no tan amigo. O cuanto menos, amigo enojado.

Pero la expectativa está en que de todo este coctel por fin desde el gobierno y la política surja algo positivo para Salta y su paciente pueblo.

Pero eso sí, rogando, aunque los rematadores y comisionistas del gaucho Juan Manuel den la vuelta al mundo en 80 días como el inolvidable Cantinflas, el resultado no sea otro Fondo de Reparación Histórica.

Por favor.

Pleasse.

S´il vous Plaït.

Bitte.

Popor fapa vopor.

Porfi…

¡Carajo…!


Síguenos...
  • Twitter Basic Black
  • Facebook Basic Black
 Artículos Recientes