Muchachos: ¡A reconstruir el peronismo, no a asaltarlo…! diría el General

Después del asadito militante de Pinamar, un panorama político con el humor de Perón. Y –de paso cañazo- algunas de sus Verdades.

Cuenta el anecdotario infinito de la historia del peronismo, y particularmente de las ideas, de las enseñanzas y naturalmente de la riquísima antología de sus salidas luciendo su humor tan particular y de profunda caladura, que alguna vez allá por la década del 70, cuando él mismo alentaba a un trasvasamiento generacional que no ignoró en modo alguno la inclusión y fomento de las formaciones especiales en aras de las históricas resistencias desde el justicialismo a las dictaduras que asolaron esta Argentina que hasta debió soportar la última del genocidio del ’76 al 83, que un día el joven Rodolfo Galimberti no pudo tener peor ocurrencia que al saludar al general estrechando la mano que le tendía decirle –palabras más, palabras menos-:

  • “El gusto de saludarlo mi General… Rodolfo Galimberti… líder de la agrupación tal y tal de la juventud peronista…

Perón, viejo zorro pero más que nada sabio, miró a aquel cabezón engominado de ojos saltones y le contestó (también palabras más, palabras menos)…

  • ¡…Mucho gusto joven compañero!… Juan Domingo Perón… un soldado del Movimiento Nacional Justicialista…

Este introito, caro, leal y constante lector de NUEVA PROPUESTA, viene a cuento porque es mejor enfocar esta nueva historia del peronismo devaluado y asaltado de estos tiempos (como toda la política con las honrosísimas y esperanzadoras excepciones de siempre) con humor.

Con aquel humor que también es legado del genio del general tres veces presidente constitucional de los argentinos.

Hace unas horas, y sacrificando un par de horas de bronceado en las playas de Pinamar, un reducido grupo de aspirantes a terminar de sepultar a la reina destronada Cristina Fernández viuda de Kirchner (metafóricamente hablando pero reflejando con total sinceridad la crueldad de los peronistas para dirimir sus internas y consumar mas traiciones que lealtades) deliberó opípara y gastronómicamente hablando sobre cómo reconstruir el P.J.

El mismísimo movimiento y su expresión política electoral que la ex líder y conductora que aplaudieron fervorosamente durante dos mandatos (más el plus de Néstor) destruyó a plena conciencia tras el sueño dorado que nació en 1955 de terminar con el partido de Perón y Evita.

Eso sí… sin dejar de cantar cuando las campañas electorales lo imponían como necesidad ineludible, la tradicional Marcha de Los Muchachos peronistas todos unidos triunfaremos…

Olvidando –dicho sea de paso- que ella y ellos mismos también agacharon la cabeza y algunos hasta aplaudieron cuando Cristina encomendó a su leal centurión Aníbal Fernández que mandara a todos los peronistas no kirchneristas del país a guardarse la Marcha, el Escudo y todos los símbolos históricos del Partido del General… allí mismo. Una grosería sideralmente más grave que mandarlos a la mismísima mierda o a la casa de su madre, para decirlo con la educación que el circunstancial mercenario nunca lució ni lucirá.

Eran los tiempos de los sueños de un Frente Para la Victoria “transversal” pero por fin descontaminado de tanto Perón y tanta Evita indestructibles desde la Revolución Fusiladora del ´55 y todos los golpes posteriores; incluido obviamente el último del genocidio que sigue siendo herida abierta en nuestra historia.

Leyendo y releyendo los ríos de tinta convertidos en crónicas y reportajes del Asado de Pinamar pues ese debiera haber sido el verdadero título del encuentro, se torna necesaria para los peronistas, para los simpatizantes o para los eventuales futuros aliados, una reflexión:

¿Y si para empezar semejante titánica tarea de reconstruir los despojos del peronismo que concibieron Perón (y dotara de alma Eva Perón) recurrieran a la nutrida biblioteca que el general les dejó como herencia?

No está mala la idea… diría, seguramente un Julio Bárbaro.

O más bien y certeramente dicho: cualquier peronista de Verdad.

Mejor con humor muchachos…

Como lo hacía el general.

Pero eso sí, después de hablar las cosas en serio.

  • Posdata en memoria del General: Primero la Patria … Para un peronista no debe nada mejor que otro peronista… O mejor –con el tiempo- Para un Argentino no debe existir nada mejor que otro argentino.

¡Y no jodan con eso del “Cesarismo” que un cáncer para la Democracia…!

¡Y menos con creer que los compañeros veteranos que dieron su vida por el movimiento y el Modelo de País Soñado son una manga de viejos con olor a naftalina…!

¡Y me despido con la perlita de los que piensan en eternizarse con aquel argumento desvergonzado de “pingüino o pinguina” o “que sea de la misma sangre…!

Todo, con la tradicional despedida de las cartas del general que invariablemente te hacían sentir su fuerte abrazo peronista.

De verdad. (J.G.G.)


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