El “Síndrome del pato rengo”

La desconfianza. Lo que ha comenzado a visualizarse con claridad en el Frente para la Victoria desde que se conocieron los resultados de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), es una abierta lucha por el poder y por la manera en que lo ejercerá Scioli si es consagrado presidente.

El frustrado viaje de descanso a Italia, la crisis de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires y el escándalo con denuncias de fraude y represión policial en Tucumán son tres episodios que han resultado negativos para la campaña del bonaerense. Lo singular es que en el propio sciolismo están convencidos de que hubo participación kirchnerista en el fogoneo mediático que se hizo de esos temas.

“Daniel no puede decir en público que Cristina le está haciendo la vida imposible, pero eso sucede”, afirma un conocido integrante del comando de campaña de Scioli. La queja, de todos modos, llegó en estos días a los medios por boca del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quien decidió abandonar el off the record ante el cariz que tomaron los acontecimientos.

“El dueño de las decisiones y quien ejerza el poder en plenitud será Daniel”, sostuvo el salteño, luego de deslizar fuertes críticas a la política económica que mantiene casi en estado de quebranto a las producciones regionales; reconocer que hay pobreza, que hay inflación, que hay inseguridad, etc., etc.

Pareciera ser que desde el 10 de Diciembre de 2007, fecha en que asumieron Cristina de Kirchner como Presidente y Juan Manuel Urtubey como Gobernador de Salta, hasta mediados de Agosto de 2015 cuando el mandatario salteño firmó la refinanciación de la deuda de la Provincia con la Nación, no había crisis en las economías regionales, no había inflación, no habían pobres, no había cepo cambiario, no había inseguridad, etc, etc. ¿Por qué antes se defendía a capa y espada el modelo? En el Congreso, todos los proyectos enviados por el Gobierno se aprobaron tal cual eran enviados, a libro cerrado, aplicando las mayorías en Diputados y en Senadores

El ministro del área, Axel Kicillof, venía de decir delante de Scioli que “el candidato es el modelo y seguiremos así”. Urtubey y la mayoría de los gobernadores peronistas consideran que el candidato debe mostrarse, desde ahora, más autónomo del esquema que encabeza Cristina.

Sin embargo, cuando el Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti y su continuador Juan Manuel de la Sota solicitaron a todos los gobernadores, fundamentalmente a los Justicialistas, hacer una presentación conjunta ante el gobierno nacional a los fines de solicitar el reintegro del aporte del 15% con destino a las AFJP, porcentaje surgido en virtud de la firma del Pacto Fiscal suscripto entre las Provincias y la Nación durante la presidencia de Menem, habida cuenta que al estatizarse el sistema previsional no tenía sentido dicho aporte, prácticamente todos volvieron a borrarse. Salvo el entonces gobernador de Santa Fé, Hermes Binner, el resto se negó a acompañar al Gobernador de Córdoba, porque consideraron que era “una petición fuera de lugar”. Ergo: no querían enfrentarse con Cristina.

Allí está quizás el núcleo de esa confrontación interna. La Presidente quiere conservar su poder intacto hasta el último día y eso resulta contradictorio para la campaña de Scioli, que necesita votos moderados que ya dan por concluido el ciclo de dureza kirchnerista.

Aludiendo al “Síndrome del pato rengo”, o sea el debilitamiento que sufre hasta el fin del mandato la persona que va a ser reemplazada, varios gobernadores observan que Cristina ya ha comenzado a renguear, y que si el peronismo quiere mantenerse en el Gobierno, Scioli debe tomar distancia.


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