P.J.: El pulgar de Urtubey señaló el turno de Vilariño para la horca


David el delfín; Miguel Isa en hibernación; Zottos para ejecutar a Lapad y Hernán Cornejo al Parlasur en reivindicación de clase.

“Estamos fortaleciendo este proyecto desde la vía del diálogo y no desde la dialéctica amigo-enemigo”

(Juan Manuel Urtubey – Gobernador)

A horas de que la trampa de las PASO vuelva a utilizar la voluntad popular con su único objetivo final de asegurar la perpetuidad de los gobernantes de turno, en esta Salta “La Justa” según su gobernador Juan Manuel Urtubey la atención periodística se centra sustancialmente en la interna del poder.

Ello, obviamente, en razón de la debilidad de todas y cada una de las fuerzas políticas que conforman el espectro opositor en la provincia; máxime después de la reelección de gobernador astutamente adelantada para el pasado 17 de mayo.

Lo dicho no necesita de demasiados argumentos y se comprueba en la indiferencia que se percibe en el conjunto de una sociedad que, ante la cartelera de la “oferta de candidatos” tiene que hacer ingentes esfuerzos para ocultar su rechazo ante la decadencia y falta de ejemplaridad de los dirigentes que pretenden ser elegidos. Sensación y reacción que sin exagerar puede afirmarse pasa por la repulsa, transita por la rabia y hasta estalla en la náusea.

Por supuesto –y es insoslayable escribirlo con todas las letras- con las excepciones de toda regla que, de no existir, harían perder totalmente las esperanzas en que estos ciclos se terminen posibilitando volver a soñar con el país que los argentinos merecemos. Las reservas morales. Los anticuerpos de los que con tanta precisión –y acierto- habló Perón cuando la historia nos enfrentó a otros tiempos de decadencia y pérdida de los valores democráticos.

Puesta en escena entonces estas PASO que alguna vez una democrática reforma constitucional política dejará para los anales de las desviaciones del sistema, pongamos la lente sobre el partido del gobierno. El PJ y su engendro de un “Frente” pura y exclusivamente pensado y ejecutado para ganar elecciones, sin el menor contenido de coincidencias programáticas y sustancialmente ideológicas y doctrinarias.

Claro está, tomando como medida precautoria previa y necesaria la colocación del cepo interno en el P.J., lo que equivalía a decir cortando de cuajo la osadía de un Miguel Isa que por su propio peso e historia podía constituirse en un legítimo aspirante a gobernador.

Pronto, en la manga de Juan Manuel Urtubey, al más puro estilo Maverick o de un tricky, ya asomaría la nueva carta para frenar futuras ambiciones o proyectos “impuros” “sin la misma sangre”. Aún sabiendo que no se trataba de un “as” el encumbrado crupier descargaría sin anestesia al indultado ex “ladrón romerista que se llevó hasta los ceniceros” (SIC Urtubey)… Javier David.

Ya habrá tiempo de incinerarlo. Será para dentro de cuatro años, cuando tal vez los vientos con la maldición aquella de besar la mano al que lo castiga, resulten propicios para montar la maquinaria en pos de ungir algún hermano para la continuidad. O en su defecto… algún amigo del Tomassini, del Rugby o mejor aún, del Opus, como caracterizó a este gobierno, no hace mucho, el frustrado Cura Crespo. Aquel que quiso ser diputado mandándolo a pasear al Obispo.

Fue así como se consumó la Operación “Mi hermano Miguel al frezzer” cuyo objetivo fue encajonarlo en el nicho de la vicegobernación de donde fue exhumado el remanente del antiperonista Partido Renovador encarnado en Andrés Zottos tras dos mandatos de procesiones y cero protagonismo político. Eso sí, con una nueva misión: la de sentarlo en el senado, donde tendrá que cazar y ofrendar la próxima cabeza que no podrá ser otra que la del funcional, maleable y hasta hoy eterno vicepresidente, Mashur Lapad.

La sociedad del justicialismo urtubeísta hoy fanáticamente Cristino Kirchnerista con los despojos del Partido Renovador visceral e históricamente antiperonista, tornan innecesarios mayores argumentos para confirmar lo irrefutable de lo dicho sobre la “solidez” del Frente del urtubeísmo.

Y mejor ni hablar de otros “aportantes” como los radicales Cash o el “ala izquierda de Juan Manuel” corporizada en “Libres del Sur”. Todos idénticamente alérgicos mortales al peronismo, desde los tiempos del general y de Eva Perón al presente.

En párrafo aparte por ser la excepción de la regla en esta referencia a la identidad ideológica y doctrinaria de los socios electorales de Urtubey, cabe la mención del Partido de la Victoria, verdadera expresión del kirchnerismo en la provincia. Los “puros” e históricos de Néstor que –contrariamente a lo que se pensaba en el 2007 de la victoria sobre el romerismo- no fueron a partir de allí, ni por asomo, socios reales en el reparto del poder.

Por el contrario, dos mandatos del joven que impulsaron con entusiasmo y lealtad para desplazar a Juan Carlos Romero del gobierno y del P.J. sólo le significaron al P.V. contundentes desprecios, manoseos y “ninguneos” que –para citar un ejemplo- se simbolizaron en aquella “cesión” de un ministerio (el de Gobierno y Justicia, nada menos) a cuyo titular, un histórico del peronismo ortodoxo, ni siquiera invitaban a las reuniones de gabinete del urtubeísmo.

No hubo proceso electoral alguno, en el extendido mandato de aquel Juan Manuel Urtubey que en el 2007 juraba por lo más sagrado que jamás pensaría siquiera en perpetuarse en la tesorería de la provincia, así como terminar con la corrupción y desterrar por siempre el nepotismo y los privilegios para amigos y amigas, en el que el Partido de la Victoria no sufriera la crueldad del destrato del número uno y su cerrado entorno.

Aunque eso sí, cabe decirlo, ello no significó que desde Hacienda se le cortaran totalmente los víveres.

Eso en cuanto hace al estómago de los muchachos kirchneristas del Partido de la Victoria. Ahora, en lo político, en cuanto pretendieron tener vuelo propio, aunque fuese en un Pipper de lona, allí sí la guillotina fue implacable.

Basta observar el presente de estas PASO para volver a medir cuán poco valora ni importa al poder provinciano el Partido de la Victoria ni ninguno de sus dirigentes ni menos aún de sus militantes. Salvo para exigirles el voto, claro está.

La cabeza de José Vilariño, exigida en una pica por el mismísimo Juan Manuel Urtubey a través naturalmente de su pregón el ministro de gobierno, por no haber acatado la orden de volver a bajarse los pantalones, que es lo mismo que decir bajarse de la candidatura legítimamente pretendida a renovar su banca de diputado nacional a favor de la consagración del nuevo delfín del number one, o sea Javier David, demuestra por enésima vez el nulo respeto que merece en Salta el Partido de la Victoria.

El partido de Él… y el de ella.

El partido de ambos que coincidían (en los tiempos de una enorme abundancia para el país que desperdiciaron) en rechazar al joven gobernador salteño del 2007 en adelante, por gorila, cholo, oligarca y otras preciosuras idiomáticas.

Pero así son las cosas y ese evidentemente es el sino del PV de Kirchner por estas latitudes.

El que nace para... extra… Nunca llega a la marquesina. (Valga la figura, tras el esfuerzo lingüístico para adaptar a un idioma correcto la poco educada sentencia popular)

Y en previsión de lo que usualmente ocurre que es echarle la culpa al cartero y no al emisor de la carta, sirva el testimonio sobre lo comentado por el mismísimo gobernador, irritado por la osadía de los peronistas del Partido de la Victoria de contradecirlo en sus decretazos políticos al estilo de las designaciones de su hermano Tolo y luego de yapa Cristina Fiore para senadores nacionales. Lea:

  • "No soy Neutral"

El Gobernador de la Provincia se refirió a su apoyo a la lista encabezada por Javier David, que a su entender, es la que expresa lo que se quiere hacer desde el oficialismo.

"Llevar al Congreso a David y Kosiner, a Herman Cornejo, como representante en el Parlasur, no es un capricho, es un hombre que viene haciendo ese trabajo para la Provincia, hace 7 años, un ex gobernador.

Creemos que es una lista competitiva, creemos que la gente nos va a acompañar, pero no para dejar a nadie afuera, lo que queremos es justamente que lleguen los mejores hombres y mujeres de nuestro espacio", opinó. (Fuentes: FM 89,9 - Canal 10 Norte Visión en www.informatesalta.com.ar)

Con menos sutileza y fiel a un estilo inalterable de elefante en un bazar, el ministro político en turno también dijo lo suyo sobre la condena –de eso se trata- al militante Vilariño. Eso sí, con un discurso, si cabe el término, con características muy particulares sobre los valores de la militancia, la coherencia y una verticalidad que para el gobernador evidentemente más se ajusta a una absoluta obediencia debida.

Pretensión ésta que José Vilariño y sus compañeros se animaron a refutar al ministro por su debilidad política, pero se cuidaron muy bien de no replicarle a quien en realidad debieron hacerlo, es decir, el mismísimo gobernador y presidente del PJ. En fin… una historia conocida.

Y el acotado coraje y rebeldía de los muchachos verdaderamente kirchneristas para protestar por los aprietes de sus capataces del Frente U salteño se agotó entonces en una sopapeada dialéctica de Vilariño al ministro que los medios difundieron en interesantes análisis como el de Noticias.Iruya.com que precisamente por su agudeza tuvo una fuerte repercusión en las redes sociales y que continuación transcribimos:

  • “Vilariño denuncia las escenificaciones 'goebbelianas' del ministro Juan Pablo Rodríguez”

El diputado nacional por Salta José Antonio Vilariño no ve con buenos ojos el despliegue mediático del Ministro de Gobierno de Salta, señor Juan Pablo Rodríguez.

En declaraciones que hoy recoge la web de la emisora FM Aries de la ciudad de Salta, Vilariño criticó abiertamente las prácticas del novel ministro en relación con los intendentes municipales que resultaron electos en listas opositoras.

Como es sabido, Rodríguez ha desplegado una telaraña para atrapar a los intendentes no alineados con el poder, destinada a desvirtuar el sentido del voto de cientos de miles de ciudadanos salteños.

La operación no ha pasado desapercibida ni para los medios ni para el diputado Vilariño que ha dirigido sus dardos contra la costumbre del ministro Rodríguez de fotografiarse con los intendentes tránsfugas junto al cartel proselitista de la campaña de Daniel Scioli y de los candidatos David, Kosiner y Martinich.

Se trata de «escenificaciones goebbelianas», ha dicho Vilariño, evocando lo peor de las atrocidades cometidas por el régimen nazi.

La opinión de Vilariño está seguramente relacionada con la clara y manifiesta adhesión del ministro Rodríguez al llamado principio de simplificación y del enemigo único, pilar del ideario goebbeliano, que propugna la adopción de una única idea, de un único símbolo y la individualización del adversario como enemigo único.

Mariscal de la derrota:

El diputado ha recordado además que Rodríguez -al que calificó despectivamente como «un hombre de los medios»- fue en 2007 jefe de la campaña del binomio derrotado que integraron Walter Wayar y Javier David.

En aquel entonces controlaban a todos los intendentes y, sin embargo, perdieron la elección, dijo Vilariño.”

La resurrección de Hernán

Otra perlita de este infinito rosario de decisiones personalísimas del PJ de propiedad de Urtubey sin duda alguna se expresa en la candidatura al inservible Parlasur del ex gobernador Hernán Hipólito Cornejo.

Es todo un símbolo. Los salteños saben por qué. Fundamentalmente desde aquella interna feroz contra quien lo llevó de la mano al honor de la gobernación, Roberto Romero.

Aquel que tardíamente despertó acuñando la imperecedera sentencia de: “Los cholos con los cholos… los negros con los negros…”

Hernán, hoy resucitado, sonríe desde una onerosa –para algunos incomprensible- cartelería.

Juan Manuel I también lo hace, en la cabecera de la opípara mesa del poder.

Un paso atrás, en su entorno, la vigilia de los cortesanos de su Frente Electoral.

Esperando que caigan las migajas.

Otra vez.


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