La crisis y la protesta imparable del campo

Hace rato que los números no cierran

Decir que el campo en general está en una situación complicada no es ningún secreto y menos aún si se tienen en cuenta los dichos de la inmensa mayoría de los dirigentes sectoriales, entidades gremiales y organismos técnicos, que permanentemente muestran que los números no cierran.

Los problemas de los productores agropecuarios se acrecientan cuanto más alejados están del puerto, sin embargo el problema no se circunscribe solamente a la soja, maíz o trigo, sino también se hace extensivo a otras producciones como el tabaco, las frutas, el poroto, la caña de azúcar y varias categorías ganaderas, solo por citar algunas.

¿Tienen conciencia los productores que se están fundiendo? Es la pregunta que muchos se hacen cuando observan que en una asamblea o reunión solo concurre un puñado de interesados, como si el quebranto fuera solo para el otro. Muchos productores no llevan los números precisos de su explotación, tal vez porque si lo hicieran se revelaría un saldo negativo después de vender su producción.

¿Cuál es la causa de la falta de competitividad? Seguramente no es una sola sino un conjunto de variables que van desde la baja cotización de los commodities; la fuerte presión fiscal, los altos costos de producción (mano de obra incluida); el flete y el tipo de cambio, entre otros aspectos. En rigor de verdad hay muy pocas producciones que pueden asegurar una cuota de rentabilidad.

Luego de esta somera descripción surge la gran incógnita. ¿Cómo se sale de esta crisis? Tampoco hay una sola respuesta. Seguramente hará falta un paquete de medidas que podrían ser ejecutadas por el próximo gobierno o al menos es lo que muchos esperan, sin embargo hasta entonces habrá que sortear tiempos más que turbulentos.

Este mes es clave, porque muchos productores de soja/maíz financiaron parte de la campaña con compromisos que vencieron en junio con una prórroga que en muchos casos operará durante julio. Aquí radica el principal escollo que deben afrontar en su conjunto los productores agropecuarios: la fuerte deuda bancarizada que se financia con intereses que superan holgadamente el 30%, con márgenes de rentabilidad negativos o, en el mejor de los casos, ganancias exiguas que solo sirven para extender en el tiempo una agonía que traerá severas consecuencias para la economía de la provincia. Es justo comentar que el problema no se circunscribe solo a Salta, sino que es común a todas las provincias argentinas.

La deuda bancarizada estimada que tienen los productores agropecuarios salteños, sin contar las grandes empresas, asciende a $2.500 millones y genera intereses anuales cercanos a los $1.000.000.000.-, esta cifra supera ampliamente el valor de la actual campaña sojera que alcanzó las 400.470 hectáreas y la de maíz juntas.

Además, si se incluye capital e intereses, se puede decir que el campo salteño debe casi todo un año de producción, con la salvedad que en 90 días comienza una nueva campaña, se necesita capital de trabajo para seguir en la actividad y muchos tendrán que seguir endeudándose y otros estarán obligados a desprenderse de parte de su capital.

La situación es más que crítica y parecería que muchos productores agropecuarios todavía no tomaron conciencia de su realidad y las consecuencias irán empeorando a futuro. (Fuente: Columna de opinión publicada en la edición de Julio del periódico mensual Dossier Empresario)


Síguenos...
  • Twitter Basic Black
  • Facebook Basic Black
 Artículos Recientes

© 2015 by Sebagrafic Design.

Visitantes