Bonasso – Verbitsky: Entre “montos” sí hay cornadas…

El triste ocaso de un par de setentistas que llegaron al poder con los Kirchner

Que el tiempo corrompe la madera cuando ésta no es realmente noble, y que cuando del ser humano se trata ocurre cuando los principios morales se pierden, resulta por estos tiempos una verdad de Perogrullo. Ello se explica cuando en un cuerpo social la moral y la ética de todas las actividades del hombre pasan a ser letra muerta.

¿A qué viene esta reflexión tan compleja, tan profunda pero capaz de contenerse en cinco líneas? Pues bien, lo expliquemos:

En estos últimos días, dos figuras prominentes y que actuaron codo a codo en el capítulo de la última resistencia a las dictaduras que asolaron el país hasta 1983, como lo son Miguel Bonasso y Horacio Verbitsky, saltaron a la escena política y periodística con un durísimo enfrentamiento.

Ambos, que militaron en Montoneros, aparecen hoy acusándose mutuamente y denunciándose con el peor de los crímenes como lo es el de la traición que terminó en la muerte de otro compañero de sus luchas y militancia. Concretamente, la del escritor y periodista Rodolfo Walsh cuyo final se inscribe en el genocidio de la dictadura de Videla, Massera, Viola, Lambruschini, Grafigna, Agosti, Harguindeguy y todo el elenco estable de los civiles cómplices de los golpes militares.

El ataque de “El Perro” Verbitsky

Verbitsky, “El Perro” en su identificación de los tiempos de guerrillero, es hoy uno de los principales ideólogos y escribas del modelo kirchnerista que se apresta a legarnos la –para ellos- “década ganada” con Néstor y Cristina, y para muchos más una verdadera década estragada.

Sabido es que el periodista –estrella de Página 12- ejerce la presidencia del Centro de Estudios Jurídicos y Legales (CELS) para la defensa de los Derechos Humanos y la reivindicación de la majestad perdida por la Justicia argentina en su omisión culposa de juzgar cuando debía los crímenes y las más extremas aberraciones cometidas por la última dictadura.

Desde su actual y probada condición de oficialista K, el ex camarada de Miguel Bonasso –también kirchnerista en su momento y hoy en las antípodas- lo atacó con furia llegando al extremo de endilgarla nada menos que responsabilidades en la entrega –léase traición y condena a muerte- del talentoso Walst, autor de aquella célebre Carta a la Junta Militar que también resulta oportuno refrescar en la memoria junto a este comentario. (Ver: La Carta…)

Lo hizo desde el ciclo televisivo gubernamental Encuentro, donde el periodista fue la figura entrevistada bajo el título de “Perro-nismo”.

Cual si se tratara de su mayor enemigo, Verbistky se acordó allí, recién hoy, de sacar a la luz –si cabe la figura- una verdad que él mismo callara vaya a saber por qué. Según “El Perro” en su versión burguesa/kirchnerista, un tal Juan Pablo Ferreyra, sobrino de Lilia, la mujer y compañera de Rodolfo Walsh, le confió algunos archivos que encontró en una computadora.

Estos datos, que menciona en una columna de opinión el periodista Fabián Kusman y que publicara en la página digital www.prisioneroenargentina.com, son a los que se aferra Verbitsky para afirmar sin rodeos que “en febrero del año 2006 la mujer y compañera de Walsh, fallecida en marzo de este corriente año 2015, escribió una nota bajo el título de Derrota. En ese artículo o memoria, Lilia Ferreyra asevera que a Walsh le propusieron salir y volver a entrar clandestinamente. Desde el riesgo que supone de seguridad, esa idea es pésima. Sin embargo fue a la cita con Miguel Bonasso, quien traía su pasaje para Roma, pero se desencontraron. Volvió a casa con una sonrisa divertida, agarró la guadaña y segó el pasto. Después se sentó frente a la Olympia (máquina de escribir) y siguió tecleando la Carta de un Escritor a la Junta Militar. Recibió la cita, fue, y no encontró a Bonasso”“Las versiones –explica el columnista mencionado- indican que Rodolfo Walsh fue citado por un contacto en el barrio de San Cristóbal, Capital Federal, en marzo del año 1977. Este contacto nunca se hizo presente, pero fue interceptado por un grupo de personas ¿Pertenecientes a la ESMA? ¿Grupo paramilitar? ¿Triple A?, quienes le dieron la orden de entregarse. El autor de Operación Masacre resistió y logró herir a uno de los contrincantes con una pistola calibre 22, pero fue herido de muerte…”

Bonasso responde indignado y desafía

Acusando el impacto de la gravísima imputación de Verbitsky, el autor de “Recuerdo de la Muerte” respondió con más que justificada indignación: ¡Es una infamia…!

Pero en modo alguno se quedó en esa primera reacción… A renglón seguido arremetió contra Verbitsky quien –dicho sea de paso- viene soportando desde hace ya algunas semanas también una fortísima ola de críticas y comentarios periodísticos donde ahora es él quien aparece como acusado nada menos que de haber sido cómplice de los dictadores genocidas del ´76. Y más precisamente, confidente del ala que en la dictadura representó la Fuerza Aérea, que comandaba el idénticamente siniestro Brigadier Omar Graffigna.

Recurriendo a todos los medios posibles, y apelando con intensidad a las redes sociales, Bonasso –entre otras cosas- se pregunta:

  • "Por qué si Verbistky sabía que yo dejé caer a Walsh, se demoró casi cuarenta años en decirlo.

  • ¿Por qué me trató como colega durante todos esos años?”

Y agrega, relacionando a “El Perro” con los datos del libro de Gabriel Levinas “Doble Agente” (¿Triple Agente?):

  • “Verbitsky, el ghost writer del brigadier Graffigna, que sale por el Herald a defenderlo, inventa pérfidamente que Rodolfo (Walsh) murió por mi culpa”,

  • Verbitsky fue un agente de la Fuerza Aérea y es un hijo adoptivo de la Fundación Ford. Verbitsky está en el ojo de la tormenta y esto sería un elemento de distracción.

  • “¿Por qué el mitológico Perro me pidió que no descubriera una gruesa mentira de su fuente en “El Vuelo”?

  • ¿Por qué me pidió un nexo con Chávez?

Con inteligencia, el mencionado analista de www.prisioneroenargentina.com plantea éstos interrogantes:

  • Un par de problemas con las anteriores preguntas: Si Bonasso sabía de la existencia de una gruesa mentira de una de las fuentes citadas en el libro "El Vuelo", ¿No hubiera sido honorable levantar esa Bandera de la Verdad y comunicarlo? … Me declaro culpable de asumir. No sabemos a quién perjudicó esa mentira, pero infiero -si la justicia argentina se permite inferir, adivinar, rumorear, también lo puedo hacer yo- que alguien resultó damnificado. Tal vez un ser humano; tal vez el prestigio periodístico, ¿tal vez la verdad?... Si Verbitsky fue engañado por su fuente de información, no hubiera sido leal reconocer este hecho, por el bien del periodismo investigativo?

Y remata la nota con más argumentos de Bonasso, que incluyen una grave advertencia que incluye a la presidencia que con fecha de vencimiento ejerce Cristina Fernández de Kirchner:

  • “Ante el juez Lijo me negué a declarar contra Verbitsky, a pesar de despreciarlo. Así soy yo y así es él que miente para ensuciar. Un botón (un delator).

  • Te desafío a que me digas en la cara, frente a los medios, la mentira inmunda sobre Walsh que me tiraste …

  • "Frente a semejante insulto voy a accionar judicialmente contra Verbitsky, Encuentro, el Ministerio de Educación y la Presidencia"

Probado está en este tan penoso como bochornoso final de un vínculo que seguramente alguna vez los idealistas soñaron blindado por siempre, que si la madera no es noble… se pudre.

Pruebas: al canto.

Entre Montoneros… sí hay cornadas.

Menos mal que ahora, balas ya no.


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