Macri: ¡Por un país sin divisiones! Scioli: ¡Yo o el abismo!

Balotaje caliente: Continuidad o Cambio

Inédita, es la definición exacta para la elección que se avecina. El simple hecho de un balotaje marca la diferencia con las anteriores. La paridad suena fuerte de cara al domingo que viene, pero a diferencia de la primera vuelta del pasado 25 de octubre, cuando todos los sondeos daban que todo estaba virtualmente definido a favor del candidato del Gobierno y sólo había que esperar que la diferencia se estirara para que este evitara el balotaje, hoy los pronósticos son mucho más prudentes. Cuando no más bien favorables a la oposición que logró su cometido en una campaña escasa de propuestas –de ambos lados, vale decirlo- pero con un mensaje que concitó la atención de la mayoría del electorado si sumamos todas las expresiones contrarias al régimen K, y que se resume en una palabra tan sencilla como vieja en las campañas políticas: Cambio.

Cambio y nada más que cambio fue el machacador eslogan con el que un muy joven Juan Manuel Urtubey lograra derrotar al poderoso PJ de Romero allá por 2007. Con el mismo discurso por primera vez en la historia un político de raza negra asumió la presidencia de la principal potencia mundial hace siete años también, Obama. También hace cinco años la derecha chilena, democratizada, colocó al empresario Piñera en La Moneda venciendo tras veinte años en el poder a la exitosa alianza Concertación de los partidos Socialista y Demócrata Cristiano. Y yendo más allá, el mismo Lula Da Silva en Brasil.

El 60% del electorado se inclinó por opciones opositoras el 25 de octubre, y fue Mauricio Macri el que mejor lo capitalizó, a punto tal de haber pasado de ser un muerto político que iba a ser derrotado en primera vuelta a ser el favorito del balotaje.

Por el lado del régimen, un desgastado candidato que de “incombustible” y seguro ganador pasó a correr la carrera desde atrás, oscilando entre la férrea defensa de la gestión cristinista antes del domingo negro a hacer ingentes esfuerzo por despegarse y mostrarse “independiente” tras los pobres resultados logrados. Tan oscilante que por estas horas vuelve al discurso puro K del miedo y la división, haciendo terrorismo en el electorado por lo que vende como un hipotético gobierno nefasto de la oposición, catastrófico para el país.

Es que nadie, ni siquiera Macri, esperaba la paridad que finalmente arrojaron los guarismos en la primera.

Así las cosas, el desorientado jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires pasó a ser el más seguro de los dos, encarando el tramo final de la carrera con mucha tranquilidad y un mensaje positivo, mesurado y fundamentalmente sin agresiones.

Por el lado de Scioli, la desesperación de haberse visto de repente en off side cuando se preparaba para definir con pelota dominada dentro del área. Fue, vino, y volvió a ir, con un discurso con el que por más esfuerzo que hiciera por mostrarse “más Scioli y menos Cristina” terminó cayendo en la clásica ceguera K. Agresión y amenaza. Así lo evidenció en el debate final al que asistió presuroso, a diferencia del primero organizado en la Facultad de Derecho de la UBA del cual se bajó creyéndose aquella máxima de la política nacional de que el que va ganando no debate, y en el que se mostró nervioso y agresivo. Agresión permanente hacia un rival que se mostraba tranquilo, y amenaza a un electorado al cual advertía permanentemente que si ganaba el otro se venía un cataclismo. Kirchnerismo en estado puro.

Macri: “Dejar de lado el enfrentamiento y trabajar unidos por un país mejor”

Esto dijo Macri en su mensaje final: “Hace un tiempo decidí dedicarme a soñar y a mi pasión por el hacer: me refiero a Boca y a la Ciudad. Hacer posible lo imposible, y con Boca llegamos a ser el primer equipo del mundo durante varios años y fueron muchas alegrías. Después, trabajando mucho, logramos que la gente viva mejor en esta ciudad y que se la reconozca entre las grandes ciudades del mundo. Y ahora siento que estamos por comenzar una etapa maravillosa, de trabajo en conjunto, buscando llegar a esa Argentina que soñamos hace tanto. Sé que no va a ser de un día para el otro, pero sí un día tras el otro, porque cada día podemos estar un poco mejor, y esa alegría de saber que pertenecemos a una sociedad donde mejoramos la vamos a conservar, nos va a dar fuerza, la misma fuerza que tuvimos el 25 de octubre cuando nos dimos cuenta que se podía, que se puede.

Y hoy es cuando quiero convocarlos a todos, porque ya probamos demasiados años enfrentados. Llegó la hora de hacerlo juntos, con la grandeza; la grandeza de aprender de nuestros errores y de nuestros aciertos. Y sé que se necesita un presidente que hable menos y escuche más; que haga conferencias de prensa y no cadenas nacionales; que entienda que el valor es el equipo y no el personalismo. Pero siento en el corazón que es ahora, que es hoy el momento que nos desafía, que es el momento de poder decirles el día de mañana a nuestros hijos que no nos resignamos y que nos animamos a ir por ese lugar que le corresponde a nuestro país, que nos corresponde a todos nosotros, que es crecer, progresar, vivir mejor. Pero eso se hace con humildad y trabajo. Y por eso les pido que nos acompañen el 22 de noviembre a este desafío. Este desafío lo tenemos que hacer juntos. Este desafío es ahora. Y les digo, ¡vamos Argentina! ¡Vamos todos juntos Argentina!

Daniel Scioli: “Yo o el ajuste de Griesa y el FMI”

El cierre de Scioli: “Me preparé toda la vida, por las distintas circunstancias que me han ocurrido, para asumir esta enorme responsabilidad que espero que el pueblo argentino me confíe y poder llevar adelante un buen trabajo. Estoy convencido de hacerlo bien, porque yo interpreto muy bien a las familias argentinas, sus preocupaciones sus nuevas demandas. Sé escuchar, sé interpretar. El balotaje tiene la característica donde ahora hay que optar: un candidato a presidente Macri y otro, quien les habla. Optar por dos caminos de cara al futuro: uno que quiere ir hacia la agenda del desarrollo, y otro bajo el engaño de la palabra “cambiemos”, que viene abajo del brazo un ajuste. Y yo te tengo que defender, compañero trabajador, yo tengo que defender, tengo esta responsabilidad moral e institucional de cara a la juventud. Ustedes saben muy bien la situación que venimos remontando, y la opción está clara: o nos volvemos a arrodillar, como quiere Macri, ir a pagarle, como lo dijo, al juez Griesa, o tenemos una banca de desarrollo argentino. O les sacamos los subsidios y que aumenten las tarifas y la lógica del mercado y retrocedemos, como quiere Macri, o yo les garantizo los subsidios. Por eso es esta opción: o nos domina de vuelta el Fondo Monetario Internacional y sus recetas de ajustes, o es el orgullo argentino y la autoestima argentina. Y yo estuve acá, y humildemente con toda responsabilidad, para sincerar esta situación, que no se ha aclarado a lo largo del debate por más que se lo pregunté una y varias veces. Ustedes sacarán la conclusión. Por eso, los convoco a votar en favor del país, a que vayan por su propia victoria y que gane la Argentina. Muchas gracias”.

Así las cosas, ambos candidatos prefirieron distintas estrategias de cierre de campaña. El kirchnerista apeló a la mística peronista con caravanas por el interior y cierre en Mar del Plata, por cábala ya que según propias expresiones fue allí donde cosechó sus mayores logros como motonauta. El opositor prefirió descartar actos masivos para hacer un raid por los medios, para cerrar con un acto que es todo un símbolo: en el pueblo de Humahuaca, donde comienza el país.

La suerte está echada, la taba en el aire y la gente decidirá si verdaderamente quiere cambiar o darle continuidad a un régimen que aunque agotado tras 12 años de gobierno todavía da pelea y quiere quedarse cuatro años más en el poder. (G.G.)


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