Urtubey en doble campaña: la de Scioli hoy y la suya para el 2019

Después del misil “Pagar a los Buitres”, ahora contra el “pensamiento único” bandera del kirchnerismo

Nunca es tarde… se repetirá ante su espejo este Juan Manuel Urtubey que demoró ocho años en animarse a dejar de ser un mero delegado (como perjuró jamás lo iba a ser) del poder unitario de Cristina, para decir por fin en temas trascendentes para el país esta boca es mía…

Y en este enfoque de su renuncia a la claque de gobernadores aplaudidores y despersonalizados, también seguramente le pesará en la conciencia cuánto dejó de reclamar a la Nación y a la arbitrariedad del poder, a favor de esta provincia que hoy nota la ineficiencia de su gestión, más allá de haber sido reelecto dos veces merced básicamente al sistema electoral vigente donde la dignidad del votante fue bárbaramente quitada por la dádiva de millones de planes y programas sociales que en definitiva no son más que cepos a la libertad de elegir libremente.

Pero es la realidad. La única verdad. Y entonces, tras esas elecciones, la legalidad de los títulos de los gobernantes es indiscutible. Tucumán está fresco en la memoria. La desvergonzada proclama de: “si no nos votas te quitarán los planes, la asignación universal, el plan Kunita”… etcétera etcétera vuelve hoy a repetirse a lo largo y ancho del país. Naturalmente de esta Salta empantanada. Huelgan más comentarios.

Lo dicho, más la verdadera antología de tropelías antidemocráticas del kirchnerismo y particularmente de la presidenta Cristina, por supuesto que son materia minuciosamente estudiada por Urtubey. Como así, hasta aquí, largamente silenciada y para peor, aplaudida.

En la perspectiva alentadora de su proyecto personal de llegar a la presidencia de la nación (absolutamente legítima y trascendente para Salta, la región y todo el interior postergado, visto desde la óptica de un federalismo soñado) Juan Manuel Urtubey plantó bandera.

Lo hizo en el marco de una estrategia que no tiene nada de improvisación y que encontró primero el lugar más adecuado para instalarse como lo es a la diestra de Daniel Scioli, el candidato que Cristina tuvo que digerir y bendecir obligadamente por no contar con alguien de su propio riñón para las elecciones del domingo.

Luego Urtubey, allí afirmado con una campaña mediática muy ajustada (y seguramente onerosa) acertó en el flanco más impactante para su lanzamiento estelar: concertó con Scioli su lucida incursión a Nueva York donde, en un auditorio de pesos pesados de la economía mundial como lo es el Consejo de las Américas, puso la cara, el pecho y todo para rebatir el grito de guerra de Cristina Kirchner y sus talibanes de la Cámpora y del gabinete que sin que nadie se animase a contradecirlo tuvo vigencia por largo tiempo: “Patria o Buitres”.

Con los vientos propicios para su ansiado vuelo propio, el gobernador salteño dijo lo suyo contradiciendo la proclama de la señora presidenta y sus chicos para la revolución afirmando sin medias tintas que a los repudiados buitres de Cristina hay que pagarles. Faltó decir lo que no es un imposible haya cruzado por su cabeza: ¡Y déjense de joder con Patria o Buitres…!

Conocidas fueron las reacciones o más bien dicho las histerias de Cristina y la andanada de misiles de sus talibanes para con el Bello Otero salteño quien, bien despierto, no dejó de responderles con aquella edulcorada explicación que no modificaba nada su bombazo. Fue cuando dijo –palabras más, palabras menos- que bueno… por supuesto… claro… esteee…negociar con los señores buitres en condiciones que no afecten nuestra soberanía archi conquistada por Cristina.

Todo dicho con los deditos cruzados, claro está.

Corrieron las horas después del Grito de Nueva York y don Juan Manuel de Salta encontró otro hueco para avanzar en su planificada campaña que de no mediar algún estallido político o de otro orden siempre posible de la vida de los hombres públicos, lo anotará en la grilla de los presidenciables del 2019. A la vuelta de la esquina.

Fue así como ante los oportunos micrófonos que sus muchachos supieron conseguir y en la generalidad de los casos solventar, Urtubey pudo mostrar otros aletazos de su nuevo vuelo. Y lo hizo –entre otros temas- apuntando nada menos que a uno de los más graves pecados del kirchnerismo tanto de Néstor como de su sucesora: el de la bien llamada “lógica del pensamiento único en el país”. Aquella que convierte a toda persona o institución con opinión crítica al gobierno (y particularmente a la señora Cristina) lisa y llanamente en enemigo… en desestabilizador… en golpista… en liberal… en menemista… en pro yanqui y otras “descalificaciones”.

Un reportaje televisado en el multimedio La Voz del Interior, de Córdoba, y obviamente en campaña con Daniel Scioli, le sirvió a Urtubey para volver a pegar. El bien logrado título periodístico lo dice todo, y para que trine Cristina.

Lea y opine usted, caro lector, esa nota transcripta y difundida por el propio equipo de prensa de nuestro gobernador en campaña doble: la de Scioli y la suya:

·“Hay que terminar con la lógica del pensamiento único en el país”

Insistió en que se debe acordar con los fondos buitre. Marcó diferencias claras con el kirchnerismo. “Está bueno que haya pensamientos distintos, pero quien decide es el presidente”, manifestó.

Juan Manuel Urtubey sabe que su nombre genera resistencia en el kirchnerismo duro y tal vez por eso, el candidato presidencial no lo ha confirmado como su eventual canciller, pero suena fuerte para ese cargo, si el mandatario bonaerense llega a la Rosada.

El gobernador de Salta estuvo en el programa Voz y Voto, que se emite por Canal C y Lavoz.com.ar . Reconoció de manera pública sus diferencias con el kirchnerismo y definió que el “pensamiento único” debe terminar en el peronismo.

– ¿Será el canciller de una eventual gestión de Scioli?

– No lo sé. Lo leo en los medios, pero a mí Daniel (Scioli) no me ofreció nada. Lo concreto es que ahora estamos trabajando con todo el equipo para que Scioli gane las elecciones presidenciales. El próximo domingo espero que Scioli pueda convertirse en presidente electo y luego habrá tiempo para hablar de funciones.

– ¿Está convencido de que Scioli puede ganar en primera vuelta electoral?

– Estoy esperanzado, no convencido. Todo indica que hay una diferencia importante de Scioli sobre el resto, porque no tengo dudas de que tenemos al mejor candidato. Creo que la gente hará un análisis profundo del escenario y se convencerá de que Scioli es el hombre que mejor puede gobernar el país.

– Días pasados, usted dijo en Estados Unidos que había que acordar con los fondos buitre y el kirchnerismo salió a cuestionarlo. ¿Qué le generó esta reacción?

– El peronismo es un espacio plural, diverso, abierto, en el cual yo he bregado toda la vida para que no haya un pensamiento único. Está claro que hay miradas distintas dentro del peronismo. Pero yo tampoco estoy planteando que Argentina debe arrodillarse ante los acreedores externos. Creo que hay que sentarse a dialogar, negociar y tratar de llegar a un acuerdo para volver al mercado de capitales. Si no hay inversión en el país, vamos a tener problemas y para eso necesitamos financiamiento externo.

– ¿Cree que hay que acordar con los fondos buitre?

– Sí, definitivamente, porque la Argentina tiene que ir cerrando capítulos. Lo podemos hacer ahora y no antes, porque el Gobierno tuvo una posición firme y hemos ido avanzando. Se lograron fallos favorables, que han fortalecido la posición de nuestro país. Con este fortalecimiento hay que tratar de cerrar este capítulo.

– Pero Carlos Zannini, que es el candidato a vicepresidente, se opone a acordar.

– El Poder Ejecutivo en la Argentina es uninominal. El que decide es el presidente de la Nación. Está bueno que haya otras opiniones, pero quien conduce es el que le toca administrar, elegido por el voto popular.

– ¿No cree que estas diferencias pueden afectar una eventual gestión de Scioli?

– Naturalmente habrá posiciones diferentes en algunos temas y será el presidente quien tomará la decisión final. Pero lo importante es que no habrá la lógica del pensamiento único.

Los K intentaron imponer un pensamiento único.

– Eso es lo que creo que hay que cambiar. El que conduce es el presidente de la Nación y considero que Scioli tiene un estilo distinto y las cargas se van a ir acomodando de manera natural. Soy optimista de que las diferencias se resolverán.

Colofón: ¡Nada de arrugar…!

Y como frutilla del postre de este interesante trajinar político de nuestro gobernador por fin decidido a dejar de ser uno más de la claque de aplaudidores y alcahuetes de Cristina, Urtubey ni apareció en la última juntada ordenada por la presidente disfrazando la campaña con el pretexto de reunir a las provincias productoras de petróleo. Juntada, por supuesto, difundida “por cadena nacional” Y que podría haber tenido como motivo cualquier otra ocurrencia, como tantas otras veces. Y donde el salteño posó aplaudiendo aunque tuviera que estar tragando sapos, codo a codo con Zannini, Milagro Sala o los camporistas soldados de la revolución nacional, popular argentino- venezolana, por ejemplo.

Huelgan más comentarios.


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